Para Javier Lara, director ejecutivo del Clúster Turístico de Samaná, el crecimiento del destino no debe medirse únicamente por la cantidad de visitantes, sino también por el tipo de turista que logra atraer y por el tiempo que permanece en la provincia.

Lara señaló que la ocupación hotelera ronda el 80 %, pero consideró que todavía existe margen para ampliar la oferta de alojamiento y aumentar la capacidad de recibir visitantes.

“Tenemos un potencial muy grande porque te hablo de esa ocupación de 80 %, pero todavía hay una oportunidad de crecimiento en lo que es la oferta de alojamiento”, afirmó.

A su juicio, Samaná tiene condiciones para diferenciarse de otros destinos turísticos de República Dominicana y captar visitantes con mayor capacidad de consumo.

“Tenemos la visión y la convicción de que tenemos la oportunidad de convertirnos en un destino con un nivel de diferenciación con respecto a otros destinos de República Dominicana que pudiésemos atraer un turista de mayor nivel de consumo, mayor nivel de gasto en el destino”, explicó.

Esa diferenciación se apoya, entre otros elementos, en los recursos naturales de la provincia. Lara citó entre sus principales atractivos Cayo Levantado, el Parque Nacional Los Haitises, el Salto del Limón y las playas como Frontón y Las Galeras.

El turismo busca nuevas experiencias

El planteamiento de Samaná ocurre en un contexto en el que una parte de los viajeros presta mayor atención al impacto ambiental de sus desplazamientos y busca experiencias vinculadas con la naturaleza, las comunidades locales y formas de viaje consideradas más responsables.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha señalado el peso económico del sector y la necesidad de compatibilizar su crecimiento con la sostenibilidad. Según sus proyecciones, para 2035 los viajes y el turismo aportarán US$ 16.5 billones al producto interno bruto (PIB) mundial.

La relación entre turismo y naturaleza es relevante para destinos como Samaná. Más del 50 % de la demanda turística mundial está vinculada al interés por disfrutar de la naturaleza, de acuerdo con organismos internacionales, mientras que distintos sectores económicos dependen en más de un 80 % de los recursos naturales para sus bienes y servicios.

En República Dominicana, sin embargo, el ecoturismo todavía representa una proporción reducida de las razones declaradas por los visitantes para elegir el país.

Según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), 214,369 extranjeros no residentes indicaron entre 2020 y 2024 que escogieron el país motivados por su oferta ecoturística. Esa cifra equivale al 0.6 % de los 31,157,414 extranjeros no residentes registrados durante ese período.

Solo en 2024, el ecoturismo representó el 0.6 % de las razones declaradas para visitar República Dominicana, frente al 50.5 % que señaló la calidad de las playas, el 15.3 % que mencionó el clima y el 11.9 % que indicó la hospitalidad.

Aunque el porcentaje es reducido frente a los motivos tradicionales asociados al turismo dominicano, el dato representa 51,214 visitantes que señalaron el ecoturismo como razón para elegir el país.

Samaná y el reto de aprovechar sus recursos naturales

El crecimiento del ecoturismo también se relaciona con una mayor demanda internacional de experiencias vinculadas con el entorno natural. Statista estimó que este mercado alcanzó los US$ 196,000 millones en 2023, mientras que el 69 % de los turistas globales manifestó interés en opciones de viaje relacionadas con esta modalidad.

Para Samaná, cuya oferta turística incluye áreas protegidas, playas, saltos de agua y otros atractivos naturales, esta tendencia abre una posibilidad de diversificación que va más allá del tradicional turismo de sol y playa.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también ha señalado oportunidades para República Dominicana en el desarrollo de un turismo más sostenible e inclusivo.

En su informe “Panorama de oportunidades de República Dominicana”, el organismo plantea que el predominio del modelo todo incluido limita que los viajeros extiendan su experiencia fuera de los hoteles y que otros negocios locales se beneficien directamente del gasto turístico.

El BID recomienda ampliar el turismo sostenible mediante una mayor participación del Estado en el diseño de políticas que preserven el capital natural y, al mismo tiempo, contribuyan a la competitividad del sector.

Para Lara, el desafío del Clúster Turístico de Samaná consiste también en coordinar al sector privado con las instituciones públicas y dar seguimiento a las necesidades que enfrenta la provincia.

La organización, explicó, funciona como un canal para identificar las prioridades y acompañar las acciones necesarias para aumentar la capacidad del destino.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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