Downing Street negó la acusación de un exfuncionario de haber presionado a funcionarios para que aprobaran el nombramiento de Peter Mandelson como embajador de Reino Unido en Washington y pareció desestimar las preocupaciones de seguridad.
El primer ministro británico, Keir Starmer, sigue envuelto en un escándalo por su decisión de nombrar a Mandelson en el cargo diplomático en EE. UU., antes de destituirlo en 2025 por sus vínculos con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.
Olly Robbins, el funcionario de mayor rango del Ministerio de Asuntos Exteriores hasta su destitución la semana pasada por el escándalo, declaró ante el Parlamento que la oficina de Starmer mostró una actitud desdeñosa respecto al proceso de verificación de seguridad del enviado estadounidense.
Existía una "fuerte expectativa (…) proveniente del número 10 (Downing Street) de que Mandelson debía asumir el cargo y estar en Estados Unidos lo antes posible", declaró Robbins ante una comisión parlamentaria de control.
"Mi oficina, la del ministro de Asuntos Exteriores, estaba bajo presión constante; había un ambiente de presión permanente".
Un portavoz de Downing Street negó estas acusaciones, afirmando que "existe una clara diferencia entre solicitar información sobre el proceso de nombramiento" y mostrarse desdeñoso con respecto a la verificación de antecedentes.
El ministro del Gobierno, Darren Jones, declaró el martes 21 de abril en un debate de emergencia en el Parlamento que "no se ejerció ninguna presión más allá de solicitar que el proceso se completara lo antes posible".
El lunes, Starmer declaró ante el Parlamento que se había equivocado al nombrar a Mandelson, pero acusó a los funcionarios de ocultar deliberadamente información sobre la denegación de la autorización de seguridad al político laborista.
Posteriormente, el Ministerio de Asuntos Exteriores autorizó el nombramiento de Mandelson —conocido desde hacía tiempo por sus estrechos vínculos con Epstein— a pesar de que el Gobierno confirmó que funcionarios independientes encargados de la verificación de antecedentes habían recomendado denegar dicha autorización.
Esta revelación, publicada inicialmente por el diario británico ‘The Guardian’ el pasado jueves 16 de abril, ha reavivado las peticiones de dimisión de Starmer, después de que este insistiera en que se habían seguido todos los procedimientos legales.
Durante el debate de emergencia del martes, la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, instó a los diputados laboristas a someter a votación una moción de censura contra Starmer.
El asediado líder británico ha culpado a los funcionarios de ocultarle deliberadamente la cuestión de la autorización de seguridad y, el lunes, negó haber engañado al Parlamento con sus declaraciones anteriores sobre el escándalo.
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“Caso limitado”
En su muy esperado testimonio, Robbins ofreció una evaluación más matizada, insistiendo en que aprobó formalmente a Mandelson después de que los funcionarios encargados de la investigación —dependientes de otro departamento gubernamental— concluyeran que se trataba de un caso “limitado”.
“Me informaron que (…) se inclinaban por recomendar que se denegara la autorización, pero que el departamento de seguridad del Ministerio de Asuntos Exteriores evaluó que los riesgos podían gestionarse o mitigarse”, declaró Robbins ante los parlamentarios.
”También me dijeron que los riesgos no estaban relacionados con la relación de Mandelson con Jeffrey Epstein”, añadió.
Los medios británicos han reportado que las preocupaciones giraban en torno a los vínculos de la empresa de lobby de Mandelson, ahora clausurada, con empresas chinas.

Mandelson, de 72 años, fue nombrado para el codiciado puesto diplomático más alto en diciembre de 2024, apenas unas semanas antes de la investidura del mandatario estadounidense, Donald Trump, y asumió el cargo en febrero de 2025.
Al ser interrogado sobre la posibilidad de denegarle la autorización de seguridad a Mandelson, Robbins admitió que habría sido un "problema difícil con el que habría tenido que lidiar tanto con el ministro de Asuntos Exteriores como con el primer ministro".
Sin embargo, insistió en que "eso no era lo que tenía en mente al tomar esta decisión", al tiempo que señaló que una denegación habría "dañado" las relaciones entre el Reino Unido y Estados Unidos.
Starmer destituyó a Mandelson en septiembre de 2025, siete meses después de que asumiera el cargo, tras la aparición de nuevos detalles sobre la profundidad de los vínculos del ahora exembajador con Epstein, quien murió en una prisión estadounidense en 2019 mientras enfrentaba cargos por tráfico sexual.
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“Mala elección”
La Policía británica investiga las acusaciones de que Mandelson filtró documentos confidenciales a Epstein cuando era ministro, incluso durante la crisis financiera de 2008.
Fue arrestado y puesto en libertad el pasado febrero y no se le han imputado cargos. Mandelson niega haber cometido algún delito.
Durante la noche, Trump, quien ha criticado a Starmer por su supuesta falta de apoyo a la guerra contra Irán, se sumó a la polémica.
En su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense coincidió en que Mandelson “fue una muy mala elección” para el puesto en Washington.
Pero, en un gesto de optimismo, Trump añadió: “¡Hay tiempo de sobra para recuperarse!”.
Starmer declaró el pasado lunes 20 de abril que ha puesto en marcha una revisión del proceso de verificación de antecedentes. Sin embargo, antiguos funcionarios lo han acusado de buscar un “chivo expiatorio”.
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Este artículo fue adaptado de su versión original en inglés.
Con AFP
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