"Cuando el Cordero rompió el séptimo sello, hubo silencio en el cielo durante casi media hora". Apocalipsis 8:1
"-¿Qué es esto? -preguntó.
-Señor, es un poeta".
Rubén Darío. (El rey burgués)
No hay nada más silencioso, pisado por el hombre, que la luna. Y ese silencio, como ente omnipresente, se expande por toda la oscuridad del universo como un grito tan agudo que ensordece a las estrellas. Rei Berroa edita ese grito y lo expande entre fronteras y toca los oídos, sordos o no, de lo humano y sus formas.
"Puesto ya el pie en el estribo", Colección Libros de la Luna, Volumen 11, Santo Domingo, República Dominicana, 2016, impreso por Editora Búho, recoge los trabajos de nueve poetas participantes en el XXIV Maratón de Poesía del Teatro de la Luna, celebrado del 10 al 12 de junio de 2016 en la Biblioteca de Congreso y en La Casa de la Luna, en Washington, DC.
El destacado catedrático y poeta dominicano, orgullo nuestro, Rei Berroa (Gurabo, 1949), edita con la maestría que ya es su característica, la selección poética de los destacados protagonistas de este magno maratón : Francisco Álvarez Koki (Galicia, España 1957), Luis Alberto Ambroggio (Argentina, 1945), Manlio Argueta (El Salvador, 1935), León Félix Batista ( Santo Domingo, 1964), Tomás Modesto Galán (Santo Domingo, 1951), Gladys Ilarregui (Argentina, 1958), Amado Láscar (Chile, 1956), Carlos Parada Ayala ( El Salvador, 1956), e Ivone Sánchez Barea (New York, 1955). Lo introduce con dos magníficas entrevistas que les realiza a Cervantes (1547-1616) y a Darío (1867-1916), donde la ficción se vuelve una realidad que nos deja totalmente e intelectualmente convencidos.
Pero, ¿qué es el silencio? ¿Qué es el grito? ¿Podemos usar el silencio como grito? Estos poetas nos dicen que sí ¡y de qué manera!:
"Grita el sonido dilatado del futuro
más allá de la noche.
Llama el sol con signos.
Proclaman brillantes ser portento
del silencio y su lenguaje,
dentro y fuera de mí, de todos,
arriba, abajo, atrás y adelante
como la danza de las manos,
de los ríos y las brisas.
Los labios del corazón así se expanden,
tocan y provocan las caricias
recibidas del universo
y sus amantes invisibles.
No vale la pena contar una historia
o hablar de Júpiter, Zeus, Quetzalcóatl, Jehová,
Osiris, Isis, Baal, Brahma, Buda,
Aláh, Odín, Mexitili u otros dibujos,
al sur o al norte de Aztlán
o de aquel rapto en la herida del crepúsculo.
Cada uno de nosotros es la leyenda
en el regazo del silencio.
No encarcela su vacío.
Más bien abre las puertas
para una multiplicación de labios
que habita el aire
y nunca muere".( "Oscuro silencio", Ambroggio) Pág. 100
¿De qué forma definir lo indefinible? ¿Con palabras o sin ellas? La poesía hace las mismas preguntas:
“¿Son acaso los silencios voces del ayer, murmullos y cauces de palabras,
o simples gotas desvelando tristezas?
¡Mudez!
¿Son acaso las tristezas simples gotas
cauces y murmullos de silentes palabras
voces, reflexiones del pasado?
¡Elipsis!
¿Acaso el silencio es cantos sigiloso
calma y reposo,
felicidad quieta,
tregua del pensar o miedo?
¡Calla!
