La nueva dimisión convierte a Wes Streeting en el primer miembro de alto rango del Ejecutivo británico en abandonar públicamente el gabinete desde que comenzaron las crecientes presiones internas para forzar la salida del primer ministro, Keir Starmer.
“Donde necesitamos visión, hay un vacío. Donde necesitamos dirección, hay deriva"
El liderazgo del premier se ve debilitado tras la debacle electoral para los laboristas en las recientes elecciones locales y regionales.
En una dura carta de renuncia, Streeting acusó al primer ministro de carecer de rumbo político y de trasladar responsabilidades a otros miembros del Gobierno.
“Donde necesitamos visión, hay un vacío. Donde necesitamos dirección, hay deriva”, escribió el exministro, quien además sostuvo que ya es evidente que Starmer no conducirá al partido en las próximas elecciones generales.
La ofensiva interna contra Starmer se aceleró después de que el Partido Laborista sufriera importantes pérdidas en los comicios locales de la semana pasada, interpretadas como una señal del creciente descontento ciudadano con el Gobierno.
La formación había regresado al poder en julio de 2024 tras 14 años en la oposición, con la promesa de estabilizar la política británica y reactivar la economía. Sin embargo, menos de dos años después, enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad para cumplir esas promesas.
La persistencia de la inflación, el escaso crecimiento económico y la crisis del costo de vida han erosionado el respaldo al Ejecutivo. Varios diputados laboristas han pedido ya la renuncia de Starmer o, al menos, que establezca un calendario para abandonar el liderazgo.
Aunque Streeting exigió abrir un debate interno sobre el futuro del partido, evitó convocar formalmente una contienda de liderazgo, un proceso que requeriría el apoyo de al menos 81 diputados laboristas en la Cámara de los Comunes.
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Andy Burnham busca volver al Parlamento y aumenta la presión sobre Keir Starmer
El alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, anunció este jueves que solicitará autorización al Partido Laborista para competir en las próximas elecciones parciales de Makerfield, una decisión que podría allanar el camino para un eventual desafío al liderazgo del primer ministro Keir Starmer.
“Busco el apoyo de la ciudadanía para regresar al Parlamento”, escribió Burnham en la red social X, donde aseguró que pretende extender al resto del Reino Unido las políticas aplicadas en el Gran Manchester.
La vacante se abrió tras la renuncia del diputado laborista Josh Simons, quien abandonó su escaño en Makerfield argumentando que el gobierno de Starmer no está impulsando las reformas “urgentes, radicales y valientes” que necesita el país.
En una carta dirigida a sus electores, Simons elogió a Burnham como un dirigente con “radicalismo, energía y coraje” capaz de devolver credibilidad a la política británica.
La eventual candidatura de Burnham es observada como un movimiento clave dentro de la creciente crisis interna que atraviesa el Partido Laborista tras sus malos resultados en las recientes elecciones locales.
Burnham, considerado uno de los políticos laboristas más populares del país, necesita recuperar un escaño parlamentario para poder competir formalmente por el liderazgo del partido.
Sin embargo, la elección parcial en Makerfield podría convertirse en una prueba de alto riesgo para el laborismo. Aunque el partido mantiene allí una mayoría de más de 5.000 votos, el Reform UK quedó segundo en las últimas elecciones y logró avances importantes en los recientes comicios locales.
El líder de Reform UK, Nigel Farage, aseguró que su partido empleará “todos sus recursos” para frenar el regreso de Burnham al Parlamento.

En las elecciones locales de la semana pasada, Reform UK obtuvo más del 50 % de los votos en los distritos en disputa de la zona, frente al 22,7 % del Partido Laborista, un resultado que refleja el deterioro del apoyo al gobierno de Starmer.
Pese a ello, Burnham mantiene una fuerte base política en el Gran Manchester, donde ganó la alcaldía en 2024 con el 62 % de los votos.
Según medios británicos, figuras relevantes del laborismo como Angela Rayner y Ed Miliband respaldan la posibilidad de que Burnham aspire al liderazgo del partido si se abre una contienda interna contra Starmer.
Angela Rayner y otros posibles sucesores
Otra figura clave del laborismo, Angela Rayner, afirmó este jueves que había llegado a un acuerdo con las autoridades fiscales que despeja las dudas sobre sus asuntos tributarios, un problema que la obligó a abandonar el gabinete el pasado septiembre.
En declaraciones al diario 'The Guardian', Rayner señaló que Starmer debería “reflexionar” sobre su continuidad y aseguró que estaría dispuesta a participar en una eventual elección interna si se convocara formalmente.
Rayner representa al sector del partido que considera que los laboristas se han alejado de sus raíces obreras y reclama políticas más ambiciosas en materia salarial y tributaria.

Entre los posibles aspirantes también figuran el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, y el ministro de Seguridad Energética, Ed Miliband. Burnham, sin embargo, necesitaría regresar previamente al Parlamento para poder competir.
Otro nombre mencionado en círculos laboristas es el del ministro de las Fuerzas Armadas, Al Carns, visto como una figura nueva capaz de revitalizar al partido.
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Starmer resiste y apela a la estabilidad
Pese a la presión creciente, Starmer ha insistido en que continuará al frente del Gobierno y advirtió que una lucha interna por el liderazgo sumiría al país en el caos político en un momento de tensión internacional y dificultades económicas.
El primer ministro recibió este jueves cierto alivio con la publicación de datos económicos mejores de lo esperado. Según la Oficina Nacional de Estadística, el Producto Interno Bruto (PIB) británico creció un 0,6 % en el primer trimestre del año, frente al 0,2 % registrado en el trimestre anterior.

La ministra de Hacienda, Rachel Reeves, defendió que las cifras reflejan el impacto positivo de las políticas económicas de la Administración y pidió evitar una crisis política que ponga en riesgo la recuperación.
También hubo señales favorables en el sistema sanitario público. Las listas de espera del National Health Service disminuyeron por quinto mes consecutivo, uno de los principales objetivos impulsados por Streeting durante su gestión.
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Temor empresarial y una inusual crisis para los laboristas
La posibilidad de una nueva batalla por el liderazgo —que podría convertir al próximo jefe del gobierno en el séptimo primer ministro británico en aproximadamente una década— ha generado preocupación entre empresarios e inversores.
La directora ejecutiva de la aseguradora Aviva, Amanda Blanc, advirtió que los continuos cambios políticos dañan la imagen internacional del Reino Unido y desalientan la inversión.
Analistas financieros también alertaron sobre el impacto de la incertidumbre política en los mercados y en los costos de endeudamiento del país, especialmente ante la posibilidad de que un sector más izquierdista del laborismo asuma el control del actual Gobierno.
Los intentos de destituir a un líder laborista desde dentro del partido han sido históricamente menos frecuentes que en el Partido Conservador, conocido por reemplazar rápidamente a sus dirigentes cuando pierden apoyo.

El politólogo Jonathan Tonge, de la Universidad de Liverpool, señaló que la situación actual resulta extraordinaria debido a la magnitud de la mayoría parlamentaria obtenida por Starmer hace menos de dos años.
“Logró una de las mayores victorias electorales de la historia laborista y aun así su mandato podría estar al borde del colapso”, afirmó el académico.
Con Reuters y AP
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