Sergio Roitberg llega a República Dominicana con la frecuencia de quien tiene raíces aquí aunque no haya nacido. "Esto es casi mi segundo país", dice sin dudar. "Vengo casi una vez cada seis semanas".  Esta vez, sin embargo, el viaje tiene un peso especial: acaba de presentar Somos Otros, su segundo libro, el resultado de cuatro años de trabajo y una pregunta que no da tregua desde que el mundo cerró sus puertas.

Periodista de formación, estratega de profesión, fundador y CEO de Newlink, la firma consultora con presencia en Estados Unidos, República Dominicana, Italia, España, Francia, Argentina y Perú—, Roitberg es alguien que lleva décadas leyendo el pulso de las organizaciones y del liderazgo mundial. Y lo que leyó, vivió, recomendó, experimentó durante la pandemia lo inquietó lo suficiente como para escribirlo.

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"Alguien lo tenía que poner en contexto"

La semilla del libro no nació en el momento del encierro, sino meses después. "El libro empieza a jugar en mi cabeza cuando transcurrían ocho o nueve meses después del encierro de la pandemia", contó Roitberg. "Me di cuenta de la magnitud de lo que estábamos viviendo. Era tanto lo que estaba pasando que tratábamos de sobrevivir, de mantener el trabajo, de mantener la educación de nuestros hijos. Dije: esto es tan fuerte que alguien lo tiene que poner en contexto".

Esa intuición se confirmó cuando el mundo salió del encierro. No volvió igual. Cambió la velocidad, cambió el poder, cambiaron las expectativas de las personas. Y quienes no lo entendieron —empresas, líderes, instituciones— quedaron navegando con un mapa viejo en un territorio nuevo.

Un libro que no habla de la pandemia

La primera aclaración que hace Roitberg, cuando le entrevistamos junto a la periodista Indhira Suero en el programa Mirada Femenina de Acento TV, es también la más importante: Somos Otros no es una crónica del COVID-19. "La pandemia es algo que la gente no quiere hablar, que la gente no quiere reflexionar", reconoce. "Nos dejó muchas heridas, muchos muertos, muchos familiares, mucha vulnerabilidad, muchos momentos muy angustiosos. No sé si recordar momentos malos hace bien".  Lo que sí hace bien, dice, es analizar cómo somos hoy.

"El libro no trata de hablar de la pandemia, sino que lo que hace es un llamado a decir: somos otras personas. Cambiamos ciertas características que son notables y que no nos damos cuenta ahora, pero que sí se han originado en la pandemia. Si no lo entendemos, estamos manejando un mundo que tiene otras reglas".

La tesis central es simple y contundente: "El mundo no volvió a encenderse igual. Después de apagarse, cambiaron las reglas. Entender eso no es un ejercicio intelectual, es una necesidad estratégica para cualquier empresario, líder o institución que quiera seguir siendo relevante en este mundo de hoy".

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Resiliencia no es aguantar: es transformarse

Uno de los conceptos que Roitberg trabaja con más fuerza en el libro (y en la conversación televisiva fue enfático) es el de la resiliencia. Pero no la resiliencia entendida como resistencia pasiva, sino como transformación activa.

El ejemplo que usa es cotidiano y poderoso: "Cuando teníamos un restaurante con 100 kilos de carne, verduras y frutas y tuvimos que cerrar, la gente acusó recibo del golpe, pero inmediatamente se transformó con creatividad: pusieron las mesas en las puertas de los restaurantes y los convirtieron en supermercados. Esa es la demostración de que resiliencia no es solamente aguantar, sino transformarse y volver a adaptarse a la situación".

Junto a la resiliencia, identifica otras marcas del mundo pospandemia: la colaboración, la adaptabilidad y la velocidad con que hoy procesamos los cambios. "Hoy en día nos adaptamos mucho más rápidamente que antes de la pandemia", afirma.

La vacuna: injusticia y colaboración al mismo tiempo

Cuando se le pregunta por la desigualdad en el acceso a las vacunas —el momento en que los países ricos intentaron acaparar las dosis mientras América Latina esperaba—, Roitberg no esquiva la respuesta. "El acceso a las vacunas fue una de las principales demostraciones de la injusticia que de alguna forma se vive en el mundo", dice. Pero en el mismo fenómeno encuentra también su contracara:

"Los países empezaron a colaborar en información. Los laboratorios empezaron a colaborar. La comunidad médica, que siempre tenía ciertos parámetros y cierto rigor para hacer las investigaciones, modificó sus maneras de hacer las cosas. Y logramos una vacuna en menos de siete meses, cuando el histórico era entre 15 y 18 años".

Para Roitberg, esa tensión —injusticia y colaboración coexistiendo en el mismo momento— es precisamente lo que la pandemia "desnudó" de todas las sociedades del planeta.

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El propósito compartido: la nueva base de la conexión

¿Cómo reencontrarnos después de un evento que no queremos recordar? La respuesta de Roitberg es el concepto que articula todo el libro: el propósito compartido.

"Este mundo, después de la implosión que vivió, necesita encontrar un espacio común que esté en el medio de los intereses de la sociedad, los gobiernos, las instituciones y las empresas", explica. "Ese propósito compartido es lo que necesitamos para poder volver a conectarnos entre nosotros".

