El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, informó que el subsidio semanal a los combustibles promedia RD$ 1,500 millones durante las últimas 15 semanas, con montos que oscilan entre RD$ 970 millones y RD$ 1,831 millones.
Hasta la semana del 31 de octubre al 6 de noviembre, Industria y Comercio (MICM), informó que estas medidas anticrisis, han costado ya RD$ 43,324 millones en lo que va del 2026.
Desde la semana del 7 de marzo, el promedio semanal ha sido de RD$ 1,228 millones, según detalló el funcionario. Durante octubre, el promedio del subsidio semanal se situó en RD$ 106.54 para el Gasoil Regular y RD$ 108.07 para el Gasoil Óptimo.
Díaz indicó que el aumento de los precios internacionales ha superado el comportamiento del petróleo crudo WTI. Desde enero de este año, el precio del gasoil ha aumentado 130.2 %, la gasolina 87 % y el WTI 67.6 %.
El ministro sostuvo que el Gobierno ha optado por trasladar de manera parcial y gradual los incrementos internacionales a los precios locales, con el propósito de equilibrar el impacto sobre la inflación, el déficit fiscal y la actividad económica.
También explicó que se han aplicado subsidios diferenciados por producto, con mayores ajustes en la gasolina premium y el gasoil óptimo, mientras se procura proteger los combustibles de mayor incidencia en los costos de transporte y los precios de bienes y servicios.
Según Díaz, esta política ha contribuido a que los aumentos en los precios del transporte desde el inicio de la crisis se mantengan por debajo del 3 %.
El peso de los subsidios
El Gobierno dominicano no descarta focalizar los subsidios a los combustibles hacia determinados carburantes, sectores económicos o grupos de población, debido al aumento de los costos internacionales de refinación, que está elevando el gasto destinado a contener los precios en el mercado local.
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, explicó que el encarecimiento de los derivados del petróleo, particularmente del gasoil, ha generado presiones adicionales sobre el presupuesto que semanalmente destina el Estado para subsidiar los combustibles.
El funcionario señaló que esta situación obliga a evaluar cómo distribuir los recursos públicos en medio de una crisis internacional que ha alterado los precios del petróleo y sus derivados.
Como ejemplo de la diferencia entre el comportamiento del crudo y los combustibles refinados, Sanz Lovatón indicó que entre septiembre y octubre el barril de petróleo WTI bajó un 3.3 % de US$ 94.6 a US$ 91.4, mientras que el barril de diésel óptimo aumentó de US$ 191.3 a US$ 209.2, equivalente a un alza de 9.4 %.
El ministro explicó que ocho de cada 10 galones de combustibles que consume el país llegan refinados, por lo que el precio final no depende exclusivamente de las cotizaciones del petróleo crudo.
Indicó que el margen de refinación pasó de 36 % al inicio de la crisis a 123 %, lo que refleja el encarecimiento del proceso de transformación del petróleo en combustibles.
Subsidios y desigualdad en su distribución
Durante el encuentro, el economista Jaime Aristy Escuder planteó la necesidad de revisar la distribución de los subsidios, al considerar que una parte importante de los recursos destinados a determinados combustibles beneficia a los sectores de mayores ingresos.
Como ejemplo, señaló que entre el 75 % y el 76 % del subsidio a la gasolina premium es recibido por el 20 % más rico de la población. En el caso del gasoil óptimo, afirmó que más del 73 % beneficia a ese mismo segmento.
Aristy Escuder propuso establecer mecanismos que permitan dirigir los recursos hacia los hogares pobres, la clase media baja y otros grupos vulnerables, en lugar de mantener subsidios que, a su juicio, favorecen a los sectores con mayor capacidad económica.
El economista advirtió que mantener subsidios generalizados implica trasladar sus costos al presupuesto público y, eventualmente, a futuros impuestos o generaciones.
Díaz sostuvo que la política del Gobierno busca amortiguar las alzas internacionales sin comprometer la estabilidad fiscal ni reducir la inversión pública, y reconoció que la duración de la crisis y sus efectos todavía son inciertos.
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