Luego de sus puestas en circulación en Santo Domingo y Santiago, este producto de alta edición coleccionable queda demarcado en la historia cultural dominicana de forma singular por la solidez de su concepto y la elegancia de su ejecución y pone en valor, con justicia y sensibilidad, el talento pictórico de Tania Marmolejos.

La portada del libro de arte y colección Retrato de Mujer: Mirada femenina en la pintura dominicana, entregado a la sociedad por Inicia, presenta una faz femenina concebida por Tania Marmolejos: una imagen vibrante y contenida a la vez, que exalta la figura de la mujer en diálogo poético con la flora caribeña, sin concesiones a la ilustración literal ni al ornamento superficial.

Tania Marmolejos es una pintora dominicana cuya obra se inscribe en la figuración contemporánea, con un énfasis particular en el retrato femenino como espacio de introspección, construcción simbólica y silencio interior.

La elección como imagen de portada no es arbitraria ni decorativa: responde a una afinidad profunda entre el espíritu del libro y la poética visual de la artista.

¿Qué lleva a los editores a seleccionar esta pieza para representar el aliento conceptual de la obra?

El rostro —en particular los labios y la nariz— está trabajado con una suavidad tonal notable, sin asperezas ni contrastes violentos. No hay gesto dramático ni narrativa explícita: se trata de un rostro contenido, introspectivo, que parece existir más en el ámbito del pensamiento que en el de la acción. La figura no se siente desde la estridencia, sino desde la pausa.

Esta elección formal conecta con una línea contemporánea del retrato femenino dominicano que rehúye el exotismo y la teatralidad, y apuesta, en cambio, por una subjetividad serena, reflexiva, casi meditativa.

La obra se articula desde una composición dual: por un lado, un rostro femenino fragmentado, parcialmente visible; por otro, una superposición orgánica de hojas que invaden y velan el retrato.

Esta convivencia entre figura humana y naturaleza no es decorativa: establece un juego de ocultamiento y revelación donde el sujeto femenino nunca se ofrece por completo, sino como presencia sugerida. La identidad no se impone; se insinúa.

La verticalidad del formato acentúa la idea de introspección y de retrato interior, más psicológico que descriptivo. El rostro no domina el espacio; emerge con discreción, casi en silencio, como si solicitara una contemplación lenta y atenta.

En la imagen no se procura una denuncia explícita ni se registra una narrativa social directa; no se adopta una postura sectaria de género, pero sí una posición estética clara: la mujer como sujeto complejo, autónomo y profundamente simbólico, capaz de definir con firmeza el eje temático del libro.

Destaca la suavidad tonal, el uso de colores pasteles, las curvas delicadas y una libertad anatómica consciente, que ejerce la pintura como derecho creativo. Es una obra que, más que mirarnos, nos ausculta; más que exhibirse, nos observa, nos disecciona, nos devuelve la mirada.

La imagen abre un espacio para pensar —para pensar más—: ¿Cómo ha visto la maestría de la pintura femenina dominicana a las mujeres a lo largo de un siglo de ejercicio pictórico? Este rostro contenido, introspectivo, ajeno al exotismo y la teatralidad, parece condensar esa pregunta sin formularla.

La crítica ha señalado que las hojas, de fuerte presencia plástica, cumplen aquí una función simbólica sin convertirse en fondo ni ornamento. Son elementos gráficos de enorme carga poética: interfieren, protegen y dialogan con el rostro, sin subordinarlo ni eclipsarlo.

En el contexto caribeño y dominicano, esta relación mujer–naturaleza adquiere una resonancia cultural particular, alejándose del folclor y situándose en un plano poético y contemporáneo, donde la identidad se construye desde la sutileza.

La paleta cromática es armónica: verdes, azules suaves y rosados apagados crean una atmósfera de calma y contemplación. No hay estridencias ni contrastes agresivos. La artista apuesta por una sensibilidad cromática que induce al recogimiento y refuerza la idea de una pintura que no busca el impacto inmediato, sino una relación lenta, empática y duradera con el espectador.

Inicia parte, en este volumen, de una idea trabajada con conciencia histórica: un libro destinado a perdurar debe nacer de un concepto que dialogue con el tiempo.

