La modernización agrícola se han convertido en uno de los principales desafíos de República Dominicana ante el impacto del cambio climático, el desperdicio de agua y la necesidad de elevar la productividad del campo.
El director de Tecnificación de Riego, Claudio Camaño Veloz, aseguró que República Dominicana tiene condiciones privilegiadas frente a otros países de la región del Caribe debido a sus niveles de precipitación y disponibilidad hídrica.
Explicó que el país recibe alrededor de 1,500 milímetros de lluvia al año, casi el doble del promedio mundial, estimado en unos 800 milímetros, lo que permite mantener capacidad productiva incluso durante períodos de sequía.
Sin embargo, advirtió que gran parte de ese potencial continúa desaprovechado por las limitaciones del sistema agrícola nacional. Según explicó, de los 12 millones de tareas destinadas a producción agrícola, solo el 40 % se utiliza de manera intensiva y apenas cinco millones cuentan con sistemas de riego. Además, sostuvo que cerca del 90 % de las áreas irrigadas operan bajo modelos de baja rentabilidad y alto impacto ambiental.
“El país tiene potencial para convertirse en la huerta del Caribe”, expresó Camaño Veloz, al señalar que muchos países caribeños continúan importando productos agrícolas desde mercados tan lejanos como Chile, pese a la cercanía geográfica de República Dominicana.
“Nosotros debemos fortalecer nuestra inteligencia de mercado, aumentar la seguridad alimentaria y desarrollar políticas públicas sostenidas que permitan elevar la competitividad agrícola”, explicó.
Asimismo, defendió que la tecnificación del riego no debe limitarse únicamente a sistemas presurizados de alto costo, sino incorporar también tecnologías de superficie más accesibles y adaptadas a zonas agrícolas como el Valle de San Juan, donde determinados cultivos no soportan elevados costos.
Camaño también criticó que el país mantenga una visión centrada únicamente en grandes presas, mientras desaprovecha pequeñas lagunas y reservorios capaces de almacenar millones de metros cúbicos de agua con inversiones menores y en períodos mucho más cortos. “Una presa puede tardar décadas; una laguna puede construirse en seis meses”, afirmó.
El reto pendiente: hacer eficiente el uso del agua
El director del Banco Agrícola, Fernando Durán, coincidió en que el principal desafío del país es lograr un uso más eficiente del agua en la producción agrícola, especialmente en las fincas donde todavía predominan sistemas tradicionales de riego. Explicó que el cambio climático y el calentamiento global han convertido el agua en uno de los recursos más estratégicos para garantizar la sostenibilidad económica y alimentaria de República Dominicana.
Indicó que históricamente el Estado ha concentrado las inversiones públicas en infraestructura hídrica como presas, canales y sistemas de drenaje, pero consideró que el gran reto es invertir directamente en las parcelas agrícolas para mejorar la eficiencia del recurso.
“Es en la finca del productor donde todavía está pendiente hacer más eficiente el uso del agua”, expresó.
El funcionario destacó que el Gobierno ha impulsado una estrategia a través de la Mesa del Agua, con el objetivo de coordinar políticas vinculadas al manejo, protección y aprovechamiento de los recursos hídricos.
El director del Banco Agrícola sostuvo que, aunque unas 250,000 hectáreas, equivalentes a cerca del 25 % de las tierras agrícolas, ya cuentan con sistemas de riego, todavía existe un amplio margen para elevar la eficiencia y productividad de esas áreas.
“No podemos hablar de productividad ni de eficiencia agrícola sin un buen manejo del riego”, enfatizó.
Durán afirmó que la modernización del sistema hídrico no debe verse únicamente desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, sino también como una oportunidad de crecimiento económico y desarrollo productivo para el país.
Tecnología sola no basta
La representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en República Dominicana, Gabriela Quiroga, advirtió que incorporar tecnología no será suficiente si el país no fortalece la gobernanza del agua y los mecanismos de coordinación entre instituciones y productores.
“La tecnología sola no basta”, afirmó, al aclarar que el verdadero desafío es construir acuerdos entre productores, juntas de regantes, entidades financieras y organismos públicos para garantizar que las mejoras sean sostenibles y rentables para los agricultores.
“La gente y los acuerdos son fundamentales”, expresó. Como ejemplo, mencionó el caso de Países Bajos, donde históricamente se desarrollaron sistemas de gobernanza hídrica para enfrentar inundaciones y recuperar terrenos ganados al mar mediante infraestructura y tecnología.
Según explicó, la principal enseñanza de esos modelos es que los problemas relacionados con el agua deben asumirse como retos colectivos y no individuales.
La representante del IICA destacó que República Dominicana posee ventajas importantes debido a su disponibilidad relativa de agua y su potencial para generar valor agregado en productos agropecuarios destinados a mercados internacionales.
No obstante, indicó que actualmente el 82 % del agua disponible en el país se destina al sector agrícola y apenas un 10 % del riego nacional se encuentra tecnificado.
