El caso del ejercicio de la eutanasia a Noelia Castillo Ramos en España pone sobre el tapete el egoísmo que suele acompañar a los dolientes de un enfermo o enferma que está sufriendo de manera indecible por un largo período, con claro pronóstico de que la situación no va a mejorar. Familiares no piensan en el paciente, sino que se obnubilan por su dependencia emocional.

España es de los 10 países que tienen leyes de eutanasia desde el año 2021.

La fenecida Noelia Castillo Ramos recibió la eutanasia el jueves 26 de marzo de 2026 en un centro de salud o sociedad sociosanitaria de Sant Camil, en Barcelona, España.

Por este hecho se han manifestado grupos con ideologías absolutistas o ultrarradicales, y se revisa toda la sociedad española en diferentes vertientes: la ciencia de la salud mental, las instituciones de servicios, las normativas, y hasta las normativas de derechos humanos en Europa.

Con los radicalismos se suele fallar en el respeto para con el personal médico y a las mismas personas enfermas.

Noelia sufría trastornos mentales graves desde su adolescencia:

  • Trastorno límite de la personalidad (TLP).
  • Depresión severa.
  • Traumas infantiles y abusos.

«El trastorno límite de la personalidad (TLP) es una enfermedad mental grave caracterizada por una inestabilidad generalizada en emociones, relaciones interpersonales, autoimagen y conducta, siendo la desregulación emocional su núcleo psicopatológico fundamental según la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental». El Periódico

A pesar de que su solicitud de eutanasia dató desde el año 2022 y existe la ley en España desde el 2021, su padre se oponía. Fruto de la depresión y sufrimientos se tiró de una quinta planta y quedó parapléjica, lo cual aumentó sus sufrimientos.

Noelia tenía 25 años. Por el pedido de eutanasia Noelia tuvo que batallar contra su padre «y superar hasta cinco filtros judiciales antes de ver cumplido, casi dos años después, su derecho». Hicieron un amplio reportaje sobre el ejercicio de la eutanasia por la joven fenecida Noelia Castillo Ramos (Barcelona, el 29 de marzo de 2026, los periodistas Jesús García Bueno y Jessica Mouzo del diario español El País). El País

Narran los periodistas Jesús García Bueno y Jessica Mouzo que en España la eutanasia «…discurre, en la inmensa mayoría de casos, de forma pacífica, reducida a la intimidad de la esfera familiar. Noelia quería estar sola cuando llegara la hora de "cerrar los ojos", como expresó en una entrevista a Antena 3, que fue su testimonio vital, pero que, inevitablemente, puso todos los focos sobre ella y rompió cualquier ilusión de privacidad. La entrevista, donde da cuenta de una vida difícil (abandono, abusos sexuales, depresión y un intento de suicidio que le condujo a una paraplejia), plagó las redes de comentarios de apoyo, pero también de críticas al Estado por permitir el "asesinato" de una joven. Su caso ha movilizado como nunca la ruidosa oposición a la ley de eutanasia, igual que ha revelado las costuras de una norma que no supo resolver, de entrada, quién podía oponerse, de forma legítima, a una decisión tan personal como es la de morir dignamente».

Aprendizajes ante el caso de Noelia

Noelia Castillo Ramos usada por los grupos que se oponen al derecho a la eutanasia

Al acudir Noelia a un programa de televisión su petición de acudir a la ley se mediatizó. Un aprendizaje es que si no se desea recibir presión social no se debe ir a la prensa.

Han salido informaciones sobre abuso sexual por parte de menores en el centro donde era tutelada. Este hecho no fue denunciado por ella, ni está en los documentos que registran su caso, según los periodistas que hicieron la investigación. Tampoco ella lo dijo cuando fue al programa de televisión.

La decisión que Noelia logró había sido concedida en julio de 2024 y el padre logró tenerla varada en los juzgados durante un año y ocho meses, acompañado de abogados cristianos de la ultraderecha. Estas violaciones Noelia no consta en los expedientes consultados por el diario, y ha sido desmentido con rotundidad por la Generalitat. «…sí relata otras agresiones, justo antes de arrojarse desde un quinto piso y quedar parapléjica, en 2022».

La autonomía e idoneidad ética de Noelia Castillo Ramos no respetada

Han surgido muchos ofrecimientos de apoyo que refuerzan el supuesto de que ella no podía tomar una decisión ante la realidad por la que venía atravesando desde niña. Ya había sido valorada como una persona adulta y «…según acreditaron los profesionales médicos y han confirmado las sentencias judiciales… Para Narcís Cardoner, director de Psiquiatría del Hospital Sant Pau de Barcelona, hay una mirada "infantilizadora" en esos comentarios, en parte, producto del "estigma" alrededor de las personas con problemas de salud mental: "Como si ellos no pudiesen decidir y tuviésemos que hacerlo por ellos"». Ibíd.

La salud mental y la complejidad para evaluar la pertinencia de la eutanasia

«El caso de Noelia ha vuelto a poner el foco en la complejidad que acompaña a las peticiones de eutanasia por motivos de salud mental. La ley no excluye los trastornos psiquiátricos, pero se trata de una casuística controvertida porque, entre otras cosas, no necesariamente conllevan un pronóstico de vida limitado. Las particularidades de estos casos han generado debate judicial y han precipitado un posicionamiento oficial de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC), el órgano de la Generalitat que supervisa las peticiones de ayuda a morir, para tratar el abordaje de estos casos. Aunque se trata de situaciones excepcionales, "son complejas y requieren una valoración muy detenida", conceden.

