República Dominicana acumula más de 32 feminicidios en lo que va de 2026. El caso de Esmeralda Moronta sacudió al país a mediados de mayo y encendió, una vez más, el debate sobre qué falla en el sistema de protección. Voces expertas, activistas y legisladores coinciden en un punto: se llega tarde porque no se reconocen las señales a tiempo.
Esther Hernández Medina, fundadora de la Tertulia Feminista Magaly Pineda, lo explica con claridad en una entrevista con Mirada Femenina: el feminicidio es el último punto de un ciclo. No el primero.
"Este ciclo no inicia en el momento en el que el hombre decide matar a la mujer, sino antes, cuando el hombre empieza a revisar el celular, cuando empieza a ejercer un poder que la sociedad hoy día aún normaliza".Esther Hernández Medina, fundadora de la Tertulia Feminista Magaly Pineda
Ese control, sobre el teléfono, sobre los movimientos, sobre las amistades, se normaliza desde la juventud como un acto disfrazado de amor.
La activista señala que la vigilancia se romantiza. El control se confunde con cuidado. Y es ahí, en esa confusión, donde comienza el ciclo.
Los propios feminicidas avisan
Hernández Medina resalta que muchas veces los agresores dejan señales antes de que se concrete el hecho.
"Los mismos feminicidas nos dicen lo que hay que hacer, ya que estos muestran señales con frases como 'si no eres mía, no serás de nadie"', explica.
Esa frase, tan escuchada y tan normalizada, no es una expresión de amor herido sino una declaración de propiedad. Y puede ser considerado como el anuncio de lo que puede venir.
Los pasos del ciclo: de la señal al crimen
Según el análisis de Hernández Medina, el camino hacia un feminicidio sigue una progresión que la sociedad debe aprender a identificar:
- Control del teléfono y las comunicaciones: Primera manifestación del ejercicio de poder sobre la pareja.
- Aislamiento social: La víctima es separada progresivamente de su red de apoyo: familia, amistades, compañeras de trabajo.
- Vigilancia y seguimiento: El agresor monitorea los movimientos, horarios y relaciones de la mujer.
- Frases de posesión y amenaza: Expresiones como "si no eres mía, no serás de nadie" que normalizan la idea de propiedad sobre la mujer.
- Violencia psicológica y emocional: Humillaciones, manipulación, chantaje emocional sostenido.
- Violencia física: Golpes que muchas veces no se denuncian o se minimizan.
- Amenazas de muerte: Según la Procuraduría General, solo 3 de los 22 feminicidios del primer trimestre de 2026 contaban con denuncias previas.
- El feminicidio: El punto final de un ciclo que pudo haberse interrumpido en cualquiera de los pasos anteriores.
Un problema multidimensional
Para Hernández Medina, uno de los errores más graves es tratar el feminicidio como un tema sectorial.
"Este no es un tema del Ministerio de la Mujer sino de todo el Estado. Lamentablemente, hay quienes están en el Estado y no entienden el problema", resalta.
La activista destacó la importancia de entender las causas del problema para poder resolverse. "Si no se entienden las causas del problema, sea cual sea, no se va a resolver. Seguiremos perdiendo vidas valiosas sin necesidad", advirtió utilizando la analogía de "una curita para una hemorragia o un torniquete para un problema más profundo".
Las casas de acogida, señala, son parte del torniquete: funcionan, pero no son suficientes. "Si vamos a las causas macro y estructurales, donde un problema es multidimensional, entonces no se puede solucionar con un solo tipo de medida".
Lo que falta: educación, coordinación y voluntad política
Según Hernández Medina, la solución ocurre cuando se actúa en todos los niveles al mismo tiempo:
- Ministerio de Educación: incorporar perspectiva de género y educación sexual integral como política de Estado. "El Ministerio de Educación aún no entiende el rol de la perspectiva de género, educación sexual integral, la cual es educar para la igualdad."
- Ministerio de Salud: protocolos de detección temprana de violencia.
- Ministerio Público: activación oportuna de mecanismos de protección.
- Nivel municipal: intervención comunitaria y prevención local.
- Sociedad civil y hombres: "Necesitamos que los hombres se involucren, no sólo las mujeres".
La activista también apunta a un obstáculo político concreto: "Lamentablemente muchas autoridades no entienden su rol y se dejan chantajear y manipular por sectores conservadores."
El cambio de mentalidad debe ser colectivo
"Es necesario desmontar esa cultura machista donde se les enseña que ser hombre es controlar a las mujeres y a los demás", dice Hernández Medina.
Y agrega además que a diferentes grados, todas las personas tienden a replicar esas conductas.
Insiste en que el cambio no es individual, sino colectivo. Y se requiere formación, coordinación institucional y, sobre todo, voluntad política para aplicar el conocimiento que ya existe.
Mientras tanto, el país sigue contando feminicidios. Y Esmeralda Moronta es uno más de los nombres que no debieron estar en esa lista.
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