En una conversación distendida —“¿nos lanzamos nomás?”— y a pocas horas de la XVII edición de la Gala Benéfica Estrellas de la Danza Mundial, producida por la gestora cultural Monika Despradel, el coreógrafo y director artístico de la cita de este sábado 18, Paul Seaquist, resume una convicción que, en la danza contemporánea, funciona casi como ley de supervivencia: nadie llega lejos solo.
Lo dice mientras presenta a Otro Lado Dance Company, agrupación cubana dirigida por Norge Cedeño y con Thays Suárez como segunda directora y figura central en escena. Para Seaquist, la relación con la compañía no es un vínculo circunstancial, sino un proyecto de largo aliento: “yo quería colaborar con la compañía, quería promocionar a la compañía”, afirma, al recordar el origen de un trabajo conjunto que ya se tradujo en invitaciones, circulación de intérpretes y planes de expansión internacional.
De hecho, Suárez se presenta esta noche junto a Leonardo del Río y Daunier Noblet, principales del Otro Lado Dance Company.
La historia de OtroLado, sin embargo, ya estaba marcada desde su nacimiento por esa apuesta colectiva. En su presentación institucional, la compañía recuerda que en julio de 2018 un grupo de jóvenes artistas se reunió en un estudio de La Habana para impulsar “un nuevo proyecto” que buscaba transformar la danza cubana desde la investigación, el riesgo y la ambición creativa. Esa etapa inicial desembocó en piezas creadas para Suárez y Niosbel González, “liderados por el bailarín y coreógrafo Norge Cedeño”, y en una “colaboración dinámica” que terminó de cuajar en la fundación de la agrupación.





Un lenguaje propio, con método y raíces
Otro Lado se define por una visión que quiere “retar los límites del cuerpo y la mente” para crear obras tan impredecibles como la vida. Su metodología —según explica la compañía— parte de la experiencia investigativa de Cedeño y Suárez, toma como base la técnica de la danza moderna cubana y la proyecta hacia un lenguaje “completamente contemporáneo”, integrando también elementos del folklore como punto de partida creativo.
En la conversación, Seaquist cuenta que conoció a Cedeño en 2017 y que le atrajo, precisamente, esa búsqueda de “un lenguaje diferente, un lenguaje nuevo”. También destaca a Suárez como intérprete: recuerda haberla visto bailar en 2017 y subraya que ganó el Grand Prix Vladimir Malakhov —uno de los reconocimientos relevantes del circuito—, un dato que coincide con la biografía oficial de la artista, donde se menciona el premio como parte de su trayectoria.
La propia Suárez encarna, además, el cruce entre excelencia interpretativa y crecimiento autoral: egresada de la Escuela Nacional de Arte y de la Universidad de las Artes, fue bailarina principal de Danza Contemporánea de Cuba por casi una década y actuó en escenarios internacionales. A sus 36 años recuerda que ha estado enlazada con la danza desde sus ocho años. Ese recorrido le abrió puertas para colaborar —ya como creadora— con compañías y estructuras de alto perfil fuera de la isla.
La colaboración como estrategia: un “núcleo de creación”
Cuando Suárez toma la palabra, aterriza el concepto con claridad: desde el inicio, uno de los objetivos de Otro Lado fue “poder colaborar, ser un núcleo de creación” que les permitiera trabajar con “grandes músicos”, “artistas visuales” y “estrellas de la danza”, y también llevar su lenguaje a otras compañías. Esa frase —más que un eslogan— describe un modo de producción: sumar capas, dialogar con otras disciplinas, construir redes de legitimidad y circulación.
Suárez enumera colaboraciones con compañías y plataformas de distintos países, incluyendo Gauthier Dance Company (Alemania), Aterballetto (Italia) y Birmingham Royal Ballet (Reino Unido), además de agrupaciones cubanas como Acosta Danza y Codanza. Y, desde el lado de Cedeño, instituciones europeas como Birmingham Royal Ballet.
Ese enfoque colaborativo se expresa, además, en la forma concreta en que la compañía “sale” de Cuba: Seaquist dice que el año pasado se presentaron en la XVII edición de la Gala Benéfica Estrellas de la Danza Mundial. “Estamos con deseos, estamos con proyectos para llevar la compañía a otras partes del mundo”, asegura, y agrega un plan adicional: “ayudarlos a crear piezas para otras compañías”. La idea no es solo girar; es coproducir, expandir repertorio, abrir puertas para que el lenguaje OtroLado se encarne en otros cuerpos y escenarios.
Vigentes pese a la situación de Cuba
Hablar de vigencia, en el caso de una compañía cubana, implica mirar más allá del escenario. Cuba atraviesa desde 2024 una profundización de su crisis energética, con apagones prolongados y tensiones estructurales en la provisión de combustible y la operación del sistema eléctrico, un contexto que impacta la vida cotidiana y cualquier práctica que dependa de horarios, movilidad, infraestructura y estabilidad mínima para ensayar.
En ese panorama, la persistencia artística suele apoyarse en dos pilares: disciplina interna y red externa. En el discurso de Suárez, esa red es el corazón del proyecto; en el de Seaquist, es el puente para mantener a Otro Lado visible y activo en circuitos donde el intercambio se transforma en oportunidades concretas. No se trata únicamente de “resistir”: se trata de sostener un nivel competitivo, producir obra y mantener presencia —aunque el entorno empuje a lo contrario.
La compañía ha seguido mostrando actividad creativa y presentaciones. En noviembre de 2025, por ejemplo, se anunció en La Habana la pieza Yuxtaposición, descrita como un proyecto en colaboración con el Goethe-Institut y enfocado en el cruce entre movimiento, arquitectura y poesía visual, con coreografía de Cedeño.
Un futuro que se escribe en plural
El cierre del diálogo vuelve al punto inicial: la colaboración como ruta. Suárez agradece la guía y el apoyo de Seaquist; él responde con una invitación al público para ver a Otro Lado como “invitados especiales” esta noche en el Teatro Nacional. No es un gesto menor: en la danza, cada gala, cada coproducción y cada intercambio suman visibilidad, recursos, agenda y contactos para la siguiente etapa.
Otro Lado se presenta a sí misma como una compañía nacida para “tomar riesgos, pensar en grande y desafiar límites”. Y, en tiempos donde crear en Cuba exige inventar soluciones todos los días, esa declaración se vuelve práctica: construir comunidad artística, tender puentes y convertir la colaboración en el modo más realista —y más fértil— de seguir vigentes.
Cómo asistir
Las boletas están disponibles en boleteria.com.do del Teatro Nacional Eduardo Brito. La función es el sábado 18 de abril a las 8:30 PM. La XVII Gala Benéfica Estrellas de la Danza Mundial cuenta con el respaldo de Banco Popular, Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos, BHD, Ministerio de Turismo, Arajet, Club de Lectores del Listín Diario, Induveca y JCDecaux.
Compartir esta nota