¿Qué tienen en común República Dominicana, Colombia, Panamá y México? Todos compiten por un mismo objetivo: convertirse en el próximo escenario de una película de Hollywood o de una exitosa serie para plataformas de streaming.
Para lograrlo, han diseñado paquetes de incentivos fiscales que incluyen devoluciones de impuestos, créditos tributarios y reembolsos millonarios para seducir a las productoras internacionales.
La estrategia no solo busca llenar las salas de cine.
Cada rodaje genera empleos, impulsa el turismo, dinamiza hoteles, restaurantes, transporte y decenas de industrias vinculadas a la economía creativa.
¿Qué ofrece República Dominicana?
República Dominicana entró a esta competencia en 2010 con la aprobación de la Ley 108-10.
La legislación concede un crédito fiscal transferible del 25 % para producciones extranjeras que ejecuten gastos de al menos US$ 500,000 en el país, uno de los principales atractivos que ha impulsado la llegada de rodajes internacionales.
En 2024, se estrenaron tres largometrajes internacionales que fueron filmados en años anteriores en suelo dominicano. Según la Dirección General de Cine (Dgcine), estas producciones representaron un gasto total de RD$ 2,793.8 millones.
Arthur the King tuvo un presupuesto de RD$ 2,121.1 millones durante su rodaje en Samaná, donde se recreó la historia real de Arthur, un perro callejero que se une inesperadamente a un equipo de corredores de aventura durante una competencia en Ecuador.
Según la Dgcine, la película atrajo a 6,959 espectadores en salas dominicanas y generó ingresos de RD$ 2.2 millones, equivalentes a US$ 39,822, en taquilla local. En el ámbito internacional, la plataforma Box Office Mojo reportó que el largometraje alcanzó una recaudación total de US$ 40.8 millones, con una apertura de US$ 7.6 millones.
La taquilla dominicana superó a naciones como Uruguay (US$ 37,589), Honduras (US$ 25,431), El Salvador (US$ 18,062) y Paraguay (US$ 13,891). En tanto, México, con US$ 4.5 millones; Ecuador, con US$ 1.1 millones; y Colombia por US$ 1 millón, fueron los principales mercados en América Latina.
La comedia romántica Beautiful wedding, dirigida por Roger Kumble, reunió a Virginia Gardner, Dylan Sprouse y Alex Aiono en Quisqueya para su rodaje, realizado en diciembre de 2022. La entidad estatal validó un presupuesto de RD$ 422.5 millones para su producción en territorio dominicano.
La película narra la historia de cinco amigas que se reúnen para celebrar una boda de ensueño en el Caribe, pero su espíritu aventurero termina por meterse en serios problemas en medio de la nada.
En Quisqueya, el largometraje atrajo a 593 espectadores y recaudó RD$ 178,500 en taquilla. A nivel internacional, generó US$ 1.8 millones, sin incluir los mercados de Estados Unidos y Canadá.
El rodaje de Something in the water se llevó a cabo en República Dominicana e Inglaterra, con locaciones específicas en Samaná, Boca Chica, Juan Dolio y Londres. Para sus grabaciones en los estudios de Lantica, la producción contó con un presupuesto de RD$ 250.2 millones.
El audiovisual vendió 587 boletos en el mercado dominicano, con una recaudación total de RD$ 163,875. En el ámbito internacional, Box Office Mojo reportó ingresos de US$ 346,691 en México y US$ 17,383 en Colombia.
Esto demuestra que República Dominicana busca consolidarse como un destino fílmico atractivo para producciones extranjeras, en un contexto donde muchas casas productoras deben decidir entre trabajar con los big players o apostar por nuevos países que ofrecen incentivos competitivos.
¿Quién fue el pionero?
Argentina marcó el camino en la región al aprobar en 1994 la Ley de Fomento y Regulación de la Actividad Cinematográfica Nacional.
Hoy, la industria audiovisual genera más de 634,000 empleos, según el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), y aporta cerca de US$ 967 millones al valor bruto de producción.
Sus escenarios también han servido para grandes producciones como Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008), filmada parcialmente en las cataratas del Iguazú.
¿Cuál país ofrece uno de los paquetes más atractivos?
Uruguay figura entre los más competitivos de Sudamérica. Desde 1998 exonera hasta un 22 % del IVA en gastos de producción y otorga un beneficio adicional del 20 % para comerciales internacionales que inviertan más de US$ 300,000.
A esto se suma el Programa Uruguay Audiovisual (PUA), que dispone de hasta US$ 12 millones para reembolsos. Los proyectos con presupuestos entre US$ 350,000 y US$ 4 millones pueden recuperar el 25% de su inversión, con un límite de US$ 700,000.
Cada año, la industria audiovisual moviliza entre US$ 2 millones y US$ 4 millones en ese país.
¿Qué tan agresivo es el modelo colombiano?
Colombia ofrece uno de los incentivos más conocidos de la región. La Ley 1556 de Filmaciones devuelve el 40 % de los gastos en servicios audiovisuales realizados en el país y el 20 % de los costos de hotelería, alimentación y transporte.
Gracias a este esquema, producciones como Loving Pablo, Mile 22 y Gemini Man eligieron territorio colombiano para parte de sus rodajes.
¿Y México?
México combina una tradición cinematográfica con incentivos económicos. El país cuenta con mecanismos como el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) y el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine), además de la devolución del 1 6% del IVA sobre los gastos realizados en el territorio nacional.
Películas como Roma y El crimen del padre Amaro forman parte de su amplia historia audiovisual.
¿Qué incentivos existen en Ecuador?
Ecuador aplica una tasa de 0 % del IVA para los servicios de preproducción, producción y posproducción, además de devolver el 50 % del IVA pagado en compras locales e importaciones destinadas a proyectos audiovisuales.
El país ha sido escenario de películas como Pasos de baile y Cuba, el valor de una utopía.
¿Cómo compite Chile y Panamá?
Desde 2018, Chile implementó un programa de apoyo a inversiones audiovisuales de alto impacto que permite recuperar hasta el 30 % de los gastos elegibles para películas y series de televisión, con un límite de US$ 3 millones por proyecto.
Panamá apuesta por un retorno del 25 % para las producciones extranjeras que inviertan más de US$ 500,000.
Solo en 2021, el país captó US$ 8.5 millones en producciones provenientes de Estados Unidos, Francia, Rusia, Dinamarca y México.
¿Y el Caribe?
Trinidad y Tobago también participa en esta competencia. El país reembolsa el 20 % de los costos de la mano de obra local y ofrece incentivos adicionales que oscilan entre el 12.5 % y el 35 %, dependiendo del nivel de gasto de la producción, con un reembolso máximo de US$ 3.7 millones.
Al revisar el mapa regional queda claro que los incentivos fiscales ya son una pieza clave para atraer inversiones audiovisuales.
La competencia no solo es por recibir un rodaje, sino por quedarse con los empleos, el gasto de las producciones y la promoción internacional que cada película o serie deja en pantalla.
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