El verbo haber ocupa un lugar singular dentro del sistema verbal del español. Su comportamiento gramatical difiere del de la mayoría de los verbos y, precisamente por esa particularidad, constituye una fuente permanente de vacilaciones entre los hablantes. Expresiones como hubieron muchos problemas, habían demasiados estudiantes, haiga paciencia, ojalá hayan soluciones o habemos muchos interesados forman parte del habla cotidiana de amplios sectores del Caribe hispánico y de otras regiones de América. El interés lingüístico de estas construcciones supera la dicotomía entre corrección e incorrección y conduce a una cuestión más profunda: ¿qué procesos cognitivos y comunicativos explican su persistencia?

La cosmolingüística propone comprender el lenguaje como un universo de universos comunicativos en permanente reorganización. Cada producción discursiva sintetiza experiencias históricas, procesos cognitivos, prácticas sociales y formas culturales que interactúan continuamente. Desde esa perspectiva, los usos no normativos también constituyen objetos legítimos de investigación porque revelan la dinámica interna de la lengua y la manera en que las comunidades reorganizan sus recursos expresivos.

La Nueva gramática de la lengua española explica que el verbo haber, cuando posee significado existencial, funciona de manera impersonal y debe mantenerse en tercera persona del singular. Por esa razón, la norma académica recomienda construcciones como hubo muchas dificultades, había numerosos participantes, hay suficientes recursos y ha habido importantes avances (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009). La pluralización del verbo en expresiones como hubieron dificultades o habían participantes aparece descrita como un fenómeno ampliamente extendido en el español americano, aunque la obra académica continúa recomendando el empleo del singular en los registros formales.

La explicación de este comportamiento resulta particularmente reveladora. Los hablantes interpretan el grupo nominal plural como si desempeñara la función de sujeto y aplican espontáneamente el principio general de concordancia que caracteriza al resto del sistema verbal. El resultado es una regularización del paradigma mediante formas como hubieron o habían. Desde la perspectiva normativa, el verbo impersonal carece de sujeto gramatical; desde la perspectiva pragmática, el hablante reorganiza la estructura siguiendo un patrón que percibe como más coherente con el funcionamiento habitual de la lengua.

Algo parecido sucede con haiga…La propia tradición filológica reconoce su antigüedad y su permanencia en el habla popular de distintos países hispanohablantes. Su existencia demuestra que las lenguas conservan formas históricas durante largos períodos, aun cuando la estandarización privilegie otras variantes.

Una observación semejante puede hacerse respecto de habemos. En la norma general, el verbo existencial exige la forma hay: hay profesores interesados, hay investigadores suficientes o hay razones para continuar. No obstante, el habla coloquial registra con frecuencia expresiones como habemos muchos profesores o habemos quienes pensamos distinto. La tradición académica no recomienda este empleo en la lengua formal; sin embargo, su difusión evidencia un nuevo proceso de analogía mediante el cual el verbo adquiere flexión personal por influencia del resto del paradigma verbal.

Algo parecido sucede con haiga. La forma recomendada por la norma culta continúa siendo haya. Sin embargo, haiga posee una historia documentada desde épocas antiguas del español y conserva vitalidad en numerosas variedades dialectales. La propia tradición filológica reconoce su antigüedad y su permanencia en el habla popular de distintos países hispanohablantes. Su existencia demuestra que las lenguas conservan formas históricas durante largos períodos, aun cuando la estandarización privilegie otras variantes.

Las investigaciones del lingüista dominicano Orlando Alba han contribuido a explicar estos fenómenos desde la realidad sociolingüística del español dominicano. En diversos artículos publicados en Acento, Alba observa que la pluralización del verbo haber constituye uno de los rasgos más frecuentes del español hablado en el país y advierte que aparece en comunidades muy diversas, independientemente del nivel educativo de los hablantes. Sus análisis muestran que tales construcciones responden a mecanismos naturales de analogía y simplificación presentes en toda lengua viva, razón por la cual merecen ser estudiadas antes que descalificadas.

La Academia Mexicana de la Lengua, integrante de la Asociación de Academias de la Lengua Española, participa en la elaboración de las obras académicas panhispánicas. En consecuencia, comparte los criterios expuestos en la Nueva gramática de la lengua española y en el Diccionario panhispánico de dudas. Estas obras describen la amplia difusión de formas como hubieron, habían, habemos y haiga, documentan su presencia en distintas variedades del español y explican los procesos lingüísticos que favorecen su aparición. Esa descripción, sin embargo, no equivale a incorporarlas como formas recomendadas dentro de la norma culta general.

La cosmolingüística encuentra en este fenómeno una confirmación de uno de sus postulados fundamentales: el lenguaje evoluciona mediante la interacción permanente entre estabilidad y cambio. La norma garantiza la cohesión del sistema; el uso cotidiano impulsa innovaciones que, en ocasiones, llegan a consolidarse con el paso del tiempo. La historia del español ofrece numerosos ejemplos de formas inicialmente rechazadas que terminaron incorporándose al uso general después de siglos de circulación entre los hablantes.

El verbo haber continúa siendo un escenario privilegiado para observar esa tensión creativa entre tradición e innovación. La gramática registra el estado de la lengua en un momento determinado; la comunicación cotidiana revela los procesos mediante los cuales ese mismo sistema se transforma. Comprender ambas dimensiones constituye una tarea esencial para la lingüística contemporánea y una oportunidad para analizar el español caribeño desde una perspectiva científica, abierta y profundamente humanista.

Gerardo Roa Ogando

Profesor universitario y escritor

Gerardo Roa Ogando es Decano de la Facultad de Humanidades, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Es doctor en Filosofía del Lenguaje, con énfasis en Lingüística Hispánica. Magíster en Lingüística Aplicada; Máster en Filosofía en un Mundo Global y Magíster en Entornos Virtuales de Aprendizaje. Es Profesor/Investigador adjunto, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Director de la Escuela de Letras en la Facultad de Humanidades, y profesor de Análisis Crítico del Discurso (ACD) en el posgrado del área de lingüística en dicha universidad. Miembro de número del Claustro Menor Universitario de la UASD desde el año 2014. Algunas publicaciones: “Taxonomía del discurso” (libro, 2016); “La competencia morfosintáctica” (libro, 2016); Redacción Académica (2019, libro); Lingüística cosmológica (2013, libro); “Cuentos del sinsentido” (2019, libro);

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