El libro se articula en torno a diez maestras de la pintura dominicana y su visión de la imagen femenina, a lo cual se suma la interpretación de otras diez artistas visuales de una generación más joven.

El proyecto se completa con una cuidadosa curaduría de obras de las maestras Adriana Billini, Celeste Woss y Gil, Delia Weber, Clara Ledesma, Soucy de Pellerano, Ada Balcácer, Marianela Jiménez, Rosa Tavárez, Elsa Núñez y Rosa Idalia García.

Estas creadoras son presentadas y analizadas por artistas de generaciones más recientes: Inés Tolentino, Lucía Méndez Rivas, María Guerrero, Iris Pérez, Sherezade García, Lizzet Mejía, Rosalba Hernández, Yuly Monción, Tania Marmolejo y Mónica Ferreras, en un diálogo intergeneracional que enriquece la lectura visual y crítica del volumen.

El libro, presentado por María Amalia León, Felipe Vicini y Luis Graham Castillo —presidenta de la Fundación Eduardo León Jimenes, representante de Inicia y curador y responsable de los textos centrales, respectivamente—, ofrece una selección de obras que adquiere la fuerza de una exposición trasladada al soporte editorial, con un cuidado expositivo que trasciende la mera compilación.

Retrato de mujer es el nuevo libro de arte y colección que entrega al país Inicia, una publicación que vuelve a sorprender por la calidad integral de sus factores editoriales: la audaz selección de un superformato, la pertinencia del tema, el rigor del criterio curatorial y su abordaje conceptual, así como el diseño, la documentación, la elección de materiales y la excelencia de la impresión.

Una colección memorable

La Colección Inicia es un proyecto que reitera, una vez más, su valor editorial y su poder artístico y didáctico. Es una propuesta que debe ser conocida, reflexionada y disfrutada en cada una de sus páginas.

Los títulos publicados en estos catorce años son:

  • Joyas del Arte Taíno (2011), sobre el legado indígena y piezas arqueológicas.
  • Postales de Nuestra Memoria: República Dominicana (1889–1945), colección y curaduría de Miguel de Mena, historia visual del país a través de postales antiguas. Una edición de enorme valor documental producto de la aficción personal y académica del coleccionista y ensayista.
  • Alas & Colores, sobre aves endémicas y biodiversidad de la isla La Española.
  • Sabores Ancestrales, en torno a la gastronomía tradicional dominicana y sus raíces culturales.
  • Mar Vivo, dedicado al patrimonio marino, océanos y ecosistemas.
  • Interior, sobre agricultura, economía interna y naturaleza dominicana.
  • Glorias: en búsqueda del oro, historia deportiva y atletas dominicanos.
  • El arte del béisbol, cultura e imaginario del deporte nacional.
  • Aquí y allá, fotografía e historia de la diáspora dominicana en Washington Heights, con imágenes de Winston Vargas y textos de Jean Paul Infante.
  • La Casa de los Vitrales, arquitectura histórica de la Ciudad Colonial.
  • Pétalos & Colores, flora y biodiversidad dominicana, con fotografía artística y textos especializados.

La colección concluye, hasta ahora, con Retrato de Mujer: Mirada femenina en la pintura dominicana.

Ficha técnica

Título: Retrato de Mujer: Mirada femenina en la pintura dominicana
Dirección de publicación: Inicia
Concepto y producción: Pardo Agency
Curaduría y textos centrales: Luis Graham Castillo

Año: 2025

Imagen de portada: Rostro de mujer, Tania Marmolejos

Biografías de maestras pioneras: María Elena Ditrén
Fotografías: José Rozón
Impresión: Amigo del Hogar
Corrección ortotipográfica: Gema Imbert y Laura Morel
Traducción al inglés: Christina Gilleland
Formato: 10 x 10 pulgadas

Cantidad de páginas: 402
Papel: Satinado mate calibre 100
Encuadernación: Tapa dura, edición de lujo, en caja protectora.

EN ESTA NOTA

José Rafael Sosa

Periodista

Escritor, periodista y animador cultural. Nació en Puerto Plata en 1950. Tiene una amplia trayectoria en el periodismo cultural dominicano. Se ha caracterizado por cultivar géneros que le faciliten una comunicación efectiva con sus lectores, como el cómic y el origami. Es el principal escritor de literatura de crecimiento personal en República Dominicana.

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