El estrecho se consolida como un punto crítico donde confluyen tensiones militares, mensajes políticos y riesgos crecientes para el comercio marítimo internacional.

El vital cruce marítimo, entre el golfo Pérsico al noroeste y el golfo de Omán al sureste, vuelve a situarse en el centro de la tensión geopolítica global como un espacio donde cada movimiento naval adquiere un significado que va más allá de lo táctico. Las  interceptaciones y ataques ejecutados por Irán contra buques comerciales este miércoles 22 de abril evidencian una estrategia que combina control territorial, presión política y capacidad de disuasión en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

Lejos de ser incidentes aislados, las acciones de Teherán parecen responder a una lógica de reciprocidad frente a las operaciones previas de Estados Unidos, que días antes había incautado embarcaciones iraníes en alta mar. Este patrón de medidas espejo sugiere una escalada contenida, en la que ambas partes evitan un enfrentamiento directo, pero elevan progresivamente el nivel de confrontación mediante acciones indirectas.

En este escenario, la militarización del tráfico marítimo introduce nuevos riesgos para actores terceros, especialmente buques de bandera extranjera que operan en la zona. La advertencia iraní de considerar el paso sin autorización como una “línea roja” refuerza la percepción de que el control del estrecho no solo es un objetivo estratégico, sino también una herramienta de negociación en el pulso con Washington.

Todo ello ocurre en un contexto de mensajes contradictorios y cambios de postura desde la Casa Blanca, lo que añade incertidumbre a una crisis ya volátil. Así, Ormuz no solo se mantiene como un cuello de botella energético, sino que se consolida como un termómetro de la relación entre Washington y Teherán, donde cada incidente marítimo refleja el estado real —y frágil— de sus tensiones.

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  • ¿Cómo se produjeron los últimos ataques en el estrecho de Ormuz?

La Armada iraní interceptó este miércoles dos buques y atacó a un tercero en el estrecho de Ormuz a los que acusó de cometer repetidas infracciones, interferir los sistemas de navegación y poner en peligro la seguridad marítima, todo en medio del bloqueo a la vía marítima decretado por Teherán desde inicios de marzo.

Inicialmente, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) reportó la interceptación de dos portacontenedores, identificados como el MSC Francesca, de bandera panameña, y el Epaminondas, con bandera liberiana.

Los buques intentaban abandonar el estrecho sin autorización al momento de ser identificados mediante labores "de inteligencia", apunta un comunicado del órgano castrense.

El buque Epaminondas, operado por Grecia, confirmó haber sido atacado a tiros a unas 15 millas náuticas al noroeste de Omán. El puente de mando sufrió daños por disparos y granadas lanzadas desde una lancha de la Guardia Revolucionaria Islámica, según fuentes de seguridad marítima y de las Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido.

Vue satellite du golfe d'Oman et du détroit d'Ormuz
Archivo: vista satelital del Golfo de Omán y el estrecho de Ormuz.

Entretanto, el MSC Francesca fue alcanzado por disparos a unas ocho millas náuticas al oeste de Irán, sin sufrir daños en su estructura. No se registraron heridos entre la tripulación de ninguno de los dos buques, según la Autoridad de Operaciones Marítimas británica (UKMTO) y fuentes de seguridad naval citadas por la agencia Reuters.

La Guardia Revolucionaria informó del traslado de los dos barcos a aguas territoriales de la República Islámica para inspeccionar la carga y la documentación. Y añadió que tomará "medidas firmes y legales contra los infractores" que crucen Ormuz sin su autorización, una actitud que describió como una "línea roja" para Teherán.

Sin embargo, un portavoz del Ministerio de Marina Mercante de Grecia, citado bajo anonimato por la agencia EFE, aseguró que el buque Epaminondas "no ha sido ni apresado ni incautado".

Horas después de disparar contra los buques, la Armada iraní atacó a un tercer barco a unas ocho millas náuticas al oeste de Irán, identificado como el Euphoria, que había quedado "varado" en la costa iraní, según informaron agencias de noticias semioficiales en Teherán como Nour News, Fars y Mehr.

Luciano Zaccara, profesor del Centro de Estudios del Golfo de Qatar University, advierte que "mientras los puertos iraníes sigan bloqueados por Estados Unidos va a haber situaciones en las que barcos de tercera bandera se vean involucrados" en escenarios hostiles, "tanto con EE. UU. como con Irán".

