Con la participación de más de doscientos escritores, artistas, gestores culturales, periodistas, historiadores, publicistas, filósofos, economistas y sociólogos representantes de República Dominicana, Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador. España, Estados Unidos, Francia, México, Panamá. Puerto Rico, Uruguay y Sudáfrica, se realizó el Primer Encuentro del Movimiento Literario, Artístico y Cultural Cerepoetico en la plataforma virtual de Zoom el pasado fin de semana 9-10 de agosto del presente.
El evento se desarrolló en un ambiente de cordial camaradería con la participación de más de cincuenta poetas de Iberoamérica y El Caribe, presentaciones artísticas y debates sobre los desafíos que implica la irrupción de la inteligencia artificial, la ética creativa, en nuestros tiempos de grandes incertidumbres y amenazas globales.
Julio C. Gambina, economista y profesor universitario argentino, especializado en economía política, economía mundial, integración, deuda externa y otros asuntos sociales y políticos presento su ponencia: «Pensar y actuar para la emancipación social: actuar pensando y pensar actuando para la vida»
Gambina aborda la historia de la hominización y su impacto en la actualidad, considera que, sin lugar a dudas ha mejorado significativamente la calidad de la vida y aumentado el nivel de vida con más avances tecnológicos y desarrollos conjuntamente con peligros que amenazan la vida social y natural y la deshumanización se acrecienta.
El intelectual académico resalta que es necesario pensar y actuar de manera colectiva para recuperar el “vivir bien” o “buen vivir”, inspirados en las tradiciones ancestrales andinas, adaptándolas al momento real sin ir al pasado, sino construyendo entre todos nuestro destino, considera que el desafío radica en actuar de manera consciente, en nuestras sociedades capitalistas caracterizadas por los avances tecnológicos como la inteligencia artificial y la robótica, junto con la contaminación y la desigualdad.
Gambina nos habla de la “razón de la sinrazón” la cual se manifiesta en la creciente desigualdad, la explotación y el saqueo de recursos, poniendo en riesgo tanto a los seres humanos como a la naturaleza. Adujo, que sin embargo, también existen fuerzas de solidaridad, cooperación, organización popular y humanismo internacionalista que luchan contra la guerra, el racismo y toda forma de discriminación.
Resalta que:
“La lógica del sistema capitalista, sustentada en el lucro y la concentración de riqueza, fomenta la violencia, el tráfico ilícito y la destrucción social y natural, beneficiando a una minoría en detrimento de la mayoría. Frente a esto, surge la necesidad de una crítica profunda y de procesos dialécticos que permitan la construcción de un contra poder, que desafíe la hegemonía del poder establecido y fomente la creatividad y la recuperación ética de la sociedad”.
“Es fundamental, argumenta nuestro autor, que recuperemos la memoria de la hominización y que seamos promotores de una cultura ética en la vida cotidiana, que vaya más allá del arte y la literatura, hacia la materialidad de derechos humanos, alimentación digna y justicia social. La historia de América y del mundo está llena de luchas por la emancipación, desde las resistencias anticoloniales y las revoluciones hasta los movimientos feministas y ambientales, muchas de las cuales son obstaculizadas por los poderes dominantes que buscan mantener su control y acumulación”.
Enfatiza que la emancipación social requiere pensamiento crítico y acción transformadora, promoviendo prácticas de sujetos conscientes y responsables, en busca de un mundo más justo, solidario y en armonía con la naturaleza. La tarea pendiente es construir colectivamente una historia que refleje estos ideales, enfrentando las amenazas actuales y potencializando las fuerzas de cambio y esperanza en favor de la vida.
En definitiva, el Primer Encuentro del Movimiento Cerepoetico ha sido una plataforma enriquecedora que ha permitido el intercambio de ideas y reflexiones fundamentales para afrontar los desafíos de nuestro tiempo.
La diversidad de voces y perspectivas presentes evidencian la importancia de un compromiso colectivo con la emancipación social, la ética y la creatividad en un contexto marcado por avances tecnológicos, desigualdades y amenazas ambientales.
Este evento refuerza la necesidad de recuperar la memoria histórica y promover prácticas responsables que impulsen un cambio transformador, orientado hacia un mundo más justo, solidario y en armonía con la naturaleza. Solo a través de la acción consciente y la colaboración activa podremos construir un futuro donde la cultura, la ética y la justicia social sean los pilares del desarrollo humano.
Adjunto la ponencia del Dr. Julio Cesar Gambina.
Pensar y actuar para la emancipación social.
Actuar pensando y pensar actuando para la vida
La historia larga de la hominización nos trajo hasta el presente, con prolongación de la expectativa de vida y en simultáneo amenazas sobre la vida social y natural.
Son amenazas propias de nuestra historia de construcción como especie, de trayectos individuales y colectivos, que cada generación necesita reconsiderar para evaluar críticamente el presente y desafiar el porvenir.
La historia de la humanidad es cuento largo, desarrollada en un proceso de trasformación de la vida social y de la naturaleza, que se recrea con cada generación en disputa de cosmovisiones sobre el ser y el deber ser en sociedad y en armonía con la naturaleza.
Por todo eso hay que pensar y al mismo tiempo actuar para hacer realidad cosmovisiones del “vivir bien”, o el “buen vivir”, de la tradición ancestral andina en nuestro tiempo.
No se trata de volver en la historia, sino de construir colectiva y de manera consciente nuestra historia.
Actuar pensando y pensar actuando es un desafío de época, en tiempos de progreso y devastación, propios de la sociedad capitalista, de inteligencia artificial y contaminación, de robótica y toxicidad, de avance y retroceso.
Hoy se impone al mundo la razón de la “sin razón”, que es la de la desigualdad creciente sustentada en la explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes, al tiempo que se amenaza a la vida de los seres humanos y de la naturaleza.
También existe la solidaridad, la cooperación, el comunitarismo, la autogestión, la amistad, la lucha y la organización popular y el humanismo internacionalista en contra de la guerra, el racismo y toda forma de discriminación.
La violencia, el racismo, la discriminación, la guerra, la militarización, la especulación, la destrucción social y natural es la lógica que impone el privilegio de una sociedad monetario-mercantil sustentada en el lucro, que concentra la riqueza y el poder en una minoría en contra de la abrumadora mayoría.
Es una dinámica que estimula el capitalismo delictivo, del tráfico de drogas, de armas o de personas.
Es tiempo de crítica
Resulta entonces un desafío de crítica y transformación para la mayoría, en tanto procesos dialecticos, individuales y colectivos.
A la hegemonía del poder se le opone la contra hegemonía del contrapoder, de los de abajo contra los de arriba, de los subalternos a los que dominan.
Es la razón y la lógica del poder y los poderosos la que condiciona y limita la creatividad humana para una vida de plenitud en la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de la humanidad y el hábitat.
Ante el control propietario de la tecnología y los mecanismos de manipulación ideológica, de la conciencia y la cotidianeidad, resulta imprescindible el aliento y estímulo a la creatividad superadora del orden jerarquizado del dinero, del intercambio basado en el lucro, la explotación y el saqueo.
Es una cuestión de recuperación ética en la sociedad.
Sustentamos una creatividad para la vida que recupere la memoria de la hominización y la existencia en, para y por la comunidad, en contra de todo tipo de control definido por poderes transitorios que reproducen las condiciones de la violencia e inequidad actuales.
Una recuperación de la cultura de la ética, de una cultura en sentido antropológico, relativo a lo cultural como creación humana, más allá del arte y la literatura, la música y la fantasía creativa, concretada en la materialidad de la cotidianeidad, en la alimentación y los derechos humanos en sentido integral.
La historia en nuestra América está llena de aspiraciones irresueltas que marcan posibles caminos:
desde la lucha anticolonial de los pueblos originarios;
de la experiencia de Haití albergando la primera revolución contra la esclavitud triunfante en la historia;
de las luchas contra el colonialismo y por la independencia, hasta el intento cubano de un nuevo orden socioeconómico,
a las expectativas esperanzadas de la emancipación social que anida en la larga lucha de los/as trabajadores/as, los feminismos populares, la lucha ambiental, entre muchas reivindicaciones que sustentan los pueblos en nuestra región y en el mundo.
Son experiencias, todas boicoteadas por el poder, construidas como imaginario por la emancipación en la región, que se potenciaron al comienzo del Siglo XXI y sembraron esperanzas más allá del continente.
El problema es que el poder global no resigna sus cuotas de ganancia y acumulación para la dominación, lo que provoca la multiplicación recurrente de las experiencias sociales de carácter popular para asumir un programa permanente por la emancipación social como esperanza de los pueblos para el presente y el futuro.
La emancipación como asignatura pendiente demanda pensamiento crítico y acción transformadora, como parte de una iniciativa colectiva que estimule prácticas de sujetos conscientes en rumbos a favor de la vida social y natural.
Buenos Aires, 21 de julio de 2025
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