La conversación en las redes sociales se ha convertido en un espacio de disputa por la opinión pública, donde las reacciones a una noticia no siempre reflejan únicamente el interés o la postura espontánea de los ciudadanos. La posible presencia de cuentas automatizadas o de perfiles que actúan de manera coordinada plantea interrogantes sobre cómo se construye la percepción de respaldo o rechazo a determinadas decisiones, especialmente cuando se trata de medidas gubernamentales.

Desde el punto de vista informativo, estas prácticas pueden alterar la percepción de los hechos y condicionar la manera en que la ciudadanía interpreta una noticia.

Una revisión de las interacciones en las redes sociales de Acento, especialmente en publicaciones sobre asuntos sensibles como los precios de los combustibles, los subsidios estatales y otros temas de interés social, ha identificado patrones entre algunas cuentas que llaman la atención y ameritan un análisis más profundo. Las similitudes en los nombres de usuario, el número de seguidores y el contenido de los comentarios plantean interrogantes sobre la posibilidad de que ciertos perfiles se utilicen de manera coordinada para influir en la conversación digital.

El fenómeno no se limita a las publicaciones de Acento. También merece atención lo que ocurre en otros medios de comunicación, en particular en los espacios donde se discuten decisiones gubernamentales y políticas públicas. La publicación del costo de los combustibles correspondiente al viernes 23 de octubre en Instagram constituye un ejemplo de una interacción que conviene examinar para determinar si los comentarios favorables a las medidas oficiales responden a opiniones individuales o forman parte de una dinámica coordinada.

En las redes sociales, los bots —programas que automatizan determinadas acciones— y las cuentas operadas de manera coordinada pueden utilizarse para amplificar mensajes, multiplicar interacciones o proyectar la impresión de que una postura cuenta con un respaldo ciudadano mayor del que realmente tiene. Sin embargo, no toda cuenta con características similares ni todo comentario favorable a una decisión gubernamental constituye evidencia de automatización o manipulación.

En las publicaciones analizadas, algunas cuentas presentan coincidencias en sus nombres, audiencias y formas de comentar. Estos rasgos pueden ser indicios de una actividad coordinada, pero por sí solos no permiten establecer quién está detrás de los perfiles, si estos son automatizados ni cuál sería su propósito.

Una revisión a las interacciones en las redes sociales de Acento, especialmente en publicaciones sobre temas sensibles como el precio y el subsidio a los combustibles o de interés social, expuso patrones tecnológicos que llaman la atención porque, al parecer, existen cuentas creadas para moldear la conversación digital a favor de decisiones gubernamentales.

El debate público y más de índole político en las redes sociales enfrenta un desafío permanente: aprender a diferenciar la opinión genuina de los ciudadanos de las estrategias diseñadas para simular consensos a favor de determinados grupos. 

Coincidencia en comentarios

Al analizar los comentarios de una reciente noticia sobre combustibles en la cuenta de Acento, varios perfiles revelan patrones propios de las redes automatizadas. Cuentas que comparten formatos desde su nombre hasta la cantidad de seguidores que tienen y los comentarios que publican en muchas de sus interacciones digitales, con rasgos que pueden parecer de perfiles creados o gestionados en lote. 

Además, todas las intervenciones registradas en la muestra coincidieron en una misma ventana de tiempo de publicación, lo que demuestra un despliegue coordinado inmediatamente después de que el medio difundió la información.

Varios lectores de Acento se percataron de este hecho, como Lizbettyas, quien respondió a la publicación: 

“Ven acá, ¿y todos estos comentarios? ¿Quién los está chantajeando para que hablen a favor?”.

A raíz de esto, Acento realizó una revisión de 12 perfiles seleccionados aleatoriamente entre las cuentas que comentaron publicaciones del medio, encontrando coincidencias en la estructura de algunos nombres de usuario, comentarios favorables a las ejecutorias del Gobierno en diferentes plataformas y referencias a temas relacionados con la gestión del presidente Luis Abinader. También se identificaron intervenciones en publicaciones de cuentas oficiales.

Los patrones que llaman la atención

Uno de los aspectos examinados es la estructura de los nombres de usuario. Algunos combinan nombres y apellidos con secuencias numéricas, un formato frecuente en las redes sociales que puede aparecer tanto en cuentas auténticas como en perfiles creados masivamente.

Sin embargo, por sí sola, esta característica no constituye una prueba de automatización.

Otro elemento de interés es el contenido de los comentarios. Entre los ejemplos identificados en la revisión figuran expresiones favorables a actuaciones gubernamentales relacionadas con el asfaltado de calles, la construcción de carreteras y la promoción de las obras públicas.

La repetición de argumentos o frases similares en distintas publicaciones podría aportar indicios de coordinación, especialmente si las coincidencias se producen en períodos breves y en cuentas que participan reiteradamente en los mismos espacios digitales.

Bots, cuentas coordinadas y opiniones políticas

Los bots son programas que automatizan acciones en plataformas digitales, como publicar mensajes o ejecutar determinadas interacciones. Su uso puede contribuir a multiplicar contenidos y a aumentar artificialmente su visibilidad.

No obstante, las estrategias de coordinación no dependen necesariamente de programas informáticos. También pueden involucrar a personas que administran varias cuentas o que publican mensajes de acuerdo con instrucciones, objetivos o agendas compartidas.

En este último caso, las cuentas pueden pertenecer a personas reales y presentar actividad aparentemente normal.

En el debate político, estas prácticas pueden producir una impresión distorsionada del respaldo ciudadano a una medida gubernamental o a una determinada posición. La multiplicación de comentarios favorables, si responde a una estrategia artificial, podría hacer que una opinión parezca más extendida de lo que realmente está.

