El encarecimiento de la factura petrolera para este año es uno de los más graves problemas de nuestra economía. Dependemos de las importaciones de petróleo para mover nuestra sociedad, y para ello el gobierno debe estar pendiente de los altos precios del barril de petróleo.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán sigue siendo una de las razones de los altos precios del petróleo. Irán controla el estrecho de Ormuz, cobra peajes, y la producción y transporte Internacional de crudos se ha reducido en 35 millones de barriles diarios, aproximadamente.
Donald Trump parece planear nuevamente ataques contra Irán antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre próximo. Entrecruza la política interna con asuntos internacionales que afectan a todo el mundo.
El otro factor del encarecimiento del petróleo y del transporte de urea y otros productos de uso intensivo en la producción de alimentos es la guerra entre Rusia y Ucrania. No hay forma de poner fin a esos conflictos. Aparte de ellos, existen otros problemas, como la guerra comercial y arancelaria de Trump contra China y las presiones contra los países que Estados Unidos considera dentro de su área de influencia.
La factura petrolera dominicana estaba prevista para este 2026 en 11 mil millones de dólares, y al parecer podría terminar triplicando o cuadruplicando esa cantidad de recursos.
El país necesita comprar combustibles fósiles y acude a un mercado cada día más inestable y más caro. Algo hay que hacer para posibilitar reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
Debemos utilizar las energías alternativas disponibles, como la solar y la eólica, y conservar tanto como sea posible la energía que producimos con nuestras presas hidroeléctricas.
El país tiene producción de energía solar todo el año. Y por ello es necesario que las autoridades retomen el estímulo del uso de panales solares, aunque ello represente una reducción de las recaudaciones de las EDES.
En estos días se ha realizado en nuestro país un seminario patrocinado por la organización Nuestra Energía, Nuestro Futuro y la entidad Iniciativa Democrática Energética, en el que se promueve el uso de las energías alternativas. El país ha debido tomar con más decisión la campaña y los incentivos para el uso de paneles solares en las empresas, industrias, entidades públicas, privadas, empresas turísticas y hogares del país.
Sin embargo, lo que hemos tenido es un retroceso de la Superintendencia de Electricidad, la Comisión Nacional de Energía y otras instancias para evitar que se expanda el uso de panales solares y otras formas de producción y consumo de energía alternativa.
El abogado Charlie Canek, de una de las organizaciones que participa en el seminario, dijo que el Estado debe considerar las grandes diferencias entre los consumidores industriales de energía y los hogares. Los paneles solares son cada día más accesibles, y están a la disposición del público, pero las limitaciones que se imponen ahora son irracionales y no toman en cuenta que la opción de los más pobres es adherirse al sistema energético nacional y no pagar la energía que consume. Cerca del 45 por ciento de los clientes de las EDES no paga la energía, que el Estado termina pagando mediante subsidios que son altamente onerosos e improductivos.
El Estado también debía evitar los impuestos a los lugares que instalan paneles solares, porque lo beneficioso es que la inversión en paneles es individual de cada quien, con el propósito de abaratar el precio de la energía de los combustibles fósiles, que es cada día más irracional e insostenible.
El gobierno debía asumir el proyecto de abaratar la energía producida por el sol, con la compra de panales por parte de los que sean desconectarse del sistema nacional integrado de energía. Reducir la factura petrolera tanto como sea posible. Esto va a requerir que el Estado invierta en la promoción de la energía renovable y baje el gasto en combustibles fósiles.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota
