El Teatro Nacional Eduardo Brito se viste de gala este sábado 18 de abril para recibir a algunas de las figuras más destacadas de la danza mundial. La XVII edición de la Gala Benéfica Estrellas de la Danza Mundial, producida por la gestora cultural Monika Despradel y bajo la dirección artística de Paul Seaquist, reunirá en su escenario a bailarines de Canadá, España, Cuba, Estados Unidos y República Dominicana, con un repertorio que abarcará desde la danza clásica y la bolera española hasta la contemporánea y, por primera vez, la técnica Limón.
El evento se celebra a beneficio de la Fundación Nido Para Ángeles, que trabaja por mejorar la calidad de vida de niños, niñas y jóvenes con parálisis cerebral. Entre las estrellas internacionales que pisaron el escenario del Eduardo Brito estuvo Thays Suárez, primera bailarina de la compañía cubana Otro Lado Dance Company, fundada y dirigida por Norge Cedeño.
Justo un día antes de la función, Suárez conversa con Acento sobre su primera visita al país, el estado del arte en Cuba y la filosofía de una compañía que se niega a los límites.
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¿Es tu primera vez en República Dominicana?
Sí, es mi primera vez en República Dominicana.
¿Y qué te ha parecido?
A pesar del corto tiempo, siento que la gente es muy cálida. He tenido poco tiempo de interactuar, pero todo muy bien. El clima es muy parecido al de Cuba.
Conocemos la gran tradición de la academia cubana de danza, con nombres como Alicia Alonso. ¿Cómo se ha ido renovando y cuál es el estado actual de la danza cubana?
Nosotros somos Otro Lado, una compañía de danza contemporánea que bebemos de todas las fuentes y escuelas de la danza cubana. Nos gusta experimentar con todas las formas de lenguaje danzario y artístico. Colaboramos con grandes músicos —generalmente hacemos música original para todas nuestras producciones— y con artistas visuales, con todo lo que potencie nuestra obra y nuestro lenguaje. Somos una compañía que busca amplificar la cultura de nuestra nación, y para eso no nos limitamos a un solo tipo de técnica. Usamos el ballet, la danza contemporánea, la danza moderna cubana, todas las escuelas que nos formaron y nos inspiran, para ser un lente de aumento de nuestra sociedad y de nuestro sentir como seres humanos.
¿Qué desafíos implica lograr este mix?
Como compañía y como artistas nos gusta desdibujar nuestros límites, ir siempre más allá. Eso trae desafíos, porque hay que tener una mente y un cuerpo preparados para asumir cualquier discurso danzario. Nos gusta lo contemporáneo, lo más crudo, lo más visceral. Nos gusta jugar con lo rítmico de nuestra cultura y hacer cada obra de arte diferente, al menos diferente para nosotros mismos.
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Mencionas que te preparás tanto físicamente como mentalmente. En un momento en que la salud mental ocupa tanto espacio en la conversación pública, ¿qué consejo le darías a alguien que quiera estar preparado en ambos sentidos?
Pienso que cuerpo y mente son una unidad inseparable. Debemos trabajar en los dos sentidos: tener una mente sana y preparada para guiar a nuestro cuerpo, y un cuerpo sano para que funcione para nuestra mente. Eso es fundamental, ya sea para la danza o para la vida. Prepararnos cada día, entrenarnos, alimentar nuestra mente y nuestros conocimientos, siempre es muy importante.
¿Con qué alimentas tu cuerpo y tu mente?
Me alimento de mucha danza. El movimiento es mi mejor manera de expresión, siento que es mi mejor lenguaje. Y la compañía se proyecta en ese sentido: somos soñadores del arte, pero vehículos danzarios.
¿La danza tiene edad? ¿Puede acercarse cualquier persona, en cualquier momento de su vida?
Para expresarnos con el movimiento no hay edad. Para dedicarnos de una forma más profesional, sí es necesario que los niños se acerquen más temprano, pero el lenguaje del movimiento es para todos. No es discriminatorio con las edades. Al contrario, es necesario que la cultura del movimiento se expanda, que no quede solo en un plano profesional, porque es una manera más de expresión.
Sabemos los momentos difíciles que atraviesa Cuba. ¿Eso ha incidido en el trabajo cultural, en el trabajo diario de tu compañía?
Más allá de cualquier dificultad que podamos tener —como se puede tener en todos los lugares del mundo—, el arte es un lenguaje, es fuerza, es la búsqueda de la excelencia para no perder las ganas de impulsarnos como seres humanos y como artistas.
¿Es el arte resistencia? ¿Cómo está el movimiento cultural en Cuba?
Sí, el arte en Cuba sigue muy vivo. La danza, la música, el ballet, todas las artes siguen muy vivas, porque es nuestra manera de resistencia, de mantener la fe, de expresarnos, de ser un lente de aumento de nuestra sociedad. Y así… liberarnos.
Lee la entrevista con Paul Seaquist
Y entre esa movida artística que sigue viva y vigente, ¿en cuál generación te sientes parte?
No sé ponerme en una sola generación. El director de la compañía, Norge Cedeño y yo fuimos durante diez años primeros bailarines de la compañía Danza Contemporánea de Cuba, donde bebimos de muchos coreógrafos y muchos lenguajes. Eso nos llenó de herramientas y de maneras de hacer. Ahora convivo con muchachos más jóvenes y eso también me renueva. Las ganas de descubrir cosas que aún no he descubierto siguen vivas, como si fuera una niña. El deseo de aprender, de desdibujar mis límites, de llevarme al riesgo, sigue vivo. Bebo mucho de las generaciones pasadas y sigo bebiendo de las futuras.
¿Qué va a ver el público mañana en la noche en el Teatro Nacional?
Otro Lado busca, en cada producción, crear universos. Traemos tres pequeñas coreografías que son mundos en sí mismos. Los esperamos. Con sabor cubano.
Cómo asistir
Las boletas están disponibles en boleteria.com.do del Teatro Nacional Eduardo Brito. La función es el sábado 18 de abril a las 8:30 PM. La XVII Gala Benéfica Estrellas de la Danza Mundial cuenta con el respaldo de Banco Popular, Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos, BHD, Ministerio de Turismo, Arajet, Club de Lectores del Listín Diario, Induveca y JCDecaux.
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