El papa León XIV ha dado declaraciones por la paz mundial, de rechazo a la guerra, y ha recomendado al liderazgo de los países actuar con criterio moderado, en especial protegiendo las vidas de seres humanos, con cultura, historia y ancestros que merecen pertenecer al universo creado por Dios, de acuerdo al criterio cristiano y religioso.
Al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no le ha gustado lo dicho por el papa, el primero en la historia de la iglesia católica, de origen norteamericano. Le ha llamado débil frente al crimen, y ha dicho que fue electo por el colegio cardenalicio para emparentarse con el presidente de los Estados Unidos, por su ciudadanía. De modo que el papa debe a Trump su elección, que todo el mundo entiende que es impulsada por el Espíritu Santo.
Hasta ahí se trata de una diferencia, algo exagerada, que pudiera admitirse, aunque todo el que sabe algo de cristianismo, entiende que al líder de más de mil millones de cristianos en todo el mundo, se le guarda siempre cierto respeto, se le trata con cautela y deferencia. Y más, si consideramos que entre los miembros de MAGA y partidarios de Trump, los hay que son cristianos católicos, como el vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance.
Pero ya conocemos que el presidente de los Estados Unidos es duro en sus respuestas, y siempre intenta derribar a cualquier adversario. Tan pronto ocurrió esta diferencia, y se hizo pública, con la respuesta del papa de que no teme a Trump, y que reitera que la paz es lo que Jesucristo proclama, con justicia, como necesario para la redención de los humanos.
El pasado Papa Francisco admitió que podría equivocarse, y que el papa es pecador, y que no debe juzgar a los demás. En 2013 dijo una de sus frases más famosas: “Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”. Este no es el caso.
El presidente Trump hizo pública una imagen suya, creada por inteligencia artificial, vestido como si fuera Jesucristo, aplicando una sanación, son sus manos, a un enfermo, y rodeado de personas de diferentes oficios: enfermeras, soldados, aviones, y unos seres galácticos extrañísimos, uno de los cuales pareciera ser un demonio. La comparación no gustó y millones de personas reaccionaron con indignación. Trump eliminó la publicación, pero ya era tarde.
Muchos defensores de Trump son cristianos, algunos evangélicos y de denominaciones no católicas. Hay quienes han pasado sin novedad por el debate, otros se han indignado y han rechazado las duras palabras del presidente. Otros abiertamente, aceptan más a Trump que al papa León XIV.
El vicepresidente de los Estados Unidos, el señor Vance, que ha tenido una semana catastrófica, porque fracasó en las negociaciones en Pakistán, fracasó en la promoción de Viktor Orbán en Hungría, y al responder las preguntas de los periodistas dijo que el papa debe tener cuidado para emitir opiniones teológicas. Aquí se ha derrumbado el catolicismo de este joven y político moralista, de ultraderecha.
Precisamente el tema teológico es una de las ramas doctrinales de la Iglesia en la que el papa, quien ejerce ese magisterio, tiene toda la autoridad, sea mediante encíclicas o cualquier otro terreno en el que se manifieste, como sucesor de Pedro y pastor supremo de la Iglesia Universal. Cuando el papa habla enseña, si lo hace sobre temas vinculados con la fe, no sobre temas políticos, militares, administrativos o científicos. Por tanto, lo dicho por el papa sobre Jesucristo y el fundamento de la paz, es de obligatoria obediencia para quienes se sostienen en la fe católica.
El pasado Papa Francisco admitió que podría equivocarse, y que el papa es pecador, y que no debe juzgar a los demás. En 2013 dijo una de sus frases más famosas: “Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”. Este no es el caso. Hablamos de una guerra, y de la muerte de millones de personas, que fueron amenazados con ser arrasados de la faz de la tierra.
Esperamos que, entre cristianos, se entiendan.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota
