–Costa Rica—
La tradición poética costarricense es muy rica y con un alto nivel creativo, desde el nacimiento de la República hasta nuestros días, este país, su inigualable preparación educativa, de una u otra forma, ha incidido en la estructura de una poesía y una creatividad a tono con su publicitado perfil intelectual. De generación en generación, de grupo en grupo, se fue manteniendo esta tradición hasta desembocar hoy en una gran producción de mujeres escritoras, académicas, creativas y muy dedicadas al activismo cultural y por qué no feminista, que la diferencia del resto de las escritoras del Istmo, aunque todas tienen ese sello: la lucha por la reivindicación de la mujer en todas las facetas de sus vidas.
Costa Rica nos da una lección de trabajo y seguimiento de un grupo de mujeres escritoras muy fieles a sus ideas a una línea que hace, que, con la perseverancia y el estudio, han hecho del oficio de escribir su razón de vivir y convivir con su sociedad. Poetas como Marianella Sáenz Mora y Arabella Salaverry, por solo mencionar a estas dos, son un ejemplo de lo que acabamos de nombrar: el activismo y el trabajo cultural hacen de la cultura un bien común. Poetas de fina y alta sensibilidad y con una gran conciencia de la animación cultural, pues es lo único que nos ayuda a difundir nuestros valores entre nosotros mismos y los demás.
Milena Chaves Matamoros, Costa Rica, poeta y gestora cultural.
Nació en la ciudad de San Ramón, conocida como Tierra de Poetas. Ha sido
productora del Festival Internacional de Poesía Hojas sin Tiempo,
dirigido por la poeta Leda García Pérez; codirectora del Encuentro
Internacional Tierra de Poetas (2013-2015); coordinadora nacional del
proyecto “PoétiCA, poetas por la integración centroamericana” (2013-2014);
miembro del equipo productor del Encuentro Internacional de Poesía
de Occidente, coordinado por la Asociación Popular de Arte y
Cultura Ramonense (APACUR) (2008-2011); productora para la
Unidad de Cultura y Economía del Ministerio de Cultura
y Juventud en temas relacionados con economía creativa (2015-2018),
entre otros. Ha participado en eventos literarios en Costa Rica, Guatemala,
México y República Dominicana. Poemas suyos han sido traducidos
al inglés y al italiano. Cuenta con publicaciones en medios impresos y
digitales de varios países.
Poesía intimista, muy acorde a su condición de mujer emancipada. En sus textos hay una correlación entre tradición y vanguardia, una estructuración entre la mujer que es y la que alguna vez nunca fue pero que está en su ser y no estar. Es una poesía que trasciende lo meramente descriptivo para llegar a ser un discurso de la palabra trascendente. Pero la cotidianidad le juega la pasada de la vida: es poesía para mantenerse viva.
“Ella desordena la casa.
No limpia las paredes, el piso,
ni tiende la cama con su vaho tibio
de ostra abierta.
Sabe que algunos días
cede a sus encantos
y le acompaña sin reproche
el primigenio caos con que fluye
la líquida espiral del universo”. (Agua – Luna)
Marianella Sáenz Mora, Turismóloga. Universidad Metropolitana
Castro Carazo – UMCA y Universidad Latinoamericana de Ciencias y
Tecnología – ULACIT. Poeta, narradora, gestora cultural, filántropa y voluntaria.
Escribe también microrrelato, haiku y literatura infantil (inédita).
Practica la fotografía, la portada de su poemario, “Migración a la esperanza”,
es un autorretrato de su colección personal.
Facilitadora de talleres de Fomento de Lectura de Poesía Contemporánea,
Creación Literaria Inicial y de Poesía como herramienta terapéutica. Ha sido
becaria del Ministerio de Cultura. Tiene publicados tres títulos: “Migración
a la esperanza” (2015 y 2021), “Perspectiva de la ausencia” (2017) segundo
Lugar del Certamen Literario Brunca, Universidad Nacional de Costa Rica;
y “Transgredir(se)” (2019), Torremozas, España.
Su poesía es una catarsis de compromiso con la vida y sus avatares; con la mujer-historia que ha escrito con su sacrificio las páginas más oscuras de la ignominia en nuestras tierras arrasadas por la maldad del hombre – sombras. Más allá de las palabras está la vida, más cerca del deber está la pos-historia. En su poesía, hay una correspondencia entre vida y obra, entre la palabra y su historia que es la historia de todas y todos. Su poesía deja ver que todavía a pesar de la época que nos ha tocado vivir, hay voces que prefieren caminar de cara al sol, a pesar de los sueños truncados, de las veredas estropeadas.
“Alas, palabras, mariposas,
dime, ¿cuál pudo ser su color?
cuando estas alzaron vuelo
justo antes de caer el sol
quedó atrás la más pequeña
guardiana del vasto jardín
y del capullo de la libertad casi en flor”, (Retrato con mariposas)
-a Las Hermanas Mirabal-
Luissiana Naranjo, (San José, Costa Rica, 1968). Tiene una Maestría en Administración
Educativa, estudios en Lingüística, Arte y Periodismo. Fue parte del Grupo
de Poesía Activa Eunice Odio, los talleres de Francisco Zúñiga en Café INS
y el Círculo de Escritores Costarricenses. Tiene 7 libros de poesía; y uno de
ensayo literario; otro de literatura infantil; uno de crónicas y relatos; dos de
textos educativos y cinco como editora de antologías generacionales en su
labor de emprendedora cultural. Su obra aparece publicada y traducida en
diversas antologías y revistas literarias. Es articulista de la revista Meer y
larevistacr. Ha sido presidenta de la Asociación de Autores Costarricenses
y de la directiva de la Asociación Costarricense de Escritoras.