Quiroga identificó cuatro desafíos para avanzar en la transformación agrícola:
- Fortalecer la capacidad operativa y de gobernanza de las juntas de regantes.
- Mejorar los sistemas de medición y cobro del agua.
- Ampliar el acceso al financiamiento.
- Desarrollar proyectos agrícolas más rentables.
También advirtió que la agricultura continúa siendo uno de los sectores más riesgosos para las inversiones financieras debido a factores climáticos y económicos, por lo que consideró necesario trabajar en mecanismos que reduzcan riesgos y faciliten el acceso al crédito.
“Disponer de tecnología y recursos económicos no garantiza automáticamente el éxito de los proyectos de riego, ya que estos requieren organización, acceso a información, coordinación territorial y reglas claras sobre el uso del agua”, explicó.
República Dominicana pierde miles de millones de metros cúbicos de agua
El presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, afirmó que uno de los mayores retos del país es mejorar la capacidad de almacenamiento y conservación del agua.
Según explicó, en República Dominicana caen anualmente alrededor de 73,000 millones de metros cúbicos de agua, pero unos 48,000 millones se evaporan y otros 20,000 millones terminan en el mar por falta de infraestructura adecuada.
“La gran tarea de los próximos 50 años es ver cómo preservamos la mayor parte de esa agua”, sostuvo.
Benítez indicó que las 40 presas existentes apenas permiten almacenar entre 2,200 y 2,500 millones de metros cúbicos de agua, mientras otra parte se infiltra hacia los acuíferos subterráneos.
El dirigente agroempresarial destacó que la geografía dominicana representa una ventaja estratégica debido a la presencia de cordilleras, sierras y valles distribuidos en distintas regiones, lo que permite mantener producción agrícola incluso cuando fenómenos atmosféricos afectan determinadas zonas del país.
Sin embargo, advirtió que gran parte del agua disponible continúa utilizándose mediante sistemas de riego por inundación y gravedad, considerados altamente ineficientes y responsables de degradación de suelos, erosión y salinización.
Por ello, consideró que avanzar hacia el riego tecnificado “no debe ser un deseo, sino una obligación”. Asimismo, afirmó que la inversión en sistemas tecnificados puede recuperarse en aproximadamente cinco años gracias al aumento de productividad y ahorro operativo.





Educación, ingeniería y permisos
El director de la Unidad del Agua de la PUCMM, Silvio Carrasco, propuso que las juntas de regantes se conviertan en el eje central de la transformación agrícola, siguiendo modelos como el de Taiwán, donde pequeños productores operan de manera colectiva bajo sistemas organizados de manejo del agua.
En ese sentido, explicó que la tecnificación del riego no debe limitarse a sistemas de goteo o presurizados por sus altos costos, sino que debe avanzar de forma gradual mediante ingeniería agrícola, nivelación de terrenos, mecanización y mejor gestión del riego por gravedad.
Además, abogó por fortalecer la formación técnica en áreas como topografía, diseño hidráulico y gestión hídrica, e impulsar el uso de tecnologías de bajo costo como la nivelación láser y los sifones.
El especialista también advirtió sobre la pérdida de grandes volúmenes de agua durante la noche en los sistemas de canales abiertos y propuso como solución la construcción de pequeñas lagunas y reservorios comunitarios administrados por las juntas de regantes, en lugar de depender exclusivamente de grandes presas.
“Una laguna puede resolver problemas de almacenamiento mucho más rápido y barato”, afirmó. Finalmente, llamó a reforzar los programas de extensionismo agrícola y capacitación en campo para acompañar la transformación del sistema de riego en el país.
El secretario de la Asociación Dominicana de Proveedores de Tecnología Agropecuaria (Adoproteca), Danilo Cruz, sostuvo que la modernización del sistema de riego enfrenta trabas relacionadas con la titulación de tierras, los permisos ambientales y el acceso al financiamiento.
Cruz explicó que muchos productores no poseen títulos de propiedad, situación que dificulta acceder a préstamos bancarios y programas estatales de apoyo. Indicó además que los permisos ambientales para pozos, reservorios y canales de toma de agua suelen tardar meses, afectando tanto a agricultores como a empresas suplidoras de tecnología agrícola.
“No es eliminar la ley, es crear mecanismos especiales para viabilizar los proyectos”, expresó.
El dirigente empresarial propuso crear una mesa de trabajo entre el Ministerio de Medio Ambiente, el Banco Agrícola y las instituciones de tecnificación para agilizar autorizaciones sin incumplir las normativas ambientales.
También planteó que el Banco Agrícola habilite mecanismos financieros para empresas suplidoras, permitiendo utilizar cartas de aprobación de proyectos como garantía para importar equipos y cubrir costos operativos.
Asimismo, advirtió que muchos microproductores con parcelas de 20 o 25 tareas quedan excluidos de programas de financiamiento y subsidios, por lo que consideró necesario crear convocatorias especiales para pequeños agricultores.
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