«No existe bestia más peligrosa en el mundo que un ignorante con poder». Ronald Reagan, expresidente de los EE. UU.

En su acostumbrado uso abusivo e irracional de las fuerzas para imponer su política de expansión y dominio en todo el mundo, su majestad Donald III y su súbdito el genocida Benjamín Netanyahu, atacaron la noche del 28 de febrero, varias ciudades de Irán, principalmente la de Teherán, causando la muerte del líder espiritual del país el ayatolá Alí Jameinei, su esposa, algunos de sus hijos, nietos, yernos, nueras y parte de su estado mayor.

También atacaron de forma despiadada y criminal la escuela primaria para niñas Shajarah Tayebé, de la ciudad de Minab, causando la muerte de 168 niñas y dejando un número indeterminado de heridos.

Los cálculos de la «Dupla de la Muerte» eran que con ese ataque alevoso y premeditado bastaría para que en cuestión de horas las nuevas autoridades de Irán corrieran blandiendo banderas blancas de paz a pedir clemencia postrados a los pies de sus agresores.

La falsa creencia de que el pueblo iraní de 90 millones de habitantes celebraría con júbilo la eliminación de su líder espiritual, que la Guardia Republicana se desintegraría acéfala y sin un mando definido y que la caída del régimen era «pan comido», resultó un cálculo equivocado.

Las horas se han convertido en días, estos en semanas, las semanas en meses, y la República Islámica de Irán sigue de pie, con un pueblo unificado, resistiendo con coraje y dignidad los bombardeos criminales que a todas horas han ido sometiendo por cinco semanas (36 días, 864 horas y 51.840 minutos) sin que se vislumbre su caída.

Muy por el contrario, ha recibido el reconocimiento y la solidaridad mundial de pueblos, entidades y personas amantes de la paz y contrarias a la política guerrerista de la administración Trump.

Mientras Irán resiste, el sionismo israelí tiembla, su llamado escudo de protección antimisiles, Iron Dome (Cúpula de Hierro) ha resultado vulnerado y penetrado por los misiles persas.

El pueblo judío no sionista protesta en las calles contra la política militarista de Netanyahu, que ha puesto en peligro la seguridad de los ciudadanos en Tel Aviv, como en Jerusalén, Dimona, Arad, Haifa, Beersheva, Petah Tikva, Bat Yam y Beit Shemesh.

Las bases militares estadounidenses en todo el Medio Oriente están en estado de alerta máxima ante la real posibilidad de ser impactadas por misiles iraníes o de grupos islamistas que apoyan a Irán frente a la agresión yanqui-sionista.

Los tradicionales aliados de los EE. UU. en la OTAN han marcado distancia, dejando prácticamente solo a Trump en esta nueva aventura militarista.

Las perspectivas de una guerra rápida contra Irán se desvanecen, y atrapado en su propia trampa, Trump nuevamente vaticina que en dos o tres semanas más, todo habrá concluido.

Mientras los contribuyentes estadounidenses han visto malgastar de forma irresponsable en los primeros 30 días del conflicto la nada envidiable suma de 35.000 millones de dólares, a razón de 1.166.666 millones de dólares diarios, 69.444 millones por hora y 1.157.400 por segundo.

Partiendo de esas astronómicas cifras, las nuevas tres semanas que pide Trump para dar por terminada esa aventura podrían costarles a los contribuyentes estadounidenses unos 24.500 millones más, lo que vendría a agravar la situación económica que actualmente vive el pueblo norteamericano que, en días recientes en miles de ciudades de los 50 estados de la Unión, millones de ciudadanos se manifestaron con la consigna NO KINGS (No Reyes).

Fue una manifestación para repudiar la política trumpista, tanto interna como externa, que ha comprometido la seguridad de los ciudadanos de ese país en todo el mundo, y que según una encuesta de CNN el 75 % de los ciudadanos estadounidenses quieren su destitución, agregando que resulta un tanto inusual que, en medio del conflicto con Irán, por supuesto desacuerdo el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, destituya al jefe del Estado Mayor del Ejército, general Randy George, y los generales David Hodne y William Green Jr.

Atrapado y sin salida, según Karoline Claire Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca y portavoz oficial del presidente Trump, este nuevo monarca quiere que sus aliados árabes paguen los platos rotos, asumiendo los gastos de los 35.000 millones de dólares de su imprudente aventura en una guerra cuyos resultados son muy inciertos para su administración.

Pero, mientras Trump sigue con la tea incendiaria de la discordia en las manos, llevando el mundo al borde del precipicio, los contribuyentes estadounidenses tendrán que seguir pagando el precio de su megalomanía e irracionalidad.