La razón es que las reglas del vínculo cambiaron. "Hoy la gente no conecta con un producto que le venden. Conecta con lo que una marca representa, con una idea, con un proyecto". El propósito compartido, en ese sentido, no es solo un concepto filosófico: es la nueva lógica del mercado, de la política y de las relaciones humanas.

Los pandemials: una generación que no se mide por edad

Una de las propuestas más originales del libro es la de la generación pandemial —o generación P—. A diferencia de los baby boomers, la generación X o los millennials, que se definen por rangos de edad de entre 18 y 21 años, los pandemials se definen por una experiencia compartida que atravesó todas las edades al mismo tiempo. (Si, usted puede ser pandemials). 

"Es el chico que hoy tiene 10 años y entró al jardín de infantes sin conocer a sus compañeros, conectado por Zoom", describe Roitberg. "Es el universitario que terminó su carrera casi sin pisar un aula. Es el médico de 60 años que apenas le alcanzaba para vivir su trabajo y terminó siendo el héroe durante un tiempo determinado. Es el empresario que tuvo que reinventarse el negocio. Es la ama de casa que tuvo que soportar a todos los integrantes de la familia viviendo tanto tiempo adentro".

Todos ellos, sin importar la edad, comparten una marca generacional. El concepto está todavía en proceso de estudio, aclara, pero la pregunta que abre es poderosa: ¿qué pasa cuando una generación no se define por cuándo naciste, sino por lo que viviste?

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El liderazgo de Trump no es el adecuado

La lectoría no perdonaría que a un experto en liderazgo no le motivara a evaluar si los líderes políticos actuales encarnan los valores que el mundo pospandemia necesita. Su respuesta es directa: no.

"Antes de la pandemia admirábamos a líderes que tenían certezas. Yo creo que hoy necesitamos líderes que sepan navegar la incertidumbre", dice. Y pone nombre propio: "Me imagino que te referís a lo que sucede con líderes como el presidente Donald Trump (era exactamente lo que le pregunté). Ese líder (Trump) no representa el cambio. Vemos una determinación hacia un camino que él considera lo justo, pero no coincide —ni en el fondo ni en la forma— con lo que la gente está esperando".

Para Roitberg, el liderazgo pospandemia no es el del que tiene todas las respuestas. Es el del que ayuda a caminar en un mundo donde las respuestas no siempre existen.

"Los seres humanos nos acostumbramos a vivir en la incertidumbre. Necesitamos líderes que, si bien no tengan las respuestas a todas las cosas, sí nos ayuden a caminar en este mundo".

¿Somos mejores o peores?

Es la pregunta que más le hacen, y la hicimos. La respuesta de Roitberg: se niega a caer en el optimismo fácil o en el pesimismo cómodo.

"No somos una nueva especie humana. Somos los mismos. Pero cuando el mundo se apagó y se volvió a encender, tenemos otras características". No mejores ni peores. Distintos. Con más velocidad, más adaptabilidad, más resiliencia —entendida como transformación, no como resistencia— y una necesidad urgente de propósito que antes no era tan evidente.

La pandemia, dice, no tiene punto de comparación con los conflictos bélicos que vinieron después —Ucrania, Gaza, Irán—. "Lo que pasa en Gaza nos importa, pero está en la otra parte del mundo. En la pandemia fue el dolor que nos tocó de muy cerca y nos tocó a todos por igual." Esa proximidad, esa universalidad del golpe, es lo que la convierte en un evento generacional sin precedentes.

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Y es también lo que hace que Somos Otros sea, más que un libro sobre el pasado, una brújula para el presente a través de un nuevo concepto: la "era del unknown" (la era de lo desconocido) para describir el contexto en que vivimos: un mundo donde el cambio es permanente, la incertidumbre es la norma y las reglas del juego se reescriben constantemente.

Un libro, dos visitas, un mismo país

En 2018 presentó aquí su primer libro, Expuestos, donde ya abordaba el empoderamiento de las audiencias y su metodología de consultoría Orbital Thinking. Ahora regresa con Somos Otros y con la misma convicción de siempre: que comunicar ya no alcanza, que lo que el mundo necesita es engagement, compromiso real.

"La pandemia nos llevó a ser otros, sí. Pero, sobre todo, nos obligó a buscar otros: de otra manera, con otra profundidad, con otra intención. Y en ese cambio, quizá descubrimos algo esencial: que no basta con emocionarnos, con conmover. Que es necesario comprometernos, estar", dijo Roitberg en el cóctel de lanzamiento en Santo Domingo.

La pregunta que deja el libro —y que él mismo formula con la tranquilidad de quien ya sabe que no tiene una respuesta fácil— es si estamos dispuestos a mirarnos en ese espejo, para descubrir si somos otros, somos otras.

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Elvira Lora

Subdirectora

Periodista especialista en investigación, documentación y derechos humanos. Doctora en Periodismo & Comunicación de la #UAB. Productora transmediática y fundadora de una plataforma de periodismo feminista Ciudadanía Fémina.

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