Quiero escuchar el silencio". (“Acaso el silencio", Sánchez Barea) Pág.315
Se revuelcan entre luces mudas que tocan superficies intocables: un latido, un ciclo, un haz de un grito, imperceptible, inconcluso…
"El silencio-luz fue interceptado
por los latidos del océano, paralizado
ante el oscuro ciclo de sus sirenas". ("XVII" del libro "Balneario", Láscar) Pág.255
…invisible como el filo del horizonte que penetra lo inestable de los mares, de las pasiones, del cielo mismo:
"pero el párpado es la herida
que te inflige la materia
para que la puedas ver
la calidad hermética
Irradiará recuerdos
claroscuros anacrónicos
construcciones inestables
de volumen abisal
que retornan en estado de ceniza
vendavales invisibles
de lo que la fiebre enhebra". ("00:00:11″ de "Un minuto de retraso mental", Félix Batista) Pág. 149
Persiguen cada segundo donde el silencio aguarda. Es un proscrito del sonido. El poeta despliega y repliega su grito. Ahora su voz es un espectro, un submundo de imágenes:
"Como un ángel en llamas localizo el sonido
de tu casa en el cerro. Cuando acudes a abrirme
solamente la calle, un silencio que huye.
Miras el aire de oro mecido por la noche
que se acerca y golpea tu ventana de miedo.
Como un fantasma entonces te abraza mi fantasma.
Mis pisadas se asombran de tu sueño despierto
y penetro a tu lecho como un ángel desnudo".("Nadie toca la puerta", Argueta) Pág.120
Habita una ciudad que, a su vez, habita en el bullicio y el bullicio es silencio camuflado de gritos. La poesía es posesión del vacío de las almas. No hay nada más callado que el tiempo. El tiempo y la poesía nunca hablan:
"Si galoparan uñas sobre el lomo sangrante, mientras corremos
sobre el corcel de esta orgia, una ciudad piadosa nos concibe, nos
pare sobre la acera, rompe fuentes de alcohol para lavar las persianas
de esta mañana en los talleres, libra perras batallas y
nos deja arrastrando una jaula, una pecera vacía, una orquídea
fuma a la hora de un adiós novelado sin lanzar la primera bola ni
el último strike, muda sus televisores y descuelga sus cajas
mortuorias para habitar una calle, tanto se deshace al tocarla,
sueña que ya se deshace, grita desde el no lugar, aúlla como una
cucaracha bilingüe libre y soberana dice ser la ciudad y nos
lleva en el tren de los silencios fraternos, en el limón desbocado,
en las limas castradas beso sus pesuñas suaves, losas
atricheradas en el sueño, la “montra” no grava sus monedas frías
sobre los restos del “antifreze”, lánza lodo para ahuyentar ratas
aladas, rumia y corre para llegar a tiempo al Jamaica Center de
esternón rodante, queda en ristre para iluminar una palabra
sorda, la serpiente ciega entra el mirador de los patios
derogados por esta invasión de moscas limpias, su lastre
transparente agita una triste pubertad, cargas y desechos
hicieron falta para terminar la semana de los siete condenados al
reloj, dispuestos a llevar a treinta la esperanza de este orgasmo".(" Si galoparan", Modesto Galán) Pág.186
La búsqueda, lleva al poeta a lugares sin límites, sin comienzos, inconclusos, sembrados en medio del silencio y el silencio no pretende acabarse nunca. Ahí está la muerte, herida con un pedazo de olvido, con trozos de un abecedario irreconocible:
"Hay, sin embargo, un momento en que el corazón
comprende su principio y su fin y sin embargo ama.
Hay un momento en que la muerte es una asfixia y sin
embargo te libera hay un momento en que los abecedarios
se interrumpen y se rompen las casas de tus tradiciones
y se buscan los zapatos usados para estar en el mundo,
y desandarlo, como que nunca conoce el camino.
Hay un principio y un fin, y hasta diría un vértigo
en la mitad de todo, una certeza de estar viva en
un viaje que vibra como un océano que huye de la
tierra y regresa a la tierra.
