El crecimiento de la generación renovable está llevando al sistema eléctrico dominicano a depender cada vez más del almacenamiento para aprovechar la energía producida durante las horas de mayor radiación solar y utilizarla cuando aumenta la demanda.
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, afirmó que el almacenamiento será la herramienta de mayor impacto para reducir el vertimiento de energía, fenómeno que ocurre cuando parte de la electricidad disponible no puede ser aprovechada por las limitaciones de infraestructura y redes para absorberla en ese momento.
“Cuando la almacenas, entonces la puedes utilizar en los horarios pico”, explicó Santos. El país prevé incorporar 800 megavatios (MW) de baterías entre 2026 y 2028.
Además, la Resolución CNE-AD-0005-2024 establece que los proyectos con capacidades instaladas entre 20 MWac y 200 MWac deberán integrar al menos el 50 % de su capacidad en sistemas de almacenamiento con baterías (BESS).
Santos explicó que las baterías permitirán trasladar parte de la generación disponible durante el día hacia las horas nocturnas, cuando la producción solar disminuye y la demanda puede mantenerse elevada.
El funcionario aclaró que el almacenamiento no eliminará por completo el vertimiento, pero sí permitirá reducirlo, al agregar que el vertimiento ha disminuido durante los últimos 30 días como resultado de medidas adoptadas para mejorar la administración del sistema eléctrico.
La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) establece que América Latina y el Caribe enfrentan pérdidas de US$ 7,000 millones debido al fenómeno del vertimiento de energía renovable.
En 2024, países como Brasil, Chile, Uruguay y Costa Rica registraron 53,000 GWh de energía renovable no aprovechada, lo que representa un 3.2 % de la generación total anual.
Para reducir estas pérdidas, la Olacde propone mejorar la planificación eléctrica, ampliar las redes de transmisión, promover la generación distribuida, implementar sistemas de almacenamiento y fomentar la integración eléctrica regional.
Un sistema con más renovables y almacenamiento
La expansión de las baterías ocurre en paralelo con la incorporación de nueva generación renovable. Entre 2026 y 2028 se prevé la entrada de unos 1,000 MW adicionales de energía renovable, de acuerdo con las proyecciones estatales.
Para Santos, la capacidad de manejar una matriz con distintas fuentes de generación y la rapidez con que se está incorporando almacenamiento son dos de las experiencias que República Dominicana puede compartir con otros países del Caribe.
El funcionario también destacó el flujo de capital hacia el sector energético. Aseguró que durante los últimos cuatro años el país ha recibido US$ 1,000 millones anuales de inversión extranjera vinculada principalmente a proyectos de energías renovables.
En los primeros seis meses de este año, agregó, República Dominicana recibió US$ 3,000 millones de inversión extranjera, de los cuales unos US$ 900 millones correspondieron a energía renovable y al sector energético, alrededor del 30 % del total.
Mientras aumenta la participación de las renovables, el sistema también incorporará nueva generación para atender la demanda y dar respaldo a la red.
Santos informó que Energía 2000, en Manzanillo, que actualmente opera con 290 MW, añadirá otros 140 MW en los próximos 30 días, cuando complete su ciclo a gas. También mencionó la entrada de 467 MW de la Generadora San Felipe, prevista entre febrero y mayo de 2027. De acuerdo con el ministro, será la mayor planta unitaria construida en República Dominicana. A esto se sumarán otros 130 MW de Seaboard en 2028, según las proyecciones ofrecidas por Santos.
El Gobierno también prevé licitar el próximo año nueva generación con miras a que los proyectos puedan entrar en operación en 2031 y 2032.
Santos sostuvo que la planificación del sector eléctrico requiere anticiparse varios años, debido a que las necesidades de generación que tendrá el país no pueden resolverse dentro de un solo período de Gobierno.
“Ya no existe la posibilidad de que un gobierno, dentro de su propia gestión, pueda dejar lista la generación que requiere el país”, afirmó.
El petróleo pierde peso en la matriz
El aumento de las renovables y la diversificación de las fuentes de generación también han reducido la exposición del sistema eléctrico dominicano al petróleo. Santos señaló que en 2000 el 88 % de la generación eléctrica dependía del petróleo, mientras que actualmente esa proporción se ha reducido al 9 %.
Por esa razón, aunque un aumento del precio internacional del crudo todavía representa un riesgo para el sistema eléctrico, su impacto es menor que hace dos décadas, según explicó el funcionario.
“La particularidad que tiene República Dominicana es que, como ha podido diversificar su matriz energética en diferentes fuentes de energía, el riesgo se reduce de manera importante”, dijo.
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