¿Por qué es incompatible la ejecución extrajudicial y los intercambios de disparos con la función esencial del Estado?
Tal vez resulte para unos u otros, pura exageración tipificar la conducta clásica, por demás, normalizada; de un cuerpo armado llamado policía, por el horrendo hecho de salir a cazar seres humanos con la navaja psicótica del llamado código 29, signo semiótico nuclear indicado y sugerido por la autoridad desde arriba, que significa: de le pa’abajo.
Siguiendo este pensamiento y sentido del dilema moral, dos artículos de la Constitución de República Dominicana blindan el derecho constitucional de cada ciudadano o persona extranjera en el territorio nacional. Uno es el art. 37 del Derecho a la vida y el otro es el art. 8 sobre la Función Esencial del Estado. El primero establece que el derecho a la Vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte, del segundo, hacemos su cita literal e integra:
Artículo 8.- Función esencial del Estado. Es función esencial del Estado, la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y todas.
¿Es compatible con el orden público, función esencial del Estado, pronunciar Pena de muerte con el código policial 29, en defensa de ese mismo orden público?
No es para menos y resulta una reacción indignante y natural sentir profunda tristeza con la llamada seguridad ciudadana, sus intercambios de disparos y resolver por la vía de la eliminación física y la cacería humana como método preferente que procura seguridad y combate a la criminalidad. No hay que ser un profeta para proclamar que todo ello, constituye el mayor fracaso de la política criminal del Estado Dominicano.
Responder con el asesinato como primera opción o como método de persecución al que delinque, coloca esa política al margen de la ley; quita legitimidad y, despoja el órgano policial del sentido de prevención como acto civilizado y de moralidad institucional de la inteligencia y función policial.
Con este uso, que da la policía de la fuerza-violencia en representación del Estado como medio legítimo, caminamos directamente a un canibalismo social caótico e inmanejable de impredecibles consecuencias.
El art 255 de la constitución dominicana es la fuente generadora del trastorno de sentido, función esencial y naturaleza de la policía. Ninguna reforma la ha hecho retornar a su verdadero sentido, de que es un cuerpo civil de naturaleza policial, no armado, como está definido en la constitución. Es de imperativa necesidad su modificación.
Otro aspecto fundamental que no quiero obviar en estas reflexiones, son los mecanismos de controles como garantía de hacer de la policía una institución sujeta a normas, reglas y principios que rijan sus actuaciones. Este mecanismo de control debe dejar de operar desde su organigrama funcional y pasar actuar fuera ella. Esta instancia de control llamada Asuntos Internos tiene que ser una estructura de control del Ministerio de Interior y Policía. No puede ser un medio con el que la policía investiga su propios delitos y crímenes.
Los órganos de formación y profesionalización de la policía no pueden cimentar su éxito en dar títulos y calificaciones académicas, sino; en construir doctrina, visión y filosofía en pro de una convivencia armoniosa y segura, de desarrollo humano y social.
Antes de concluir estas reflexiones de Pentagrama, quiero retrotraerme en el tiempo para entrar en la filosofía clásica griega, de manera muy especial en las concepciones de Socrate y Aristóteles sobre la maldad en el sentido de que la misma es un error intelectual. Esta afirmación o tesis filosófica se hace partiendo del supuesto de que “nadie obra mal a sabiendas, sino por ignorancia del verdadero bien”. ¿…?
Previa a esta publicación compartí esta preocupación con un amigo, amigo con quién solía compartir estas reflexiones en Jornada Extra y UNO+UNO.
https://acento.com.do/opinion/la-policia-de-la-reforma-en-bani-donde-esta-mi-derecho-9175436.html
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