La situación climática en la República Dominicana escaló este lunes 13 de abril a su punto más crítico en semanas. El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) emitió alerta roja para el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, donde vive más de un tercio de la población del país, mientras una vaguada profunda, combinada con un sistema frontal estacionario, provoca aguaceros muy fuertes, tormentas eléctricas, ráfagas de viento y posibles granizadas sobre gran parte del territorio nacional.
El panorama completo del mapa de alertas es el siguiente: 2 demarcaciones en rojo (Distrito Nacional y provincia Santo Domingo), 21 provincias en amarilla y 5 en verde. Prácticamente todo el país se encuentra bajo algún nivel de alerta.
No se trata de un episodio aislado. De acuerdo con el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), el país acumula más de 45 días consecutivos de lluvias, con suelos saturados, infraestructuras afectadas y comunidades desplazadas. Las precipitaciones, según los pronósticos, continuarán durante toda la semana.
Alerta roja: el nivel máximo de peligro
La alerta roja es la señal más grave del sistema de alertas del COE. Se declara cuando existe una alta probabilidad de impacto directo de un fenómeno meteorológico con capacidad de causar daños graves a personas, viviendas, carreteras e infraestructura.
Bajo este nivel, las autoridades pueden ordenar evacuaciones preventivas, restringir el tránsito en zonas vulnerables y desplegar todos los recursos de respuesta disponibles. No es momento de esperar ni de subestimar la situación.
Que el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo estén en rojo es especialmente significativo: se trata del área metropolitana más densamente poblada del país, con millones de habitantes, zonas bajas históricamente propensas a inundaciones y una red de ríos y cañadas que, con los suelos ya saturados, pueden desbordarse con rapidez.
Qué debe hacer la población bajo alerta roja
Ante una alerta roja, la población debe evacuar de inmediato si las autoridades lo indican o si reside en una zona baja, ribereña o vulnerable a deslizamientos.
También debe abstenerse de cruzar ríos, cañadas o arroyos, sin importar que el caudal parezca bajo, así como alejarse de las costas y de cualquier cuerpo de agua.
Las autoridades recomiendan no circular en vehículos por zonas inundadas, ya que el agua en movimiento puede arrastrarlos, y permanecer en un lugar seguro y elevado, lejos de paredes o estructuras que puedan colapsar.
En los hogares con riesgo de inundación, se debe desconectar aparatos eléctricos, llamar al 9-1-1 ante cualquier emergencia y seguir en tiempo real las orientaciones del COE y del Indomet.
Otro aspecto esencial es no difundir informaciones no verificadas, para evitar pánico o desinformación en medio de la emergencia.
Alerta amarilla: precaución activa en 21 provincias
La alerta amarilla es el nivel intermedio del sistema. Se activa cuando existe una probabilidad moderada a alta de que las lluvias provoquen inundaciones repentinas, crecidas de ríos y arroyos, así como deslizamientos de tierra en zonas vulnerables.
Con 21 provincias en este nivel, gran parte del país permanece en estado de precaución activa. No significa que el peligro sea inmediato en todos los casos, pero sí que las condiciones están dadas para que la situación empeore rápidamente, sobre todo con los suelos ya saturados tras semanas de precipitaciones.
Bajo alerta amarilla, se recomienda no cruzar ríos, arroyos ni cañadas, evitar balnearios y zonas recreativas próximas a cuerpos de agua, no transitar por áreas propensas a inundaciones o carreteras con historial de deslizamientos, preparar un kit de emergencia con agua, documentos, linterna y medicamentos, asegurar objetos en patios y balcones, y mantenerse atentos a una posible escalada a rojo.
Alerta verde: vigilancia, no relajación
Las 5 provincias en alerta verde están bajo el nivel más bajo del sistema. Se emite cuando se prevén condiciones adversas, como aguaceros, vientos y tormentas, pero con menor probabilidad de daños significativos.
Sin embargo, verde no equivale a normalidad. Con los suelos saturados en buena parte del territorio, incluso lluvias moderadas pueden generar efectos importantes. La recomendación sigue siendo mantenerse informado, evitar actividades riesgosas y estar preparado para una posible escalada.
Un país bajo el agua: el contexto que agrava la emergencia
Lo que hace especialmente peligrosa la situación actual no es solo la intensidad de las lluvias de hoy, sino su acumulación. Más de 45 días consecutivos de precipitaciones han dejado los suelos sin capacidad de absorción. Cada nueva lluvia, incluso si no es extrema, se convierte en escorrentía directa hacia ríos, cañadas y calles.
El saldo hasta ahora es grave: unas 30,000 personas han tenido que abandonar sus hogares y las lluvias han dejado al menos tres muertos.
Además, el presidente Luis Abinader declaró estado de emergencia en cinco provincias y la capital, y visitó el COE para coordinar la respuesta del Gobierno. Desde la Presidencia se indicó que la prioridad es salvar vidas, proteger propiedades y preservar infraestructuras.
El propio mandatario reconoció días atrás que “no hay sistema de drenaje que resista” precipitaciones de hasta 400 milímetros, como las registradas en algunos puntos del país.
Un sistema para salvar vidas
El sistema de alertas del COE, coordinado con el Indomet, está diseñado para anticipar el peligro y reducir pérdidas humanas y materiales. Pero su efectividad depende de que la población lo conozca, lo entienda y actúe en consecuencia.
Una alerta roja sobre el Distrito Nacional y Santo Domingo no es un trámite administrativo ni una advertencia menor. Es una señal real de que el riesgo es máximo. En un país que ya lleva más de un mes y medio enfrentando lluvias continuas, ignorarla puede costar vidas.
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