Dirige el Encuentro Internacional El Poeta y el ambiente. Ha dirigido muchos
talleres para población minoritaria y a favor de los derechos humanos.
Actualmente es miembro del Consejo de lectura, el libro y las bibliotecas
del MCJ de Costa Rica.
Tal vez, de todas las autoras que reseño en estas notas, ella es la más intimista de todas, pero también la más reveladora de su condición de mujer que sueña, que escribe y que patentiza una historia de veleidades y contradicciones por su misma condición de mujer y sus desencuentros con esa condición. Poesía descarnada pero sincera, poesía desprovista de artificios pero que retrata una realidad que muchas no se atreven a describir a no ser que sea una escritora como ella. Con una formación académica muy sólida en las áreas de las letras y arte, eso le ayuda a trazar un mapa de la discursividad que sabe hacia dónde va y en qué momento escriptural está.
“Somos, somos, somos…
aguerridas con voces estruendosas,
cuerpos diversos con mentes sin prototipos,
un muelle de orgasmos si quieren,
olas fecundas en el mar intrépido,
una semilla de minuciosidades que brotan por doquier,
un mimo del no y del sí en la maternidad
donde la piedra es más que piedra y los hijos más que hijos”. (Mujer nada más)
Arabella Salaverry, escritora y actriz Premio Nacional de Cultura Magón 2021.
Premio Nacional de literatura Aquileo J. Echeverría 2019- rama poesía / 2016,
rama cuento.
Su infancia transcurrida en el Caribe costarricense define su presencia
literaria. Se forma en diversos países latinoamericanos en donde estudia
Artes Dramáticas, Filología y Teatro. Ha publicado en Costa Rica y algunas
obras en España; las novelas “El sitio de Ariadna y Rastro de sal”; cuento:
“Infidelicias, Impúdicas e Íntimas”; poesía: “Búscame en la palabra”, “Llueven
Pájaros”, “Erótica”, “Continuidad del aire”, “Violenta piel”, “Dónde estás Puerto
Limón”, “Chicas Malas”, “Breviario del deseo esquivo”, “Arborescencias”. En
proceso de edición dos poemarios Fugit y Otras lunas, así como una nueva
novela: Nosotras. Su obra aparece en antologías, periódicos, revistas y blogs
literarios en su país y en Latinoamérica, Europa y Asia. Ha sido traducida
al inglés, polaco, catalán, italiano, al húngaro, al rumano, al francés, al
alemán y al bengalí. Ejerció la Presidencia y la Vicepresidencia de la ACE
(Asociación Costarricense de Escritoras) 2004-2008 2008-2010 y dirige el
Grupo EL DUENDE. edita la primera antología bilingüe “Mujeres poetas de
Costa Rica” 1980-2020 que reúne cincuenta voces.
Es la más prolífica de todas las poetas reseñadas aquí. Con una vasta experiencia en difusión de su obra por encima de las demás compañeras escritoras de su país. Por algo, en el párrafo inicial escribí, que la larga tradición poética del país de Pura Vida se complementa con este grupo de mujeres escritoras que asumen la palabra como un compromiso con y desde la palabra misma. Piénsese en Alfonso Chase, Eunice Odio, Isaac Felipe Azofeifa, Laureano Albán, Alejandra Castro, Juan Carlos Olivas, Gustavo Solórzano y Leda García y muchos más.
“Nací en el trópico
soy frutal sin estaciones
Me averano a pura voluntad de mis sentidos
El cuerpo se me llena con olor a mandarina
Presiento en cada pecho
un sabor distinto:
el derecho es maracuyá y el izquierdo
un leve recuerdo a carambola.
Por los muslos me sube presurosa
la presencia indiscutida del caimito
y remata en el punto exacto de mi sexo
donde adivino que convergen todos los sabores”, (Frutal)
Las mujeres en Costa Rica son una gran muestra de la reivindicación de ella, pero en mayúscula: Las dos Lauras, presidentas: La Chinchilla y la Fernández, que pronto asumirá la presidencia; además de hermosas, son inteligentes y saben que la vida no da segundas oportunidades, por eso solo necesitan una, y “se alzan con el santo y la limosna”. Ya lo escribí en la primera entrega: “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”, pero a pesar de que hoy Costa Rica no es ni la sombra de lo que era, pues la violencia crece, hay pandillas, los asesinatos se multiplican como plaga; por eso, se está por construir una cárcel que emula la del CECOT en El Salvador,(ojalá y no sea para aprisionar la imaginación) el país está entrando en deflación monetaria, según los organismos internacionales; que no es tan malo, pero ahí vamos. Y el turismo, (la antigua panacea), aunque se mantiene, ya no es lo mismo que ayer, otros del patio, le están “por comer los caramelos”. Pero la poesía les salvará y estas mujeres son el vivido ejemplo que siempre será “un arma cargada de futuro”, parafraseando al poeta Gabriel Zelaya… y otras cositas más sabrosas, pensando en el poema Frutal.
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