La victoria de los demócratas en las elecciones de medio término de Estados Unidos no solo cambia el tablero político del Congreso. También puede influir en el futuro de una de las apuestas de Donald Trump para recuperar la producción cinematográfica estadounidense: gravar con hasta 100 % las películas realizadas fuera del país y ofrecer incentivos para que los rodajes regresen a Hollywood.
El resultado electoral llega mientras el Congreso discute una vía distinta, aunque con un objetivo similar: hacer más atractivo producir cine y televisión dentro de Estados Unidos mediante créditos fiscales.
La propuesta fue presentada en septiembre de 2026 con respaldo de legisladores de ambos partidos y plantea un crédito fiscal federal base de 20 % sobre la compensación pagada por servicios realizados en Estados Unidos para producciones cinematográficas y televisivas que cumplan determinados requisitos.
El proyecto fue presentado en la Cámara de Representantes por los demócratas Laura Friedman, de California, y Sánchez, junto con los republicanos Nathaniel Moran, de Texas, y Brian Jack, de Georgia. En el Senado, una versión idéntica es encabezada por el demócrata Adam Schiff, de California, y el republicano Tim Scott, de Carolina del Sur.
The Hollywood Reporter ha advertido que el eventual regreso de producciones a Estados Unidos y los beneficios económicos de los créditos fiscales siguen siendo una incógnita, particularmente porque el dinero de estos programas termina beneficiando directamente a los productores y no necesariamente se traduce de forma automática en beneficios para todos los trabajadores.
La propuesta que busca traer los rodajes de vuelta
El proyecto denominado Ley de Revitalización del Cine, la Televisión y el Entretenimiento establece un crédito fiscal federal para empresas que paguen remuneraciones por servicios relacionados con producciones calificadas realizadas en Estados Unidos.
Para acceder al beneficio, una producción debe cumplir requisitos como superar US$ 1 millón en costos totales, tener fines comerciales y haber realizado al menos 75 % de sus días de rodaje en Estados Unidos.
Para sus impulsores, el beneficio no se limita a los estudios y productores. También busca recuperar empleos y actividad económica alrededor de las producciones.
“Esos empleos se están yendo al extranjero simplemente porque otros países ofrecen mayores incentivos”, sostuvo el republicano Nathaniel Moran, quien puso como ejemplo a empresas de catering, ferreterías y hoteles que dependen de la actividad de los rodajes.
“Habiendo trabajado en una sala de cine durante mi juventud, vi desde muy joven cómo las películas pueden conmover e inspirar a generaciones de estadounidenses. Películas como El diario de Noah nos hacen llorar, y películas como Forrest Gump nos inspiran a ver el mundo de otra manera. Ese es el poder del cine, y Carolina del Sur tiene la fortuna de haber servido de escenario para estas dos historias estadounidenses emblemáticas”, dijo el senador.
“No podemos permanecer impasibles mientras cada vez más producción cinematográfica estadounidense se traslada al extranjero, llevándose consigo empleos, inversiones y una importante fuente de influencia cultural estadounidense”.
Tim Scott utilizó un argumento similar al defender la propuesta.
Según el senador, cuando una producción se marcha de Estados Unidos, no solo se pierde actividad de los grandes estudios, sino también la de los trabajadores más allá de los actores.
When film production leaves America, movie stars still get their paychecks.
But the people who bring films to life – the four minutes of names scrolling during the credits – are the ones who pay the price.
My film bill supports the camera operators, makeup artists, construction… pic.twitter.com/gfDR6aRusz
— Senator Tim Scott (@SenatorTimScott) October 15, 2026
“La Ley de Revitalización del Cine, la Televisión y el Entretenimiento representa el esfuerzo legislativo más importante de toda una generación para impulsar la producción audiovisual en Estados Unidos y proteger los cientos de miles de empleos que genera”, afirmó Christopher Nolan, presidente del Directors Guild of America.
Además, agregaron que el proyecto es fruto de años de trabajo entre gremios, sindicatos, la MPA y legisladores de ambos partidos, con el objetivo de fortalecer la producción nacional y ampliar los incentivos ya existentes en estados como California, Nueva York, Illinois y Georgia.
El Congreso frente al plan arancelario de Trump
Trump ha insistido durante meses en que la producción cinematográfica estadounidense está perdiendo terreno frente a países que ofrecen incentivos fiscales y otras facilidades para atraer rodajes.
En mayo de 2025 anunció su intención de imponer un arancel de 100 % a las películas producidas fuera de Estados Unidos, una postura que volvió a defender.
El mandatario sostiene que la producción se ha trasladado a países como Canadá y que Estados Unidos está perdiendo empleos, inversiones y actividad económica vinculada al sector.
En agosto de 2026, Trump incluso planteó una política de incentivos fiscales federales después de reunirse con Jon Voight, su embajador para Hollywood.
“Se están organizando reuniones con los líderes de ambos partidos para lograr este objetivo”, afirmó entonces el presidente, al plantear una legislación para incentivar la producción cinematográfica y televisiva dentro de Estados Unidos.

Huelgas y ajustes presupuestarios estadounidenses afectan la industria audiovisual dominicana
Países de América Latina y otras regiones han desarrollado programas de incentivos, infraestructura y capital humano para atraer producciones internacionales. Esa competencia ha convertido los beneficios fiscales en una de las herramientas utilizadas por los gobiernos para captar inversiones cinematográficas.

La Dirección General de Cine (Dgcine) lo informó a Acento en mayo de este año, cuando detalló que apuesta por diversificar mercados, fortalecer coproducciones y consolidar el ecosistema audiovisual local mientras crece la incertidumbre global por la propuesta de Estados Unidos de imponer aranceles de hasta 100 % a películas extranjeras.
La entidad resaltó que este esfuerzo no depende únicamente de la Dgcine, sino también del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes y el Ministerio de Cultura, “actores que facilitan espacios de diálogo, negociación y cooperación internacional para ampliar oportunidades y diversificar mercados”.
“Esta articulación interinstitucional permite ampliar espacios de diálogo, negociación y cooperación internacional, facilitando la apertura de nuevos mercados y fortaleciendo la presencia del país en la industria audiovisual global”, explicó a Acento.
Sin embargo, el ministro de Cultura, Roberto Salcedo, aseguró que estos aranceles en Estados Unidos a películas extranjeras perjudicarían al país y beneficiarían a a otros estados vecinos, en un contexto de una competencia regional.
“De materializarse, generaría una situación un tanto difícil” para República Dominicana, pues existe “una competencia regional bastante fuerte” y “una medida como esa tendría una implicación negativa para nosotros, pero probablemente positiva para vecinos cercanos”, advirtió.
El funcionario destacó que su país trabaja tanto para fortalecer a su cine en el escenario internacional como para atraer el rodaje de películas de producción extranjera. Y lo hace en ese contexto de “competencia regional”, ante vecinos como Puerto Rico, Estado libre asociado con Estados Unidos, para el que ese arancel “sería un atractivo”, apuntó.
O Colombia, con “una larga tradición de producción, tanto de televisión como de cine”, y “productoras ya instaladas” en la país, añadió el ministro.
Además de México, “una gran potencia del punto de vista de lo audiovisual, no solamente por la tradición que tiene la televisión, sino el cine mexicano, de cien años”, según Salcedo.
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