La poesía negra es un género poético que surgió en el Caribe a principios del siglo XX, con el propósito de reivindicar la cultura africana y la identidad negra dentro del contexto hispanoamericano. Esta corriente poética se caracteriza por expresar los sentimientos, experiencias y situaciones desde la perspectiva de las personas afrodescendientes, utilizando ritmos y un lenguaje a menudo influenciado por las lenguas africanas.
La poesía nace del grito de la negritud, que se arraiga en el dolor de la esclavitud, la nostalgia por la tierra africana perdida y la rebeldía contra la condición impuesta. Se convierte, así, en un canto social en defensa de los oprimidos y de sus precarias condiciones socioeconómicas, denunciando los prejuicios y abusos de la sociedad. Su estilo literario muestra versos puntuados con imágenes visuales o sonoras precisas, versos breves, agudos, con repeticiones rítmicas y un marcado sentido musical que evoca el ritmo de la percusión africana.
Entre los principales exponentes de la poesía negra se encuentran Nicolás Guillén, Luis Palés Matos, Aimé Césaire y Manuel del Cabral, quien se destacó como una de las voces más significativas del movimiento.
Manuel del Cabral fue un incansable defensor de los derechos humanos y sociales. En sus obras, reflejo con fuerza sus preocupaciones políticas y sociales. Su llamada "poesía negroide" se centra en la cultura africana y en la identidad dominicana de ascendencia africana, convirtiéndose en un medio de denuncia social y reivindicación de la dignidad del ser humano.
El escritor Héctor Incháustegui Cabral señala que: “[…] es fácil determinar el momento en que aparecen los negros en su poesía; comprobar que estos negros no son al principio dominicanos y cómo salta de los negros no dominicanos al negro dominicano y como si todo esto fuera poco cómo de lo pintoresco de los negros, que es lo que atrae su atención primero, pasa al negro por dentro, a su dolor y a su indefensión, y de la tristeza inofensiva del negro a la forma injusta con que lo trata y usa el blanco”.
Esto puede apreciarse en algunos de sus poemas más representativos, como “Negro manso”, “Negro sin zapatos” y “Negro sin nada en tu casa”, donde Manuel del Cabral retrata el sufrimiento, la explotación y la sencillez de la raza negra. En su poema “Este negro”, podemos encontrar estos hechos entre sus estrofas:
Negro sin cielo,
tu indiferencia tenaz
es como la palabra Tierra.
Sin embargo,
tienes para los hombres
una sonrisa blanca
que te pone muy alto.
Ni los niños
ni el asno,
tienen tu sencillez.
Según dice Héctor Inchaustegui sobre la poética negra de Manuel del Cabral es que “Su poesía de tema negro, inicialmente sensual, que gira principalmente en torno a lo que se ve y se oye del negro, se tomará más adelante en poesía de denuncia, en poesía social, para ponerse al lado del hombre que sufre el menosprecio, las vejaciones y la explotación de sus hermanos”.
Estos hechos se pueden apreciar en las estrofas del poema "Negro sin nada en tu casa" donde Del Cabral hace una denuncia social sobre la explotación laboral del pueblo negro con un tono de profunda ironía y dolor:
Yo te he visto cavar minas de oro
-negro sin tierra-.
Yo te he visto sacar grandes diamantes de la tierra
-negro sin tierra-.
Y como si sacaras a pedazos tu cuerpo de la tierra,
te vi sacar carbones de la tierra.
Cien veces yo te he visto echar semillas en la tierra
-negro sin tierra-.
Y siempre tu sudor que no termina de caer en la tierra.
Más adelante, el poeta expresa con crudeza la desigualdad social y el sin sentido del trabajo forzoso para el beneficio de otros que no aprecian lo que tienen:
Tu sudor, tu sudor. Y todo para aquél
que tiene cien corbatas, cuatro coches de lujo,
y no pisa la tierra.
Sólo cuando la tierra no sea tuya,
será tuya la tierra.
Pero, ¿Son esos los únicos poemas en los que Manuel del Cabral denuncia la explotación de los negros? Pues no. En el poema “Negro sin zapatos” también se evidencia claramente esta denuncia social. En sus estrofas se destaca el arduo trabajo al que eran sometidos los hombres y mujeres negros, así como las condiciones de pobreza y marginación en las que vivían:
Hay en tus pies descalzos graves amaneceres.
(Ya no podrán decir que es un siglo pequeño.)
El cielo se derrite rodando por tu espalda:
húmeda de trabajo, brillante de trabajo,
pero oscura de sueldo.
Yo no te vi dormido… Yo no te vi dormido…
aquellos pies descalzos
no te dejan dormir.
Tú ganas diez centavos, diez centavos por día.
En este poema, Del Cabral exalta la dignidad del trabajador negro a pesar de su miseria material. A través de simbolismos como los “pies descalzos” o el “cielo que se derrite
por la espalda”, denuncia la explotación laboral y la injusticia social. Y en sus ultimas estrofas que dice:
Sin embargo,
tú los ganas tan limpios,
tienes manos tan limpias,
que puede que tu casa sólo tenga
ropa sucia,
catre sucio,
carne sucia,
pero lavada la palabra: Hombre.
Del Cabral nos muestra la pureza moral y la humanidad de la raza negra que, aunque esta vive en la pobreza, su esfuerzo y su honestidad lo ennoblecen.
La poesía negra de Manuel del Cabral trasciende lo estético para convertirse en un instrumento de conciencia social y reivindicación. A través de un lenguaje musical, cargado de simbolismo y humanidad, el autor rescata la voz silenciada del pueblo afrodescendiente y denuncia las injusticias históricas que lo han marcado. Sus obras no solo celebran la herencia africana en la identidad dominicana, sino que también plantea una reflexión universal sobre la libertad, la dignidad y la igualdad entre los seres humanos.
Referencias bibliográficas:
Incháustegui Cabral, H. (1973). La poesía de tema negro en Santo Domingo: paréntesis haitiano. Eme Eme: Estudios Dominicanos, 1(5), 3-23.
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