La comunidad de Barrero y la sociedad dominicana conmemoran hoy un mes de incertidumbre tras la desaparición de la niña Brianna Genao González.
La infante de tres años fue vista por última vez el pasado 31 de diciembre en el municipio de Imbert, sin que hasta la fecha se conozca su paradero.
El caso arriba a sus 31 días marcado por la reciente culminación de la asistencia técnica del FBI, cuyos agentes se retiraron tras completar su fase de cooperación.
La procuradora general, Yeni Berenice Reynoso, aseguró la semana pasada que la salida de los expertos estadounidenses no implica el cierre del expediente en el ámbito local.
El Ministerio Público mantiene activas todas las líneas de investigación para esclarecer los hechos y establecer responsabilidades penales sobre lo ocurrido en Puerto Plata.
La cronología del suceso ha estado matizada por críticas iniciales hacia los protocolos de búsqueda implementados durante las primeras horas de la denuncia.
Organizaciones civiles como Barrero Unido señalaron en su momento la falta de coordinación y supuestos excesos durante los interrogatorios a los primeros detenidos.
La liberación de los tíos abuelos de la menor, Rafael y Reyes Rosario Núñez, evidenció la insuficiencia de pruebas vinculantes en la etapa preliminar del proceso.
Elementos como el hallazgo de una manta y los rastreos con unidades caninas no han arrojado resultados concluyentes que permitan localizar a la niña.
El padre de la menor, Carlos Manuel Genao, ha liderado movilizaciones pacíficas para evitar que el reclamo de justicia se diluya con el paso del tiempo.
A pesar de los esfuerzos y la presión mediática, el silencio en torno a la ubicación de Brianna mantiene en vilo a sus familiares en este primer mes de ausencia.
Las autoridades reiteran su compromiso de agotar las diligencias necesarias, mientras la ciudadanía exige respuestas claras ante lo que consideran una herida abierta en la seguridad nacional.
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