Como una oración perdida en un pliego, que se despierta
de noche en una noche cuando ya no comprendes
el mundo. Hay una frase de esa oración que te redime
para siempre. Un lugar en el silencio de dos letras,
que te une a la vida".("ॐ", Ilarregui) Pág.236
Se muestra en un catalejo de esperanza. Allá a lo lejos, ya no quedan palabras dichas. Solo mímica, gritos insonoros, pidiendo ayuda a la sorda existencia. Estos poemas claman ser escuchados más allá de las páginas que arden llenas de nostalgias:
"Esas risas, como cuchillos que hieren,
son los recuerdos, Madre.
El recuerdo es como una puerta abierta
donde uno nunca sabe si entra o sale.
¡Quiero cantar, Madre!
¡Quiero cantar llorando!
¡Quiero sentarme esta tarde
al lado de ese abismo lleno de nostalgias.
Abre las ventanas, Madre,
que al otro lado, donde no cantan los grillos ni hay alma,
te estoy mirando.
Las penas, Madre, las penas que van y vuelven, y vuelven y vuelven, Madre.
Qué consejo me darías esta tarde que lejos de ti lloro
palabras.
Bajo por la sombra que me acechan, por las ruinas
de los recuerdos.
Madre, acurrucado entre páginas en blanco, te construyo.
Escucha, escucha, escucha, Madre, tras el hueco sonido
de tus pasos se arrastra mi memoria,
desde el principio, tal vez desde las entrañas, donde sólo nos conocíamos interiormente.
Qué tiempos, Madre, pan y queso el azul siempre puro de aquel cielo. Me río mucho, me enseñaste
a reír, pero también lloro, llorar es bueno, Madre,
aunque no lo creas.
La sabiduría, Madre es como el silencio que se siente
pero no se escucha, y yo he venido desde el silencio,
desde un hueco
profundo de la tierra,
como un recuerdo resucitado.
Hasta el perro se me ha muerto, Madre
hasta el perro
mientras yo aquí, a lo lejos,
cultivo su memoria.
Ahora cuando regrese, Madre,
en medio del atrio de los muertos,
cuando recorre sus caminos
llorando nostalgias,
cuando te abracé, Madre,
despertaré soñando…".("Circunferencia del recuerdo", Álvarez Koki) Pág.70
Y de repente, el silencio es interrumpido. De golpe, los gritos se escuchan y la palabra vuelve a ser la palabra escuchada. Pero, es tarde, la protesta ha sido acallada:
"Un estruendo hace añicos
el silencio de la siesta.
Un ratón es sorprendido
en el mecanismo de la trampa.
Veloz y sutil ha devenido
la lengua del poeta
para ganarse el pan de cada día
y evitar la misma suerte". ("De lenguas y ratones", Parada Ayala) Pág. 292
Rei, no se da por vencido, su canto va más allá de los imprevistos y dialoga con los poetas, y hechiza los peldaños de monumentos allende de su tierra. -"Oigamos las voces del silencio"-, dice, y nos regala antologías memorables y pare poemas tan suyos y tan nuestros:
"Lo prendieron por exceso de futuro,
por la furia de su cresta distinguida,
por la vaina de su boca al hueso vivo,
por sus piernas indecentes y agrietadas
y el aplauso de la gleba enmudecida.
Lo prendieron porque aireaba con su canto
que el vacío de la noche terminaba,
que la luz de un llanto sobrio establecía
sus vibrantes espectros juveniles
en la piel de la mañana.
Lo prendieron por exceso de alegría,
por hacer que el hombre tienda a su
estatura
y cruce a cada paso nuevos puentes,
y levante polvaredas de guitarras
sobre el musgo desprendido del camino.
Lo prendieron, ya se sabe, a todas horas,
le violaron su aparente inocencia florecida,
la mordieron sus bordes impacientes, su
rocío,
mas tuvieron que dejarle repetir el hechizo
de sentirse
pregonero de la aurora en el corral de las pestañas".( "Gallo del alba", Rei Berroa) Acento, 2012
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