¿Se enfrentará Vladimir Putin a su peor pesadilla política en Europa el domingo 12 de abril? Tras 16 años en el poder y gozando de buenas relaciones diplomáticas con Moscú, Viktor Orban corre el riesgo de perder las elecciones parlamentarias húngaras. Su rival, Peter Magyar, lo aventaja considerablemente en las encuestas.
El Gobierno ruso parece haber desplegado todos sus recursos para favorecer a su protegido. "Esta campaña ha supuesto una escalada importante en términos de injerencia electoral, y las pruebas de la injerencia rusa son cada vez más contundentes", afirma Edit Zgut, especialista en Hungría del Instituto de Filosofía y Sociología de la Academia Polaca de Ciencias e investigadora asociada del Instituto para la Democracia de la Universidad Centroeuropea.
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Intento de asesinato simulado, "especialistas" de inteligencia y traductora de Putin
Las acusaciones de injerencia culminaron con las revelaciones del 21 de marzo sobre un complot ruso para escenificar un intento de asesinato simulado contra Viktor Orban.
Esta operación, calificada como un "punto de inflexión decisivo" por los servicios de inteligencia rusos, tenía como objetivo "desplazar el debate electoral hacia un plano más emocional que racional", supuestamente favoreciendo la candidatura del primer ministro en funciones, según explicó el 'Washington Post', que afirma haber visto un documento ruso que detallaba el plan.
Pero eso no es todo. Moscú también ha sido acusado de enviar a Budapest un equipo de "especialistas" electorales —vinculados al GRU, o inteligencia militar— para vigilar de cerca las operaciones de injerencia.
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El nombramiento de Daria Boyarskaya, exintérprete de Vladimir Putin, para dirigir el equipo de observadores electorales de la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha sido criticado por numerosos legisladores de la oposición húngara. Alrededor de cincuenta de ellos han exigido la destitución de Boyarskaya de su cargo en uno de los principales organismos internacionales encargados de supervisar la integridad de las elecciones en Hungría.
En este punto, "ya no se trata simplemente de injerencia, sino de una colusión electoral entre Viktor Orban y Rusia", resume Anton Shekhovtsov, director del Centro para la Integridad Democrática en Austria y experto en las relaciones entre Rusia y los partidos de extrema derecha en Europa.
Los agentes rusos están haciendo todo lo posible para "removilizar al electorado de Viktor Orban, explotando sus temores [de verse envueltos en una guerra contra Rusia], disuadir a los votantes indecisos de votar por la oposición y presentar lo que está en juego en esta votación como una elección entre 'paz y estabilidad' con Fidesz de Viktor Orban en el poder y 'caos y guerra' si gana Tisza [el partido de Peter Magyar]", explica Edit Zgut.
Viktor Orban, el "desestabilizador en jefe en Europa" para Putin
Este despliegue de recursos por parte de Rusia no parece haber sido particularmente efectivo hasta el momento. Peter Magyar, exmiembro de Fidesz que aboga, entre otras cosas, por una política más proeuropea, mantiene una ventaja de aproximadamente 10 puntos en las encuestas.
Si estos esfuerzos fracasan, será "una pérdida para Moscú", señala Anton Shekhovtsov.
Viktor Orban representa "el mejor amigo europeo de Vladimir Putin y su socio más fiable en la defensa de los intereses rusos dentro de la UE", subraya Michael Toomey, especialista en populismo en Europa Central de la Universidad de Glasgow.
El Gobierno ruso no desea "perder su caballo de Troya en Bruselas", añade Edit Zgut.
Para Rusia, Orban también es el "desestabilizador en jefe en Europa", remarca Shekhovtsov.
El primer ministro húngaro no está allí simplemente para abogar por el levantamiento de las sanciones contra Moscú o para vetar la ayuda financiera a Ucrania. Michael Toomey señala que "sistemáticamente obstaculiza el funcionamiento de la UE", y no solo en cuestiones relacionadas con Rusia, lo que beneficia a Putin, al socavar la cohesión del bloque.
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Sin embargo, una derrota de Orban no sería una "catástrofe total para Rusia", según este experto británico. En primer lugar, porque el primer ministro húngaro ya no es el único con el que Moscú puede contar. "La Eslovaquia de Robert Fico sin duda intentará socavar las políticas a favor de Ucrania y la Unión Europea", completa Shekhovtsov.
Putin también cuenta con otros recursos en los que puede apoyarse para el futuro, señalan los expertos entrevistados. En Alemania, el partido populista Alternativa para Alemania (AfD) "representa a uno de los partidos de extrema derecha más prorrusos de Europa", sostiene Shekhovtsov. Puede que la AfD aún no esté en el poder, pero goza de gran popularidad en Alemania.
¿Qué margen de maniobra tendrá Rusia si gana Peter Magyar?
Con Viktor Orban, Rusia podría tener prácticamente asegurado el apoyo húngaro. En otros casos, la situación es menos clara.
"Robert Fico tiene menos libertad de decisión porque su país (Eslovaquia) forma parte de la eurozona", a diferencia de Hungría, señala Edit Zgut.
Y en Alemania, la AfD probablemente no podría gobernar sola si ganara las elecciones. Sus inclinaciones prorrusas se verían inevitablemente limitadas por su socio de coalición.
Sin embargo, la salvación de Rusia también podría venir de Hungría, incluso si gana Peter Magyar. Este exmiembro de Fidesz ha prometido adoptar una postura más escéptica hacia Rusia, y "no puede ser peor que Viktor Orban, pero tampoco deberíamos esperar una ruptura total" con Moscú, opina Michael Toomey.
El rival del primer ministro en funciones "ha declarado que la dependencia de las fuentes energéticas rusas no terminará antes de 2035, mientras que la UE quiere que los Estados miembros lo logren para 2027″, subraya Zgut. En otras palabras, Magyar está dispuesto a llegar a un acuerdo con Moscú si es en pos del beneficio energético de su país.
Ciertamente, Europa "no espera que Hungría rompa todos los lazos con Rusia de la noche a la mañana, sino que simplemente actúe con mayor responsabilidad a nivel europeo", explica Anton Shekhovtsov.
En particular, la UE aspira a que el eventual sucesor de Orban se alinee con la postura europea sobre la guerra en Ucrania. El problema es que Magyar no podrá dejar atrás la era Orban tan fácilmente en Hungría.
El primer ministro húngaro ha hecho todo lo posible para asegurar que su pueblo y sus medios de comunicación le sobrevivan.
Si Magyar gana el domingo e "intenta desempeñar un papel más responsable a nivel europeo, se enfrentará a una enorme presión interna, tanto por parte de la propaganda rusa como de los hombres de Orban que aún ocupan puestos clave", subraya Shekhovtsov.
Según los analistas entrevistados, la mejor manera de que Hungría se separe de Rusia lo antes posible es que Tisza obtenga una cómoda mayoría el domingo, lo que le permitiría evitar tener que llegar a un compromiso para formar gobierno.
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Artículo adaptado de su original en francés
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