El feminicidio es el asesinato intencional de la mujer por ser mujer (mujer/niña).

El mismo es generalmente cometido por la pareja actual o expareja (marido o novio).

Este tipo de crimen es específico porque es cometido por la pareja o expareja de la mujer, y es, por lo general parte de un proceso de abusos e intimidaciones, violencia sexual o situación donde las mujeres tienen menos poder y recursos que sus parejas.

Se culpa mucho de esto al celo. El celo es una forma del ejercicio del poder controlador. En esas situaciones hay más deseos de control que amor. Celar va más allá del simple preocuparse por el otro. Es un elemento de posesión relacionado con la impotencia para controlar y poseer. Es una manifestación de inseguridad personal del que cela. Este es un proceso destructivo que alimenta las propias percepciones con sentimientos de pérdida e inadecuación. Se manifiesta en forma patológica o agresiva.

Mundialmente 35 % de los asesinatos de mujeres son realizados por una pareja, novio o expareja/exnovio. Sólo el 5 % de los hombres que mueren por homicidios son asesinados por su mujer o expareja.

Regularmente la mujer mata a su  pareja en autodefensa, como reacción a un acto de violencia o intimidación, en medio de una discusión violenta; mientras que el hombre lo hace motivado por celos. En general, el acto de la mujer pasa durante la relación, mientras que en un gran número de casos, los hombres actúan después del rompimiento de la relación o cuando la relación está por romperse inminentemente, en muchos casos, a sangre fría y premeditados, existiendo incluso la advertencia.

En algunos casos, el hombre mata también a los hijos y en otros, a familiares de la mujer. En un número reducido, mata también a la pareja actual (real o percibida) de la mujer, y en otros comete suicidio.

Hay sociedades en las cuales un gran número de feminicidios son realizados en nombre del “honor” personal o familiar, y son realizados por familiares que matan a la mujer por transgresiones sexuales o de conductas, incluyendo adulterio, relaciones sexuales o embarazos fuera de matrimonio. Estos condenables feminicidios son aceptados culturalmente, y sin muchas consecuencias legales, y generalmente cometidos como decisiones o por instigación del grupo familiar.

En muchas partes del mundo, principalmente donde hay o ha habido guerras étnicas, se producen asesinatos de mujeres y violaciones sexuales como instrumentos de guerra.

Algunas investigadoras, sin embargo, tratan de diferenciar el asesinato por pareja/ex-pareja en sí (feminicidio), de otros tipos de asesinatos de mujeres, ya sea por honor, dote o víctimas de guerra, con el objetivo de darle un contexto legal particular en nuestra cultura, y establecer parámetros para su reducción y tratamiento.

En muchos países, incluyendo República Dominicana, se están haciendo esfuerzos desde la sociedad civil mayormente, para que se establezcan legislaciones sobre el tratamiento legal y social del feminicidio, como un crimen particular y abogan por la aplicación de la ley sin privilegio.

Una de mis hipótesis es que una parte importante de estos asesinatos está relacionada con el sentimiento de inadecuación de algunos hombres frente al creciente empoderamiento social, educativo y económico de la mujer. Naturalmente, se trata de un fenómeno multicausal.

Para dar una visión comprehensiva de este tema y basado en la realidad nuestra, recomendamos a los lectores estudiar el trabajo de investigación realizado por Flor Esmirna Batista Polo, Feminicidios en República Dominicana, Funglode, Observatorio Político Dominicano, 2019,

https://issuu.com/opd-funglode/docs/cuaderno_opdfunglode__feminicidios_en_rep_blica_do. Internet, 2026.

Los que  quieren estadísticas pueden ir a las páginas web  de El Observatorio de Justicia y Género del Poder Judicial,  la Oficina Nacional de Estadística, al  Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y al Boletín Estadístico de la Procuraduría General de la República (PGR).

Pero los cadáveres de cientos de mujeres dominicanas asesinadas por hombres siguen ahí. Son la evidencia más dura de nuestra crisis moral y humana. Demuestran la inadecuación de hombres que recurren a la violencia extrema para compensar sus propias inseguridades.

Las sociedades tendrán que alzarse como un tsunami contra aquellos estamentos judiciales, policiales, sociales y políticos que permiten esta agresión fatal y maldita contra la mujer. Sabemos ya lo suficiente sobre este drama. El desafío no es producir más diagnósticos, sino actuar con decisión y perseverancia

Los hombres, como responsables de esta criminal y aberrante violencia contra la mujer, debemos educarnos e impulsar acciones para su eliminación.

En ese sentido, sugerimos debates sobre las siguientes acciones:

  1. Elevar al congreso nacional la solicitud de una ley que establezca la condena mínima obligatoria por feminicidio, de 30 años a cadena perpetua, sin posibilidad de salida antes de cumplimiento de la sentencia.
  2. Crear un programa de pasantía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, para estudiantes de termino, integrando estudiantes de Derecho, de Psicología, Trabajo Social y Comunicación, conformando equipos interdisciplinarios de apoyo a las víctimas y sus familias. El programa para implementar estas 4 tareas:
  3. Darle asesoría legal a las mujeres que quieren hacer o han hecho denuncias de violencia de género contra ellas y darle seguimiento a las acciones tomadas por las autoridades receptoras de las denuncias.
  4. Proveer asesoría legal a las mujeres que lleven a juicio a sus agresores.
  5. Dar seguimiento a los juicios, en caso de victimas fatales, incluyendo asesoría a los familiares de la victimas.
  6. Crear un observatorio de seguimiento a los cumplimientos de las sentencias dictadas contra los homicidas.
  7. Crear un mural de la vergüenza, virtual y físico,  con las fotografías y nombres de los victimarios y sus víctimas.  En el caso físico murales en lugares públicos en la mayoría de las ciudades del país.
  8. Introducir en todas las escuelas dominicanas, públicas y privadas,  un módulo sobre violencia de genero, que incluya: prevención de la violencia de género, relaciones saludables, manejo del rechazo, igualdad entre hombres y mujeres, regulación emocional y resolución pacífica de conflictos.
  9. Realizar campañas informativas y educativas durante la semana que caiga el 25 de noviembre, conmemoración del Dia Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en todas las escuelas y universidades del país. Entre estas actividades incluir debates, cine-foros, teatro, concursos y campañas diseñadas por los propios estudiantes, además de conferencias.
  10. Colocar brazaletes electrónicos para agresores con órdenes de alejamiento. Cuando violan la distancia permitida, la policía recibe una alerta inmediata.

La experiencia internacional demuestra que los países que han logrado reducir este tipo de violencia combinan sanciones firmes con prevención sostenida: evaluación temprana del riesgo cuando se presentan denuncias, unidades policiales especializadas, programas de reeducación para agresores, educación sistemática sobre relaciones respetuosas desde la escuela y campañas dirigidas específicamente a los hombres para transformar patrones culturales de dominación y control.

Se recomienda formar un comité nacional de hombres y mujeres que luchen contra el feminicidio, para llevar a cabo y monitorear estos procesos de forma centralizada.

HOMBRES Y MUJERES: ES HORA DE UNIR FUERZAS PARA ERRADICAR ESTE CRIMEN.

Erasmo Lara Peña

Embajador

Diplomático, educador, autor de varios libros en educación, psicología y desarrollo personal. Director del Centro Dominicano para la Paz.

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