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  • ¿Respuesta directa a Washington?

Teherán no tuvo que atentar directamente contra la flotilla estadounidense para que sus disparos en el estrecho de Ormuz fueran interpretados como un mensaje directo a la Casa Blanca.

La temporalidad de los hechos parece revelar una relación de causa y efecto. El anuncio de este miércoles de la primera incautación de navíos por parte de Irán en Ormuz—desde que comenzó el cierre del estrecho a inicios de marzo—, se produjo un par de días después de que la Armada estadounidense interceptara y confiscara dos buques mercantes iraníes en alta mar, en el marco de un segundo bloqueo a la vía marítima impuesto por Washington.

En el último de esos hechos, el lunes 20 de abril, un lanzamisiles estadounidense disparó dos veces contra un buque carguero de bandera iraní, el Touska, y antes de que la marina norteamericana capturara la nave. Washington detalló posteriormente que el buque estaba sancionado por el Departamento del Tesoro "debido a su historial previo de actividades ilegales".

La Armada de los Estados Unidos intenta bloquear a los buques que se dirigen hacia los puertos iraníes, mientras que Teherán ha declarado que los buques que deseen navegar el estrecho de Ormuz deben tener su autorización.

Estas apropiaciones fueron calificadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní como "piratería marítima y terrorismo de Estado", mientras que el mando militar conjunto de Irán prometió una pronta respuesta. Dos días después, la República Islámica no aguantó la tentación de replicar el mismo modus operandi que había afeado a Washington.

En total, 25 naves han recibido la voz de alto estadounidense desde que se inició el bloqueo naval, según el Comando Central de EE. UU.

Teherán ha interpretado la retención de sus buques como una violación del alto el fuego, incluso antes de la extensión indefinida de la tregua decretada el martes unilateralmente por Trump, tras cambiar de postura un par de veces.

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  • ¿Qué busca Trump con la extensión de la tregua tras cambio de versiones?

Las incautaciones navales de la Armada iraní llegan como una contestación al anuncio del martes de Donald Trump de extender la tregua indefinidamente, una decisión que, no obstante, no contempla el fin del bloqueo naval a los puertos iraníes.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó este miércoles que su país no reabrirá el estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos levante el bloqueo naval impuesto contra sus puertos y buques.

Sin embargo, la postura de la Casa Blanca sobre la guerra en Oriente Medio cambia con rapidez, a golpe de retractaciones por parte de Trump sobre cuestiones a veces tan sencillas como la ubicación del vicepresidente, J.D. Vance.

Cada día es más notorio que lo que se habla en privado en los acercamientos diplomáticos no está reflejado fielmente en las redes sociales del presidente estadounidense.

Ormuz sigue estrangulado por Teherán, después de que la semana pasada Trump vaticinó que la República Islámica había aceptado reabrir el estrecho "para siempre". Asimismo, Irán ha reivindicado el enriquecimiento de uranio como una cuestión "sagrada", a pesar de que el republicano llegó a afirmar que las reservas de ese país serían entregadas voluntariamente a Washington.

"Este tipo de declaraciones de Trump están siendo un obstáculo al proceso de negociaciones", resalta Luciano Zaccara, profesor del Centro de Estudios del Golfo de Qatar University, antes de agregar que "esos cambios de opinión reflejan que no hay una estrategia clara" de Washington para avanzar en la guerra.

El experto resalta que "claramente Trump no está cumpliendo los objetivos establecidos, ni desde el punto de vista militar ni diplomático", al verse abocado a una guerra "sin fecha límite, sin objetivos claros y sin que quede claro qué es lo que se va a discutir en Islamabad".

"Ya nadie está comprando el argumento de la guerra como necesaria, sobre todo si está generando un desastre económico a nivel mundial", apunta Zaccara.

La situación en Oriente Medio, tras semanas de protagonismo en la agenda global, amenaza con arrastrar un costo político para Trump con vista a las elecciones de mitad de mandato de noviembre en Estados Unidos.

En este contexto, a casi seis meses para ir a las urnas, "Trump no puede convencer ni siquiera a sus propios seguidores de MAGA de que esta es una guerra justa", concluye Zaccara.

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Con Reuters, AP y EFE

 

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