Este fenómeno se relaciona con el denominado astroturfing, una práctica que consiste en presentar como espontáneo un respaldo organizado. Sin embargo, para aplicar ese concepto a un caso concreto es necesario demostrar que existe una estrategia de coordinación y que la actividad busca proyectar una apariencia engañosa de apoyo ciudadano.

¿Qué es y cómo funciona una granja de bots?

Contrario a la creencia popular de que una granja de bots se limita a cuentas falsas gestionadas manualmente, el experto aclaró que la infraestructura subyacente suele basarse en redes de dispositivos comprometidos mediante programas maliciosos (malware).

"Una granja de bots es esencialmente una red de múltiples dispositivos que han sido infectados, por ejemplo, mediante un enlace malicioso que instala un virus. Este programa toma el control del equipo en segundo plano sin que el usuario lo note, utilizando su potencia de cómputo y su conexión para realizar peticiones dirigidas a sitios web o plataformas sociales", detalló Carlos Pinales, ingeniero experto en ciberseguridad, entrevistado por Acento para explicar los mecanismos técnicos detrás de las denominadas granjas de bots, el uso de las redes de ordenadores infectados (botnets) y el impacto directo que el astroturfing (o simulación de apoyo popular masivo) tiene sobre los ciudadanos que consumen información a través de las plataformas digitales.

Al tomar el control de estos equipos (ya sean computadoras o teléfonos móviles), quienes gestionan la granja pueden programar acciones automatizadas y masivas, desde el inicio de sesión coordinado hasta la interacción continua en redes.

Manipulación social en los ataques de denegación de servicio

El objetivo principal de estas redes es replicar comportamientos a gran escala, utilizando desde cientos hasta miles de dispositivos actuando de forma simultánea.

Usos principales de la manipulación social en los ataques de denegación de servicio. Imagen ilustrativa.

Con manipulación en redes sociales, con la creación e interacción masiva en plataformas como Instagram o Facebook para inflar artificialmente la conversación, publicar comentarios positivos o coordinar denuncias masivas contra cuentas específicas.

Otro ejemplo que comunica el ingeniero, fuera del ámbito de las redes sociales, es que las granjas de bots se utilizan para realizar ataques de denegación de servicio distribuido.

"Al concentrar miles de peticiones simultáneas contra un servidor web, este sobrepasa su capacidad de memoria RAM y procesamiento, saturándose y quedando fuera de servicio", explicó Pinales.

Para mitigar estos ataques, se emplean sistemas conocidos como balanceadores de carga, capaces de identificar el comportamiento lineal propio de los sistemas automatizados para bloquear el tráfico malicioso.

¿Cómo identificar cuentas automatizadas?

A pesar de que las redes de bots buscan camuflarse entre los usuarios reales, según el experto, existen patrones de comportamiento y perfil que delatan su naturaleza automatizada.

Perfiles que parecen incompletos, como cuentas sin foto de perfil, con imágenes de mascotas o sin seguidores, diseñadas exclusivamente para interactuar sin generar sospechas directas a simple vista.

Otra señal es si tienen respuestas estandarizadas y personalizadas con una orientación clara (ataque o apoyo), diseñadas para responder en masa a contenidos específicos.

El astroturfing y la percepción pública en temas de interés nacional

El fenómeno del astroturfing es otro aspecto que puede tener un impacto en las redes sociales. Mediante esta táctica de manipulación se busca fabricar la ilusión de una corriente de opinión o respaldo popular masivo alrededor de una figura o causa política.

Al ser consultado sobre el impacto psicológico y social en el ciudadano común, el experto en ciberseguridad enfatizó que estas estrategias buscan alterar la percepción de la realidad.

"A nivel social -subrayó-, se intenta condicionar al ciudadano haciéndole pensar que una figura o medida es positiva simplemente porque observa un volumen masivo de comentarios favorables. Si el usuario ve a cientos de cuentas apoyando una posición, tiende a asumir que esa es la opinión mayoritaria".

Respecto a si existen redes de apoyo digital operando activamente en el entorno nacional y en plataformas mediáticas, el especialista indicó que es un escenario completamente factible.

"Es muy posible que existan este tipo de redes. A principios de este año se observó un patrón similar con el caso del exrector del ITLA durante la controversia pública en la que se vio envuelto; de inmediato surgió una oleada atípica de comentarios favorables y de respaldo coordinado en medios y redes", sostuvo Pinales.

En ese sentido, aseveró que estas granjas de bots pueden ser contratadas externamente por actores políticos, figuras públicas o instituciones a través de intermediarios en el mercado digital, utilizando desde infraestructuras locales hasta redes distribuidas globalmente para influir en la agenda pública.

Las estrategias digitales de hoy han dejado atrás el comportamiento de “caja de resonancia”, donde miles de usuarios repetían un texto idéntico para no caer en las redes del filtro antispam. 

Ahora funcionan casi como un coro orquestado donde cada voz desafina en una tonalidad diferente para simular naturalidad, cambiando la forma, pero no el fondo, con mensajes que utilizan palabras coloquiales, pero son tan positivos en una sola postura que terminan despertando sospechas.

El desafío para los medios de comunicación y para los usuarios consiste en distinguir la participación espontánea de las posibles estrategias de amplificación artificial. Cuando una conversación digital se organiza para aparentar un consenso, puede distorsionar la percepción de la opinión pública y dificultar que los ciudadanos identifiquen la diversidad real de posiciones sobre un asunto.