El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, emitió este sábado 20 de junio una declaración en la que expresó su rechazo a la nueva normativa migratoria adoptada por el Parlamento Europeo.
La norma, conocida como Reglamento de Retornos, fue aprobada el miércoles 17 de junio en Estrasburgo con 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, con el respaldo masivo de la derecha y la ultraderecha europeas.
"Los Estados de la UE no pueden simplemente externalizar a terceros países sus obligaciones en materia de derechos humanos", afirmó Türk en un comunicado difundido desde Ginebra.
El funcionario de la ONU advirtió que la detención y la devolución de personas vulnerables —en particular niños— a instalaciones ubicadas fuera del bloque europeo "conlleva un alto riesgo de que se vulneren los derechos humanos".
Su declaración llega en un momento en que la norma aún aguarda la ratificación formal del Consejo de la UE, paso que se da por descontado dado el amplio respaldo político que ha recibido la medida.
Qué establece el nuevo Reglamento de Retornos
La nueva normativa reemplaza una directiva sobre retornos que tenía casi dos décadas de vigencia. Su principal novedad es que crea el marco legal necesario para que los gobiernos de los 27 países miembros puedan negociar con terceros países —fuera de la UE— la habilitación de "centros de retorno" donde alojar a migrantes y solicitantes de asilo cuyas solicitudes hayan sido rechazadas, mientras se tramitan sus deportaciones.
La utilización de estos centros no será obligatoria: cada Estado decidirá si los adopta o no. Sin embargo, la norma también agiliza los procedimientos de expulsión dentro del propio territorio europeo y amplía los supuestos de detención de personas en situación irregular.
El principio de no devolución, en el centro del debate
Türk invocó uno de los pilares del derecho internacional de los refugiados: el principio de non-refoulement o no devolución, que prohíbe regresar a una persona a un país donde corra riesgo de sufrir persecución, tortura u otras violaciones graves de sus derechos.
"Nadie debe ser devuelto a un lugar donde corra riesgo de sufrir violaciones graves de derechos humanos u otros daños irreparables. Este es el principio fundamental de no devolución. Debe ser respetado plenamente por todos los países y en todas las circunstancias", subrayó el alto comisionado.
La preocupación de la ONU apunta directamente al modelo de "externalización" que la norma habilita: si los centros de deportación se ubican en terceros países, la supervisión del cumplimiento de esos estándares se vuelve más difícil y la responsabilidad jurídica de la UE podría diluirse.
Un giro a la derecha en la política migratoria europea
La aprobación del reglamento se inscribe en un proceso más amplio de endurecimiento de las políticas migratorias en Europa, impulsado en gran medida por el avance electoral de los partidos de extrema derecha en varios países del bloque.
En el hemiciclo de Estrasburgo, la votación fue celebrada con aplausos y gestos de victoria por parte de los grupos más conservadores.
España fue la excepción más notable entre los grandes países: se opuso al texto desde su concepción y mantuvo su rechazo hasta la votación final.
El contexto también es relevante: según datos citados por organismos europeos, actualmente menos del 30 % de las personas a quienes se ordena abandonar el territorio de la UE son efectivamente devueltas a sus países de origen.
Ese bajo índice de retornos ejecutados ha sido el principal argumento de los promotores de la norma para justificar su endurecimiento.
El acuerdo político provisional entre las instituciones europeas se había alcanzado el 1 de junio, semanas antes de la votación parlamentaria del 17 de junio.
La norma aún debe recibir la adopción formal del Consejo —donde están representados los gobiernos nacionales— para entrar en vigor, aunque ese paso se considera un trámite.
Una advertencia que llega el Día Mundial del Refugiado

No es casual el momento en que Türk eligió emitir su declaración: este sábado 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado.
Esta día fue establecido por la ONU para visibilizar la situación de las personas desplazadas por conflictos, persecuciones y catástrofes.
La coincidencia carga de simbolismo político la crítica del alto comisionado a una norma que, según sus palabras, pone en riesgo los derechos de las poblaciones más vulnerables.
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