El mando militar central de Irán anunció este sábado el cierre del estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques de Israel en el sur de Líbano, al considerarlos una violación de su acuerdo con Estados Unidos.
En un comunicado difundido por la televisión estatal, la institución anunció que el estrecho "será cerrado al paso de navíos" y apuntó que este "primer paso es una respuesta al incumplimiento de la promesa por parte del enemigo".
La nota también advirtió que, "si la agresión continúa, se planificarán nuevas medidas para forzar al enemigo a cumplir sus obligaciones".
Acuerdo se tambalea. Nació frágil y ya cruje
El memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos, firmado digitalmente el miércoles 18 de junio en Suiza con Pakistán como mediador, prometía ser el punto de inflexión de un conflicto que durante más de 110 días mantuvo bloqueado el paso por el que transita cerca del 20 % de la producción mundial de petróleo.
El acuerdo incluía un alto el fuego en todos los frentes —incluido el Líbano— y la reapertura del estrecho.
Pero la tinta no alcanzó a secarse. El viernes 19, mientras se esperaba la firma solemne en Ginebra, Israel lanzó una nueva ofensiva en el sur libanés que dejó al menos 40 muertos.
Teherán respondió de inmediato: el Cuartel General Central Jatam al Anbiya, principal mando del Ejército iraní, emitió un comunicado difundido por la agencia estatal IRNA en el que declaró el cierre del estrecho.
"En vista del incumplimiento y la clara violación por parte de Estados Unidos de la primera cláusula del memorando de entendimiento (…) y en respuesta a las continuas y persistentes violaciones del alto el fuego por parte del régimen sionista en el sur del Líbano, se anuncia que el estrecho de Ormuz será cerrado al tránsito de embarcaciones", reza el comunicado militar.
Pese a las pruebas en contra, el embajador de Israel en Washington, Yechiel Leiter, afirmó que "Israel detuvo todas las operaciones ofensivas" y calificó de "mentiras descaradas" las acusaciones de Hezbolá e Irán.
Sin embargo, medios libaneses registraron ataques israelíes con drones sobre la ciudad de Nabatieh durante la madrugada del sábado, apenas horas después de que entrara en vigor un nuevo alto el fuego negociado por Estados Unidos y Qatar con participación iraní.
La contradicción entre el discurso oficial israelí y los hechos en el terreno alimenta la tesis iraní de que Washington no puede —o no quiere— controlar a su aliado.
Teherán advirtió que este cierre es solo "el primer paso" y que, "si la agresión continúa, se planificarán nuevas medidas para forzar al enemigo a cumplir sus obligaciones".
Contradicción entre el mando militar y la diplomacia iraní
Ya la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) emitió advertencias por radio instando a las embarcaciones a evitar la zona, y se reportaron disparos de advertencia en las inmediaciones.
En paralelo, la Cancillería iraní intentó matizar el anuncio: el portavoz Esmaeil Baghaei desmintió que el estrecho estuviera completamente cerrado y aseguró que el tráfico marítimo continuaba activo.
La contradicción entre el mando militar y la diplomacia iraní revela las tensiones internas de un régimen que negocia con Washington mientras mantiene abierta la presión estratégica.
El golpe a los mercados
El nuevo cierre —o semicierre— llega en el peor momento para los mercados energéticos. Tras la firma del memorando, el precio del barril Brent había caído por debajo de los 80 dólares, con el WTI en torno a los 76 dólares, en lo que analistas describían como el inicio de una normalización.
Netanyahu en el laberinto
El trasfondo político es igualmente complejo. La Casa Blanca presionó a Netanyahu para aceptar un nuevo alto el fuego en Líbano con el fin de salvar la negociación con Irán, lo que pone en evidencia la tensión creciente entre Washington y Tel Aviv.
Netanyahu enfrenta una disyuntiva entre sus compromisos con Trump y las presiones internas de los sectores más duros de su coalición de gobierno, que rechazan cualquier acuerdo que implique ceder terreno frente a Hezbolá.
El enviado estadounidense Steve Witkoff y el canciller iraní Abbas Araghchi mantienen contactos para intentar retomar el proceso diplomático, pero el margen de maniobra se estrecha con cada nuevo ataque.
Un estrecho, una palanca
El estrecho de Ormuz no es solo una vía marítima: es la principal palanca de presión que Irán tiene sobre la economía global. Su cierre durante más de 110 días ya encareció el crudo un 10 % y generó perturbaciones en cadenas de suministro de Asia, Europa y América.
Un segundo cierre, aunque sea parcial o condicionado, envía una señal inequívoca: Teherán no abandonará esa palanca mientras considere que el acuerdo con Washington no se cumple en su totalidad.
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