"Entonces se quedaban los vivos y los muertos frente a frente, mirándose, escrutándose, más ya nada tenían que decirse". Manuel Rueda (La criatura terrestre)
El 22 de julio del 1994, se anunciaba en nuestro país el lamentable fallecimiento de Don Freddy Gatón Arce. De inmediato, los homenajes póstumos se pusieron en marcha, ahora la voz de quien fuera uno de los mayores representantes del movimiento "La Poesía Sorprendida", dejaba la materia y se alzaba de forma inmaterial sobre el ámbito cultural y social de nuestra República Dominicana.
Pero, ¿Puede la materia no serlo? ¿Puede lo inmaterial ser? O ¿Es la materia inmaterial? En su poemario "El Poniente", Editora Taller, 1982, el escritor, poeta, abogado y periodista nacido en la provincia San Pedro de Macorís, el 27 de marzo de 1920, hace que la poesía pueda ser y no ser lo que sea:
"CUANDO EL CORO CONFUNDE
La marea se concentra y ahonda
Para que el río la penetre y persiga más lejos,
Por la región de los soles que esplenden
Y voltean sin órbitas;
Cuando entonces, recónditamente asonantado,
Recónditamente asonando el bisbiseo del rosario
En el dormitorio de la casa campesina,
tú,
Tus encajes guardados en baúles, tejidos
Por la abuela ya sin vista,
total tacto y rutina,
Entonces tú, ligero algodón en el huso retorciéndose,
Enconada en el misterio que perenniza,
tú llegas,
Máscara tuya
O ala caudal en el eje del Yaque irguiéndose,
Tú eres el término en la margen siempre ignota,
Y sin embargo por allí recomienzas y te extiendes
Sin acabamiento ni rumbo,
y eres la esposa
Donde se emancipan los linderos y los sellos.
El rayo no caía jamás". (Pág.25)

En su cadenzia, el poeta, despierta ante el lector atento una sensación de inexistencia, donde lo espectral y lo místico va tomando mayor distancia ante las formas de la materia llegando a ser una maniobra de versos cuánticos:
“Y ASÍ PASAN
Enseñas de la primavera, emblemas del estío, Serojas del otoño, rigores de invierno volante.
Porque el tiempo dura calendado, hueso y carne,
Clamoreos levantando de pueblos y escrituras
Himnos que estorban espacian territorios
Tú, algo, alguien, lo que sea, Dios, hombre, atavío,
Y las palabras son las estaciones supremas, Fundentes enemigos
Como las casas paternales del zodiaco.
Entonces
es antiguo el pecado, por hermoso". (Pág.67)
El creador de "Vlía", vierte las palabras en un estado plasmático, por donde conduce toda la energía de la metáfora. Don Freddy, trasladaba así, hacia el Cosmos, la fuerza incontrolable emanada del alma misma:
"RAZÓN, TODOS LOS HOMBRES
han de caer, algún turno;
Los mortales
realzan o malogran la historia
y todo acontecer
enfrenta la alta puerta de Pedro,
esa soledad se jambas, dintel ni llave,
hipótesis
De prosperidad y abismo,
mina y destello,
fuente y encuentro
de la hondura y lo superfluo,
del vuelo con el apoyo y
la superficie,
la cosmogónica consagración".( Pág.89)
En "El Poniente", que fuera publicado exactamente 12 años antes de la muerte de su autor, coincidentemente en el mes de julio, se enerva lo grandilocuente y la sencillez toma parte en cada palabra cultivada:
"EN LAS REGIONES DE LA PERVERSIÓN
Las palabras son como plagas,
Las moscas iracundas, las desesperadas.
