La República Dominicana no es un actor de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Pero tampoco es un espectador neutral. Cada arancel que Washington impone a Pekín, cada represalia que Pekín devuelve, cada cadena de suministro que se rompe y se reensambla en otro lugar del mundo, impacta en la economía dominicana de formas que apenas comienzan a comprenderse con claridad.

El país llega a este momento con una economía que, según datos del Banco Central, cerró 2025 con un PIB de RD$ 7 billones 897,551 millones, sustentada principalmente en el sector servicios, el turismo, las remesas y las zonas francas. Es una estructura que tiene fortalezas reales, pero también vulnerabilidades que la tormenta arancelaria global pone bajo una luz nueva.

Las cadenas de suministro siguen siendo indispensables

Para el economista Antonio Ciriaco Cruz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD, la fragmentación del proceso de globalización no ha eliminado la centralidad de las cadenas de suministro globales: estas "continúan siendo fundamentales e indispensables para el comercio internacional".

Ciriaco Cruz señala que las disputas por el control geográfico de regiones con abundantes recursos naturales estratégicos —como tierras raras, petróleo y gas natural licuado— han generado disrupciones en esas cadenas, con repercusiones directas en los mercados internos. En particular, el aumento en los costos de transporte y fletes, tanto marítimos como aéreos, eleva el costo de las importaciones y afecta todos los canales de distribución.

El economista subraya un dato estructural que explica la magnitud del problema: más del 80% del comercio mundial se realiza por vía marítima, lo que convierte cualquier alteración en las cadenas globales en un impacto inmediato sobre los costos logísticos. Estudios de la economía mundial, citados por Ciriaco Cruz, indican que un incremento del 1% en los fletes puede elevar la inflación global en 0.025 puntos porcentuales.

El escenario: un mundo que se fragmenta

La política arancelaria de la administración Trump ha acelerado un proceso que ya estaba en marcha: la desglobalización selectiva. Las empresas multinacionales buscan reducir su dependencia de China y relocalizar producción en países con acceso preferencial al mercado estadounidense, mano de obra competitiva y estabilidad institucional. Ese proceso tiene un nombre técnico —nearshoring y friendshoring— y tiene una geografía que incluye, potencialmente, al Caribe.

República Dominicana reúne varias de las condiciones que ese mapa requiere: proximidad geográfica a Estados Unidos, el DR-CAFTA como marco de acceso comercial preferencial, un sistema de zonas francas consolidado y una industria manufacturera que en 2024 superó los RD$ 1.6 billones en ingresos, con un crecimiento del 12.4%, según datos de la Oficina Nacional de Estadística.

Las oportunidades: estar en el lugar correcto

Zonas francas y manufactura de valor agregado

El sistema de zonas francas dominicano es uno de los más desarrollados de la región. En ese contexto, la alianza estratégica entre el Instituto Tecnológico de las Américas (Itla) y el Parque Zona Franca Las Américas —orientada al desarrollo de capital humano en semiconductores, manufactura de dispositivos electrónicos y medicina robótica— apunta exactamente en la dirección que la reconfiguración global demanda. Si las empresas que antes fabricaban en China buscan un destino alternativo con acceso al mercado norteamericano, las zonas francas dominicanas tienen una propuesta concreta que ofrecer.

Posicionamiento geopolítico

La rivalidad EE.UU. -China no es solo comercial: es tecnológica, espacial y de infraestructura. Bloomberg situó recientemente a República Dominicana como "la próxima frontera" en la disputa geopolítica entre ambas potencias, destacando el proyecto del puerto espacial de Pedernales como pieza clave en la estrategia de Washington para contrarrestar la expansión china en América Latina. Ese posicionamiento, bien administrado, puede traducirse en inversión, transferencia tecnológica y acceso a financiamiento preferencial.

Inversión extranjera directa en diversificación

El flujo de inversión extranjera directa muestra señales alentadoras de diversificación. España lideró la IED en 2025 con US$ 1,086.1 millones —el 21.5% del total captado—, desplazando a Estados Unidos al segundo lugar con US$ 1,042.8 millones, de acuerdo con la Cámara de Comercio de España en la República Dominicana (Camacoes).La diversificación de origen de la inversión reduce la dependencia de un solo socio y amplía el margen de maniobra diplomático y comercial del país.

Tecnología e inserción digital

En un entorno internacional marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de valor, República Dominicana ha comenzado a posicionarse en la economía digital. Un informe del MICM y el PNUD señala que el país ofrece condiciones favorables —estabilidad socioeconómica, incentivos legales y conectividad con grandes mercados— para atraer inversión en tecnologías de información y comunicación, aunque advierte que persisten brechas en conectividad, talento y colaboración que deben cerrarse para captar inversiones de mayor valor agregado.

La oportunidad existe, pero tiene condiciones

Para Miguel Collado Di Franco, economista del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), el nearshoring —la relocalización de manufactura hacia países cercanos a Estados Unidos— representa una ventana concreta para República Dominicana. Pero advierte que aprovecharla no es automático.

"Los países que estamos en el entorno cercano a Estados Unidos tendríamos una oportunidad de acceder a ese mercado, siempre y cuando las economías que podrían aprovecharse de esas ventajas, específicamente en este caso la dominicana, sepan aprovechar esa oportunidad."

El diagnóstico de Collado Di Franco es directo: la oportunidad existe, pero está condicionada a reformas estructurales que el país tiene pendientes desde hace años. Y las enumera con precisión.

"En República Dominicana hay muchas reformas estructurales pendientes todavía para ser más competitiva, más productiva la economía. Competitividad es eso: crear las instituciones, a través de las reformas estructurales, para incrementar la productividad."

La primera reforma que señala es fiscal. No se trata, aclara, de ampliar exenciones —un mecanismo que ya existe en el sistema de zonas francas— sino de simplificar la estructura tributaria para hacerla más eficiente y menos distorsionante.

"La principal es un código tributario más simple, con tasas más bajas y base más amplia, eliminando todas las distorsiones que tiene. Aquí no estamos hablando de dar exenciones. Lo que estamos hablando es de simplificar el código tributario para hacer a República Dominicana más competitiva."

A esa reforma le siguen otras igualmente urgentes, según el economista: un nuevo código laboral más flexible, una solución estructural al problema de generación eléctrica, la simplificación de la permisología y las regulaciones, la reducción de los costos del transporte de carga interno —que califica de "altos"— y una reforma profunda del sistema educativo.

Sobre este último punto, Collado Di Franco es especialmente crítico con la política del 4% del PIB destinado a educación, que desde 2013 convirtió a República Dominicana en el país de América Latina con mayor inversión educativa como proporción de su economía.

"El cuatro por ciento ha sido un fracaso como política. Ahí hay que hacer una gran reforma."

La conclusión del economista resume el desafío central que enfrenta el país: "Hay muchos temas para hacer a República Dominicana atractiva en términos de competitividad. Eso es lo que falta."

Los riesgos: el fuego cruzado tiene costos

Dependencia exportadora concentrada en EE.UU.

El principal socio comercial de República Dominicana sigue siendo Estados Unidos. En 2025, el país exportó hacia ese mercado US$ 7,124 millones en mercancías. Pero esa relación no está exenta de fricciones: durante ese mismo año, los embarques dominicanos registraron 223 detenciones en EE.UU. y la Unión Europea, principalmente por problemas de documentación incompleta y etiquetado incorrecto, afectando especialmente productos médicos, capilares y agrícolas, según el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes. En un entorno de mayor escrutinio arancelario y regulatorio, estas debilidades operativas se vuelven más costosas.

Presiones inflacionarias en un momento delicado

La economía dominicana no enfrenta solo la guerra comercial: llega a este escenario con la inflación interanual en 4.67% en febrero de 2026, 110 puntos básicos por encima del mismo mes del año anterior, en un contexto que ya se describía como de "bajo dinamismo económico". La reconfiguración de cadenas de suministro puede encarecer insumos importados y presionar aún más los precios internos.

Vulnerabilidad energética estructural

República Dominicana importa la totalidad de los combustibles que consume. Esa dependencia convierte cada tensión geopolítica —sea en el Estrecho de Ormuz o en el Mar de China Meridional— en una variable presupuestaria doméstica directa. La transición hacia energías renovables avanza, pero no al ritmo que la urgencia del contexto exige.

Seguridad alimentaria bajo presión

La reconfiguración de cadenas de suministro globales también afecta el acceso a fertilizantes y alimentos. La Mesa del Diálogo y Representación Cristiana presentó recientemente una propuesta de inversión de entre US$ 50 y US$ 55 millones para crear una reserva estratégica nacional, sustentada en los riesgos que la inestabilidad global impone sobre la seguridad alimentaria dominicana. La iniciativa reconoce implícitamente que el país no puede depender de cadenas de abastecimiento que hoy son más frágiles que hace cinco años.

La guerra comercial entre EE.UU. y China no es un fenómeno pasajero. Es la expresión de una reconfiguración estructural del orden económico global que tomará años en estabilizarse. Para República Dominicana, eso significa que la ventana de oportunidad es real, pero no permanente.

Katheryn Luna

Editora de Economía

Editora de Economía. Periodista. Comunicadora Social, con maestría en Comunicación Corporativa. Experiencia en temas educativos, salud, turismo, tránsito, transporte, gestión de desechos, agua y economía. Premios AIRD, Funglode, FIL, Indocal, Unicef, Juan Bosch, Raphy Durán y PEL.

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