Los Padres

Los Padres (poemas)

Lic.Salvador Otero Nolasco.

Rafael

Mi abuelo fue postizo
como ahora las largas cabelleras,
me enseñó a amar temprano
a golpe de paseos tranquilos,
de ojos abrillantados
donde nunca pude reconocer el llanto.
A las cinco y cuarto, vestido de hilo blanco,
bastón, sombrero de pajilla,
regalaba helados y refrescos,
películas musicales donde despertaba sobresaltado
por esa obligación de amor,
que me hacía levantar temprano
los domingos de misa y uniformes,
de vagos trayectos sobre hormiguitas bobas,
mientras la brisa marina me cerraba los ojos.
Sin esperar su muerte
una mañana clara me lo quitó.

Salvador

El viejo bisabuelo, a quien llamaba abuelo,
era el inicio de ciclos soleados
por desolados pasillos y balcones.
Su relamer continuo,
los dedos tamborileando sin tiempo
mientras las ancas de su mecedora verde
sustituían los pies inexistentes.
Regalaba papeles pintados por el tiempo,
días que terminaban en traspatios,
en trinitarias columpiadas por el aire oscuro de la tarde,
fiestas por escaleras podridas
que crujían escandalosamente asustando los pájaros azules,
dicha irresponsable de los vestidos nuevos,
de los zapatos rojos,
de las cintas de seda,
de muñequitos comprados en el parque
a golpe de viento y polvo de sol.
Calle Colón, ahora Las Damas, No. 36, altos.
29 escalones,
toque de corneta, bajan la bandera,
mientras Salvador quedaba rezagado
en su enorme oficina sin sonidos,
no abuelo,
bisabuelo,
recordando el latín y los gobiernos duros,
sus paseos por el Ozama con mi padre,
nieto verdadero,
marinero desde niño,
a quien nunca vería asesinado.

Fernando

Tu presencia de yeso en mi memoria
y esa niebla donde te encontrabas protegido del viento de la vida,
sonsacando mi amor a cada rato con amor,
con ternura de perro desgastado.
Tu frente silenciosa,
portadora de augurios que nunca se cumplieron.
Qué silencio infinito me ha ocupado después de tu caída.
Qué trastabillar de soledad en estos campos que dejaste.
Nunca vi tu cara clara,
siempre entre neblinas tu bello rostro de bondad,
de amor inapresable.
General.
General hombre.
Hombre General.
General General

Fredy

Fredy Miller.

Erguido en medio de la brisa,
auspiciado por Jorge,
bajo los caballos trepidantes,
bajo el ruido de los cascos desatados,
grito desesperada hoy
«el día en que te llevaron a conocer la muerte».
Sólo de ti conservo sobremesas,
invitaciones escasas a conocer el mar,
el viento del silencio.
Sólo de ti conservo pedacitos de amor,
felicidad inmensa viéndote venir
–cabeza ladeada,
voz de enamorado–
cuando te oía cantar
soltando tu voz de humo que picaba en el pelo,
en los oídos,
en mi alma de hija triste,
rezagada.
Tú,
debajo de mi vida,
al acecho del amor que nunca disfrutaste.
Yo,
chamuscada de sol,
incorporada a tu mundo de isla.
Tu recuerdo
sangre y palabras,
anécdotas y amores.
Tu sustituto
este siglo de viento
con boquetes de sol en el lomo de los árboles.
Sentada bajo la noche trato de construir tu vida,
una niebla casi blanca preside tu presencia…
«cuan lejos se va el placer,
como después de acordado da dolor…»

Jeannette Miller

Escritora

Jeannette Miller. Poeta, narradora, ensayista, educadora e historiadora de arte dominicana. Premio Nacional de Literatura de la República Dominicana (2011). Premio nacional Feria del libro Eduardo León Jimenes por su el ensayo histórico Importancia del contexto histórico en el desarrollo del arte dominicano. Cronología del arte dominicano: 1844-2005, otorgado durante la celebración de la X Feria Internacional del Libro 2007.

Ver más