Hay ciudades a las que hay que cantarles
Porque ambiguamente los pueblos surgieron
Cuando el caos desapareció, y "vio Dios
Que la luz estaba bien";
ignoraba, se ignoran
Y no se aman las armonías de las leyes
Ni las lenguas ni las jerarquías,
porque
El mundo fue creado en seis días y un reposo
En vez de por un parpadeo,
Un rayo de esperanza, Hijo,
Y hoy las dignidades desavienen sin riegos
Y si hablan los prudentes
otro es el vivir".(Pág.75)
Freddy Gatón Arce trasmuta los objetos cotidianos a entes anti materiales que se esconden, irónicamente, en la materia obscura de las metáforas:
"LOS DIARIOS NO CUENTAN
Nuestras querencias
sino
Toques de corneta, galopes, batallas
No aparecen endechas ni serenatas
Sino himnos, arengas,
trozos de emblemas
Y proclamas y otros trofeos marciales
No propagan huesos, cenotafios ni sacrificios
O tal vez ocurra que en tu solar valen las armas
Nunca los deseos
y tú y yo inventamos
y yo solitario canto para ti
y tú, sola, vas conmigo".(Pág.27)
La “negligencia espacial” del tiempo, en la poesía de "El Poniente", como una patología psicopoética, parece ignorar las linderos de la vida y la muerte. El poema viaja en solitario, solo ocupa un espacio, el lado insustituible del alma eterna del poeta:
"EXISTIENDO O ENMURIENDO
Por las avenidas de la ciudad mediterránea
O los polvorientos rastreos de las aldeas
O los correres del río y las gárgolas
O las mareas que inundan y secan salinas
Existiendo
En los caballos, sus pechadas, sus relinchos
O los brazos resurrectos que lozanean la tierra
O las espinas que no se pliegan a los vientos
Sino a sus sombras
O las estaciones que marcan ciguas, guineas, bubíes
confiándose
O los vértices, planos, volúmenes, esferas
confiándose
Confiándose en la vida o la muerte
Confiándose en la duración y el tránsito
Enmuriendo
Porque el Poniente, La Línea
La guerra en donde el sol y tu océano
Juntos anochecen y juntos nortean
Conjunciones, tempestades, besos devastadores
Porque los guerreros cánticos y los guerreros espantos
Desvenan, desguazan, desaguan
La tragedia pulsátil del día
Al filo de tener y destener el amor, tu amor
Oh dimensión nunca perdida
esperanza
mujer toda". (Pág.41)
Un alma que trasciende, que insiste en permanecer en un estado de solidez, palpable y al mismo tiempo intangible, que habita un después y un ahora. Un alma interminable como la poesía:
"COMO OTRORA LAS DESERCIONES
Y luego mudarán otros impiadosos testigos
Y habrá poesía
quedaremos sin ropajes
a merced de olvidos
Y podremos comenzar de nuevo
Con nuestras mismas vidas y muertes
pero no sé
Quizás distintos
reconocibles
Porque solo nuestra edad cambie
Y esto baste a la obstinada esperanza
Del amor". (Pág.21)
Su canto hecho de polvo de estrellas mezclado con la tierra del campo, es la tinta perfecta con que plasma en su página en blanco. Es un grito que aún resuena en los versos encarnecidos de "El Poniente":
"ES ANTIGUO EL PRINCIPIO, LA LLAMA.
Tanto como las palabras antes de articularlas.
O como los múltiplos de los cielos y la tierra
Después que uno, solo, hablara y destruyera
el desorden.
Pero también puede todo ser tan nuevo como otras voces
Y otras moléculas, o tal vez uno-y-el-resto
son semejantes
Cual inéditos tiempos y espacios, y sean odre
y vino y combustión.
Otrosí semejantes a lo colmado, errátil soplo,
La columna maestra de la casa de árboles
O en la casa hecha a escuadra, nivel y plomada,
O el esquinero de la cerca de horcones y palos vivos.
Y semejantes y distintos al delirio, al fulgor
y al viento
Que impulsan y alumbran a los encarnecidos
y sin trabajo,
A los enfermos crónicos en los hospitales,
A los confusos y a los necios de la ciudad,
A los privados de contar sus propios pasos,
A Los amantes en los hoteles y en las sombras. Oh, la más antigua, la esperanza,
uno-y-todo hostil". (Pág.61)
Fecha:01/10/2021
El Premio Internacional De Literatura Pedro Henríquez Ureña, nuestro José Enrique García (Santiago, 1948), al referirse al gran Freddy Manuel Gatón Arce, afirma: "Freddy es lenguaje porque bien sabía que lo único que posibilitaba ser en los otros en los tiempos es concretizarse en las articulaciones, en las vocales y consonantes, en los ámbitos de las significaciones que siempre están presentes, latiendo en cada uno de los vocablos que nos pertenece por haber nacido en esa lengua". Don Freddy es materia y no lo es, es verbo y lenguaje que se traduce a sí mismo, construyendo las palabras que hoy lo sustentan, lo sobreviven y que nos impresionan:
"SIN EMBARGO, BESTIA INMISERICORDE,
Quien se aproxima
Comienza a delirar en los fetos que crecen,
En los perros alastrados, en sus hocicos húmedos,
Y el misterio, nostálgica guerra, mirador,
Serpenteo junto a las estrellas
Y junto a la mar edénica,
Pútrida realidad tensa y cortante patria,
A ergotizar en la noche de los labios amados
Llaman la fiera esperanza del mundo
Y la esperanza laberíntica.
Oh las crueldades
De los mitos,
la de escribir poesía,
Condición y deleite de sueño,
el sueño, bestia inmisericorde,
Quien se aproxima a ella perece,
arista descarnada, desverdecida". (Pág.69)
Nuestro galardonado intelectual, Premio Nacional De Literatura 2021, Manuel Mora Serrano (Pimentel, 1933-2023), dijera alguna vez de Freddy Gatón Arce: "[…] porque los que como él se dijeron, y supieron decirse, no mueren; se rejuvenecen a medida que pasa el tiempo […]" y es así como el maestro petromacorizano pasa a ser una voz inmaterial que nunca calla ni callará, que fue, es y será la forma más pura de ser.
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