A los 96 años, Jürgen Habermas no se había retirado. No guardaba silencio. No había cedido al cansancio ni a la irrelevancia que suele acompañar a los pensadores cuando el mundo decide que ya dijo todo lo que tenía que decir.
Acabamos de enterarnos de su fallecimiento, por un post de Instagram que rápidamente confirmamos. Medios como El País comienzan su obituario con la fatídica información: "El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, uno de los más grandes pensadores del siglo XX, ha fallecido este sábado a los 96 años de edad en la ciudad de Starnberg, según ha informado su editorial Suhrkamp en un comunicado, citando a su vez a la familia".
En noviembre de 2025, el filósofo y sociólogo alemán publicó un extenso ensayo en el diario Süddeutsche Zeitung titulado "Von hier an müssen wir alleine weitergehen" ("Desde aquí debemos seguir solos", en español), en el que planteó con tono de alarma que la integración política de Europa es más urgente que nunca frente al giro autoritario de Estados Unidos y la reconfiguración del poder global. No era un texto nostálgico. Era una intervención política de un hombre que, a su edad, seguía pensando el presente con la radicalidad de quien lo mira de frente.
Ese gesto —el de no callar— definió una trayectoria intelectual que ha marcado la segunda mitad del siglo XX y lo que pudo ver del siglo XXI.
El arquitecto de la esfera pública
Nacido el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf, Alemania, Habermas creció bajo el nazismo y vivió la caída del Tercer Reich como adolescente. Esa experiencia —la revelación del Holocausto, el colapso moral de una nación entera— lo marcó para siempre. Años después diría que el fin de la guerra fue "un punto de inflexión" que le enseñó que el Estado constitucional democrático es un logro histórico, no una garantía permanente.
Formado en filosofía, historia y literatura, fue asistente de Theodor Adorno en el Instituto de Investigación Social de Fráncfort entre 1956 y 1959, lo que lo vinculó de raíz con la Escuela de Fráncfort y la tradición de la teoría crítica. Pero Habermas no se limitó a heredar: transformó esa tradición.
Su tesis de habilitación, publicada en 1962 como Historia y crítica de la opinión pública (Strukturwandel der Öffentlichkeit), se convirtió en una obra fundacional, sobre todo para las cátedras de Comunicación y Periodismo.
En ella desarrolló el concepto de esfera pública: ese espacio —ni estatal ni privado— donde los ciudadanos se reúnen como iguales para debatir asuntos de interés común mediante argumentos racionales. La idea de que la democracia no se agota en el voto, sino que requiere un debate público informado y libre, sigue siendo el corazón de su pensamiento.
No obstante, una de las críticas es la invisibilidad de las mujeres en esa esfera, por causas estructurales, que poco se vio en la obra de Habermas, pero que encontró réplicas interesantes en las pensadoras Celia Amorós o Amelia Valcárcel. Es decir, de una u otra forma también dinamizó a la teoría feminista.
La teoría de la acción comunicativa: su obra cumbre
En 1981, Habermas publicó su trabajo más ambicioso: Teoría de la acción comunicativa, una obra monumental en dos volúmenes que reformuló las bases de la sociología y la filosofía política.
Su tesis central: las sociedades modernas funcionan con dos tipos de racionalidad. La racionalidad instrumental —orientada al éxito, al cálculo, al control— y la racionalidad comunicativa —orientada al entendimiento mutuo, al diálogo, al acuerdo entre personas que se reconocen como iguales.
El problema, según Habermas, es que los sistemas económicos y burocráticos tienden a colonizar el "mundo de la vida": esos espacios cotidianos donde las personas se comunican, construyen sentido y sostienen sus vínculos sociales. Cuando el dinero y el poder administrativo reemplazan al diálogo, la democracia se vacía por dentro.
De esa obra se derivó su ética del discurso: la idea de que una norma moral solo es legítima si puede ser aceptada por todos los afectados en un proceso de deliberación libre, sin coerción. No importa quién habla, sino la fuerza del mejor argumento.
Un pensamiento que no envejece: Habermas frente a la era digital
Lo notable de Habermas no es solo la solidez de su obra pasada, sino su capacidad de actualizarla. En 2022, a los 93 años, publicó Un nuevo cambio estructural de la esfera pública y la política deliberativa, donde revisó su propio concepto fundacional a la luz de la revolución digital.
Su diagnóstico fue severo: las plataformas digitales y las redes sociales han fragmentado la esfera pública. Los algoritmos no premian el mejor argumento, sino la reacción más emocional. La desinformación no es un accidente del sistema: es su producto. Y la consecuencia es un retroceso democrático que se manifiesta en el auge del populismo, la polarización y la erosión de la confianza en las instituciones.
