El fracaso de las negociaciones en Islamabad para poner fin a la guerra de Irán y la derrota electoral de Viktor Orbán en Hungría, estrecho aliado de la Casa Blanca, suponen un doble revés para el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien se involucró personalmente en ambos frentes.

El 'número dos' de la Administración de Donald Trump regresó a Washington el domingo con las manos vacías tras haber encabezado el cara a cara con Irán de más alto nivel desde la revolución islámica de 1979 y tras haberse implicado de manera inusual en la fallida campaña electoral de Orbán.

Vance, favorito en las encuestas para suceder a Trump como candidato presidencial republicano en 2028, había mantenido hasta ahora un perfil bajo en política exterior, pero el protagonismo mostrado en la última semana lo convierte en la cara de dos sonoros fracasos.

Negociar el fin de una guerra a la que se oponía

Contra todo pronóstico, el vicepresidente fue elegido para liderar la delegación estadounidense que se reunió el sábado en Islamabad con autoridades iraníes, en un intento por hallar una salida a la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.

Vance había sido uno de los miembros de la Administración más opuestos a la ofensiva, apelando al lema "Estados Unidos primero" que Trump enarboló en campaña, prometiendo poner fin a las prolongadas guerras en el extranjero.

Según filtraciones a medios locales, una vez que Trump tomó la decisión de atacar Irán, Vance pidió que la operación fuera fulminante y descabezara rápidamente al régimen de los ayatolás, pero el conflicto se estancó y ha provocado graves perturbaciones económicas tras el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Tras más de 40 días de guerra, Vance se vio en Pakistán, acompañado por los enviados de la Casa Blanca Steve Witkoff y Jared Kushner —yerno de Trump—, sentado frente a representantes iraníes como el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, en las conversaciones de más alto nivel entre ambos países en casi medio siglo.

El mismo día, el secretario de Estado, Marco Rubio, quien recorta distancias con Vance como posible sucesor de Trump, acudía con el presidente republicano a una velada de artes marciales mixtas en Miami.

Pero tras más de 20 horas, Vance concluyó su misión sin lograr un acuerdo con Irán, país al que culpó del fracaso porque, dijo, no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares.

Tampoco se alcanzó ningún entendimiento sobre la libre navegación en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio de petróleo bloqueada por Teherán en represalia por los ataques, ni sobre la liberación de fondos iraníes congelados.

Tras el fiasco, Trump ordenó a la Marina estadounidense bloquear también el paso para evitar el tránsito de buques iraníes o de sus aliados, un gesto que amenaza con agravar todavía más el conflicto.

La apuesta fallida por Orbán

Antes de viajar a Pakistán, Vance hizo escala en Hungría para respaldar a Orbán, el principal aliado del trumpismo en Europa y que llegaba debilitado a las urnas tras 16 años en el poder.

En un gesto inédito para un vicepresidente estadounidense, participó en un mitin del mandatario ultranacionalista en el que pidió abiertamente el voto para él, al tiempo que lo elogió por su política antimigratoria y por enfrentarse, dijo, a "los burócratas" de Bruselas.

Pero la apuesta no surtió efecto: Orbán fue derrotado por Péter Magyar, de perfil proeuropeo, según los resultados anunciados el domingo por la noche, cuando Vance ya volaba de regreso a Washington tras la frustrada cumbre de Islamabad.

Poco después, Trump publicó un inusual mensaje en redes sociales en el que arremetió contra el papa León XIV por su condena a la guerra con Irán, acompañado por una imagen de sí mismo representado como Jesucristo, un post que indignó a la comunidad católica estadounidense y probablemente incomodó también a Vance, un reconocido católico converso.

Irán ofreció congelar su programa nuclear por "un solo dígito" de años

La brecha entre lo que Estados Unidos exige y lo que Irán está dispuesto a ofrecer quedó expuesta este fin de semana en Islamabad con una claridad brutal: Washington quería una moratoria de al menos 20 años en el enriquecimiento de uranio; Teherán respondió con una oferta de apenas "un solo dígito" de años. No hubo acuerdo.

Las delegaciones abandonaron la capital paquistaní en silencio, cada una culpando a la otra del fracaso, mientras el reloj del alto el fuego sigue corriendo hacia su vencimiento el 22 de abril.

La reunión histórica que no alcanzó

Lo que ocurrió en Islamabad entre el 10 y el 12 de abril fue, en sí mismo, un hecho sin precedentes: el primer encuentro cara a cara de alto nivel entre funcionarios estadounidenses e iraníes en 47 años. El vicepresidente JD Vance encabezó la delegación de Washington; el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, lideró la de Teherán.

Las conversaciones se extendieron por 21 horas continuas sin producir un acuerdo. Vance declaró al salir que las negociaciones fracasaron porque «los iraníes se negaron a aceptar los términos estadounidenses de abstenerse de desarrollar un arma nuclear».

Teherán, por su parte, culpó a Washington del estancamiento sin precisar los puntos de desacuerdo.

El portavoz de la cancillería iraní, Ismail Bagaei, intentó rebajar la tensión al señalar que las diferencias se limitan ahora a «dos o tres cuestiones importantes» y que «nadie esperaba un acuerdo en una sola reunión».

El nudo nuclear: 20 años vs. "un solo dígito"

El punto de quiebre fue el programa nuclear iraní. EEUU llegó a la mesa exigiendo una moratoria de al menos 20 años en el enriquecimiento de uranio, acompañada de la remoción del material ya enriquecido del territorio iraní.

Irán señaló apertura al concepto de una pausa, pero solo por un período de "un solo dígito" de años —una formulación deliberadamente vaga que los analistas interpretan como una oferta de entre 3 y 7 años. La distancia entre ambas posiciones resultó insalvable en una sola ronda.

El programa nuclear iraní es la línea roja más sensible de Teherán: para los ayatolás, el enriquecimiento de uranio es un derecho soberano irrenunciable; para Washington e Israel, es la amenaza existencial que desencadenó el conflicto.

Servicios de Acento.com.do

Acento es el más ágil y moderno diario electrónico de la República Dominicana. Información actualizada las 24 horas. Entérate de las noticias y sucesos más importantes a nivel nacional e internacional, videos y fotos sobre los hechos y los protagonistas más relevantes en tiempo real.

Ver más