La cancillería italiana entró en modo de crisis este sábado luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escalara sus ataques contra la primera ministra Giorgia Meloni al publicar en su red social Truth que su "popularidad está por los suelos" y que rechaza cualquier intento de reconciliación con un contundente "No, gracias".
El episodio, que comenzó con una disputa sobre una fotografía en el G7 de Évian, Francia, se ha convertido en la peor crisis diplomática entre Washington y Roma en lo que va del segundo mandato de Trump.
Una pelea que empezó con una foto y terminó en ruptura
Lo que parecía una anécdota menor —quién pidió a quién tomarse una foto en los márgenes de la cumbre del G7— derivó en un conflicto de proporciones diplomáticas entre dos líderes que hasta hace poco se presentaban como aliados naturales de la derecha occidental.
Trump afirmó primero en una entrevista con el canal italiano La 7 que Meloni le había "suplicado" que se tomaran una fotografía juntos y que accedió "por pena".
La primera ministra italiana respondió con dureza el viernes: "Las declaraciones de Donald Trump son totalmente inventadas. Sinceramente, estoy atónita. Ni yo ni Italia suplicamos nunca".
Este sábado, Trump no solo no dio marcha atrás, sino que subió el tono en Truth Social: "Su popularidad en Italia está por los suelos, posiblemente porque le dio la espalda a Estados Unidos —un país que realmente ama y protege a Italia— al negarse a impedir que Irán obtuviera o desarrollara un arma nuclear".
Las bases italianas, el nuevo flanco del conflicto
Más allá de la foto, Trump reveló el verdadero trasfondo del distanciamiento: la negativa de Italia a permitir el uso de sus bases aéreas durante las operaciones militares estadounidenses contra Irán.
"No permitió utilizar las pistas de aterrizaje italianas —lo que supuso un gran inconveniente logístico—, a pesar de que Estados Unidos aporta cientos de miles de millones de dólares al año para proteger a Italia y a otros 'supuestos' aliados de la OTAN", escribió el mandatario.
La acusación tiene peso estratégico: Italia alberga varias bases militares de la OTAN de importancia crítica para las operaciones en el Mediterráneo y Oriente Medio, entre ellas la base aérea de Aviano y la de Sigonella, en Sicilia.
La decisión de Roma de no facilitar su uso durante el conflicto con Irán habría generado tensiones que ahora Trump ventila públicamente.
El rechazo a la reconciliación
Con tono triunfalista, Trump cerró su publicación descartando cualquier acercamiento: "Ahora, tras la derrota militar de Irán a manos de Estados Unidos, ella quiere volver a ser amiga para 'mejorar sus cifras'. ¡¡¡No, gracias!!! Presidente DJT".
La frase condensa la lógica transaccional con la que Trump maneja sus alianzas: quien no estuvo en el momento decisivo no merece los beneficios de la victoria.
Roma responde: Tajani cancela su viaje a Washington
La reacción institucional italiana no se hizo esperar. El ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, anunció la cancelación de su viaje a Estados Unidos previsto para este domingo 21 y lunes 22 de junio, donde tenía programada una reunión con el secretario de Estado Marco Rubio.
"Las graves y ofensivas palabras del presidente Trump hacia la primera ministra Giorgia Meloni ofenden a toda Italia", escribió Tajani en sus redes sociales.
La decisión de cancelar una visita oficial de canciller es una señal diplomática de alto voltaje: Roma no está dispuesta a actuar como si nada hubiera ocurrido mientras su jefa de gobierno es humillada públicamente por el presidente de su principal aliado militar.
De aliados ideológicos a rivales incómodos
La relación entre Trump y Meloni había sido presentada como uno de los vínculos más sólidos dentro de la derecha occidental. Ambos compartían posiciones sobre migración, soberanía nacional y escepticismo ante ciertos organismos multilaterales.
Durante el G7 de Évian, la propia Meloni había intentado minimizar las diferencias, atribuyendo los desacuerdos al "carácter fuerte" de ambos líderes en la defensa de sus respectivos intereses nacionales.
Pero la guerra contra Irán trazó una línea divisoria. Italia, con una postura más cauta dentro de la OTAN —organización que el propio Trump criticó en el mismo mensaje, señalando que "la OTAN hizo lo mismo, dicho sea de paso"—, optó por no involucrarse activamente en el conflicto.
Esa decisión, que Roma consideró soberana y prudente, Trump la interpreta como una traición.
El episodio también expone las fracturas internas de la alianza atlántica en el período posterior al conflicto con Irán: la victoria militar estadounidense no trajo unidad, sino nuevas tensiones sobre quién asumió los costos y quién recogió los beneficios.
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