Como señaló en una entrevista con The Nation en julio de 2025, Habermas "sigue creyendo en la modernidad", pero advierte que su proyecto —el de sociedades gobernadas por la razón y el derecho— está amenazado como nunca antes.
Según un análisis publicado por el CSIC de España, Habermas "sigue sin arredrarse ante ningún reto" y mantiene "no solo una voz propia, sino también una envidiable capacidad de interpelación" en una era marcada por los vínculos entre digitalización, populismo y retroceso democrático.
¿Por qué Habermas importa en República Dominicana?
La obra de Habermas no es un asunto exclusivamente europeo. Sus conceptos han sido herramientas de análisis para pensar la realidad dominicana desde hace décadas; y es quizás, junto a Manuel Castells, uno de los pensadores más recurridos en las cátedras de Comunicación y Periodismo.
En junio de 2025, un editorial de Acento.com.do utilizó la ética del discurso de Habermas como marco para analizar el diálogo migratorio convocado por el presidente Abinader, argumentando que un diálogo genuino requiere condiciones de igualdad que la ética habermasiana exige.
En septiembre de 2023, el sociólogo Wilson Castillo publicó en Acento una columna titulada "Jürgen Habermas, ética comunicativa y el malestar de la cultura dominicana", donde advirtió sobre "el deterioro de la democracia, la sociedad civil independiente, el papel de una opinión pública ilustrada y la capacidad de construir ciudadanía de la juventud dominicana".
Y en 2022, el filósofo Edickson Minaya aplicó el concepto habermasiano de crisis de legitimidad para analizar la pérdida de confianza institucional en el país.
Estos no son ejercicios académicos aislados. Son pruebas de que el pensamiento de Habermas ofrece categorías vivas para entender fenómenos que la República Dominicana enfrenta cotidianamente: la calidad del debate público, la desinformación en redes sociales, la crisis de los partidos políticos, la relación entre poder económico y democracia.
Las últimas intervenciones: Europa, Trump y el futuro del proyecto occidental
Lejos de replegarse, Habermas hasta su último día intensificó sus intervenciones públicas:
- Marzo de 2025: Publicó en el Süddeutsche Zeitung el ensayo "Für Europa" ("Por Europa"), una advertencia contra la retórica de enemistad y un alegato por la amistad entre naciones europeas frente al giro geopolítico provocado por Donald Trump.
- Julio de 2025: Concedió una extensa entrevista a la revista The Nation, donde reafirmó su compromiso con el proyecto de la modernidad y revisó la relación entre la teoría crítica y la historia de la filosofía occidental.
- Noviembre de 2025: Publicó su ensayo más reciente, donde argumentó que la integración política europea es una cuestión de supervivencia ante el "tirón autoritario" de Estados Unidos y la nueva correlación de fuerzas globales
Cada uno de estos textos confirma algo que sus críticos llevan décadas subestimando: Habermas no solo fue un filósofo del pasado. Es un pensador del presente que lleva más de seis décadas insistiendo en la misma idea fundamental: la democracia solo funciona si los ciudadanos pueden hablar, escucharse y decidir juntos.
El legado en cifras y reconocimientos
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Fecha de nacimiento | 18 de junio de 1929, Düsseldorf, Alemania |
| Edad actual | 96 años |
| Tradición intelectual | Escuela de Fráncfort / Teoría Crítica |
| Obra cumbre | Teoría de la acción comunicativa (1981) |
| Concepto más influyente | Esfera pública / Acción comunicativa |
| Último ensayo publicado | "Von hier an müssen wir alleine weitergehen" (noviembre 2025) |
| Premios destacados | Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2003), Premio Kyoto (2004), Premio Hegel (siglo XXI), Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán (2001) |
| Libros publicados | Más de 40 obras traducidas a decenas de idiomas |
Un filósofo para tiempos de ruido
En un mundo donde los algoritmos deciden qué vemos, donde la posverdad compite con los hechos y donde el debate público se ha convertido en lo que el propio Habermas llamó "un mercado de emociones donde los hechos son mercancías intercambiables", su insistencia en la fuerza del mejor argumento suena casi subversiva.
A los 96 años, Jürgen Habermas demostró que pensar es un acto político. Y de que la razón, aunque asediada, no ha dicho su última palabra.
Lecturas recomendadas de Acento.com.do
- La ética del discurso y el laberinto migratorio dominicano
- Jürgen Habermas, ética comunicativa y el malestar de la cultura dominicana
- La crisis de legitimidad como pérdida de sentido
- El compromiso político de la filosofía
- El debate y sus alrededores
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