Una de las grandes cuestiones a debate es si la persona que lo solicita está en plenas capacidades o su decisión está condicionada por la propia enfermedad (un síntoma de la depresión, por ejemplo, pueden ser las ideaciones de muerte). De entrada, un diagnóstico psiquiátrico no distorsiona automáticamente la capacidad de juicio. Y hay mecanismos clínicos para valorar si esa petición está provocada por una fase aguda de la enfermedad y para evaluar si la capacidad de decisión está comprometida por otras circunstancias, como un deterioro cognitivo, por ejemplo.

Otro elemento controvertido es cómo se mide el sufrimiento vinculado al trastorno mental. Cardoner, experto en patología mental compleja y crónica, asume que el padecimiento es "subjetivo", pero "se puede evaluar cómo ese trastorno mental ha impactado en la autonomía del paciente y si hay alternativas de que mejore". "En salud mental no hay marcadores objetivos, pero podemos establecer pronósticos basados en la experiencia y en la evolución de la enfermedad. El gran dilema es si puedes hacer algo más y si hay garantías de que funcione o que cambiemos algo", plantea. La comisión exige un historial psiquiátrico y terapéutico de más de dos años para garantizar que no es una enfermedad que acaba de debutar o que no tiene recorrido terapéutico previo». Ibíd.

Mucha presión y acusaciones contra los profesionales

Se comenta que no se atendió bien a Noelia. Para los periodistas que hicieron la investigación se ignora el voluminoso expediente; consta la intervención de numerosos profesionales (neuropsicólogos, psicólogos, psiquiatras) que la han atendido y han hecho seguimiento.

También se sienten igualmente señalados los miembros de la comisión catalana que vela por la aplicación de la ley en esta comunidad. El pleno de ese órgano, formado por profesionales independientes (la mayoría, juristas y médicos), aprobó por unanimidad la eutanasia a Noelia tras un examen concienzudo. «…Abogados Cristianos se ha querellado contra la dupla médico-jurista que vio el caso de Noelia por prevaricación y falsedad. La CGAC ha vivido ese movimiento como una forma de amedrentar a sus profesionales y disuadirlos de tomar parte en resoluciones sobre peticiones de eutanasia».

Ha surgido la necesidad de precisar sobre quién puede oponerse

Si Noelia no recibió la eutanasia hace dos años, cuando estaba prevista inicialmente, fue porque el padre se opuso y presentó una demanda en los tribunales. Logró que un juzgado paralizase su aplicación la víspera y de forma cautelar. Más tarde, a base de recursos y pese a los fracasos acumulados sentencia tras sentencia, logró mantener paralizado el proceso casi dos años. El caso inspira una de las grandes preguntas en torno a la ley: ¿quién está legitimado para oponerse a una eutanasia? La norma prevé que la prestación de ayuda a morir se otorgue mediante una resolución administrativa, por lo que, según las garantías constitucionales, siempre va a poder ser recurrida en los tribunales. Sin embargo, al no fijar la ley quién puede hacerlo y en qué condiciones, dejó abierta una puerta que el Tribunal Supremo va a intentar delimitar presumiblemente antes del verano. Y no a propósito del caso de Noelia, en el que ese terreno no se exploró, sino del de otro solicitante de eutanasia que sigue a la espera: Francesc Augé, cuyo padre también se opone a su eutanasia.

Una respuesta judicial demasiado lenta

«Si algo denuncian los profesionales vinculados a la eutanasia es la lentitud con la que se ha desenvuelto la justicia, especialmente en los primeros compases: la sentencia inicial del juzgado contencioso de Barcelona (que avaló la eutanasia) y la posterior ratificación del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Después, las cosas han ido más rápido: entre enero y marzo, hubo sentencia del Tribunal Supremo y también el rechazo a aplicar medidas cautelares tanto del Tribunal Constitucional como del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo.

Expertos consultados por el diario El País reclaman que, en caso de recurso, se habilite algún tipo de mecanismo por el que puedan resolverse los casos con celeridad. De lo contrario, solo se aboca al paciente a un mayor sufrimiento, como constataron los análisis médicos de Noelia mientras estuvo en Sant Camil, esperando una decisión que no acababa de llegar ni de ser definitiva. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha señalado este viernes que están abiertos a estudiar la petición que el Parlament de Cataluña llevará al Congreso de los Diputados para reformar la Ley de la Eutanasia y acortar los plazos previstos ante posibles recursos judiciales».

Noelia Castillo Ramos pudo ejercer su derecho a la autonomía

Noelia murió como quería, «…haciendo uso de un derecho legalmente reconocido y, pese al revuelo mediático y los bulos que circularon durante todo su proceso, a través de unos cauces legales extremadamente garantistas. La norma funciona y los datos lo avalan. Desde que entró en vigor (2021) y hasta 2024, último año del que se tienen cifras, 2.432 personas solicitaron la ayuda para morir: de ellas, 1.123 fallecieron por eutanasia. El caso de Noelia fue paradigmático, entre otras cosas, por su edad, pero el 90 % de los solicitantes suelen tener más de 50 años y las enfermedades predominantes detrás de las peticiones acostumbran a ser de carácter neurológico o tumores». Ibíd.

Se necesita mayor reflexión sobre el derecho a tener una vida con sentido, a priorizar el bienestar de la persona enferma; a entender que la ciencia neurológica, psiquiátrica, mental, aún tiene mucho camino que recorrer. Las personas deben respetar el bienestar espiritual de sus enfermos, y donde la eutanasia es ley se debe respetar sus creencias y espiritualidad, sin absolutismos ideológicos. También se debe respetar y agradecer al personal de salud que batalla a favor de los y las pacientes. Es una actitud cívica y es el camino hacia la adaptación y aprender a vivir en duelo.

Mildred Dolores Mata

Trabajadora social

Licenciada en Trabajo Social, PUCMM Maestría en Género y Desarrollo CEG-INTEC Feminista

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