El bloque naval de Estados Unidos distante a las costas de Irán, que es un segundo bloqueo al estrecho de Ormuz, es para ahogar económicamente a Irán. Buena estrategia. Pero los más afectados son los países del Golfo Pérsico, aliados precisamente a Estados Unidos, que no pueden sacar el grueso de su gas y petróleo. Parece un contrasentido.
Mientras Ormuz está cerrado, las ventas de gas y petróleo de Estados Unidos se han duplicado, generando miles de millones de beneficio. Saque sus conclusiones.
Según algunos medios de comunicación, allegados al gobierno de Trump se han forrado los bolsillos con información privilegiada. Una apuesta segura: atacó mañana (las bolsas se derrumban), extiendo el plazo (las bolsas se disparan).
El mercado bursátil roza los máximos históricos. La razón: dan como un hecho que no habrá más ataque a Irán y eso explica en gran medida la confianza de los inversores. ¿Pero si la apuesta falla?
Trump apuesta al éxito del bloqueo económico a Irán para doblegar sus exigencias, pero le crea una pesadilla Netanyahu, que no cree en nada de eso. Y para colmo lo obligan a un cese al fuego en el Líbano, aunque no lo respeta.
Según algunos medios, los planes de Trump contra España y el Reino Unido por no permitir que sus bases fueran usadas para atacar a Irán son: fortalecer militarmente a Marruecos para que invada Melilla y Ceuta y ayudar a Milei a recuperar las islas Malvinas. ¿Y la OTAN qué hará bajo el lema «uno para todos y todos para uno»?
El verdadero objetivo de destruir a Irán y poner un gobierno prooccidental para controlar su petróleo es perjudicar a China y darle a Israel un rol más relevante como vía segura (oleoducto) para mover el petróleo del Golfo Pérsico. El peaje de Ormuz pasaría a la historia e Israel ganaría un inmenso poder contra China y Rusia.
La paciencia china desespera a occidente. En su aparente calma ante la guerra en el Golfo prepara su estrategia para invadir Taiwán no más allá del 2027. Anótelo.
El Mosad dio información completamente errónea sobre la capacidad del pueblo iraní para rebelarse contra el régimen represivo y genocida de los ayatolás después de los primeros ataques que decapitaron la cúpula política y militar de Irán. El efecto fue totalmente contrario. Todo parece indicar que Trump valoró demasiado esa información para caer en una trampa.
Es definitivo que China y Rusia le dieron información satelital clave a Irán sobre la localización de objetivos estratégicos en Israel y países del Golfo. Objetivos que fueron destruidos con precisión milimétrica. Lo mismo hace occidente para ayudar a Ucrania en sus ataques a Rusia.
Y la gran pregunta es: ¿cómo China sabía que esa guerra explotaría y logró almacenar mil millones de barriles de petróleo para más de cinco meses de consumo? Solo que fueran magos o que Trump llamara a Xi Jinping y se lo dijera.
Europa, Asia y los países del Golfo Pérsico son los grandes perdedores de esta guerra. Rusia, el gran ganador. Sus barcos fantasmas cargados de petróleo en mar abierto tienen permiso para venderlos al doble de su precio.
Después de la derrota de Orbán en Hungría, la Unión Europea aprueba finalmente 90.000 millones para ayudar a Ucrania en su guerra con Rusia, pero resulta que Europa ahora depende del gas y el petróleo ruso para sobrevivir en invierno si no abren el estrecho de Ormuz. ¿Morirán de frío?
La cúpula militar y política de Irán está aparentemente fracturada y la pregunta es: ¿dónde está el líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei? Es posible que lo tengan en un coma inducido por sus graves heridas.
Los países de la OTAN quieren rearmarse para independizarse de la protección de Estados Unidos. ¿Pero para pelear con quién? Obviamente con Rusia, y eso es botar el dinero.
La paz en el Medio Oriente se parece a la velocidad de la luz que el humano nunca podrá alcanzar. Y todo se reduce a un estrecho de 34 kilómetros de ancho.
Las recientes y misteriosas muertes y desapariciones de 21 científicos de alto nivel en Estados Unidos y China, ¿son parte de la guerra en el Golfo o es una guerra paralela?
El costo diario de la guerra con Irán, solo para Estados Unidos, es de unos 1.200 millones de dólares diarios y ya van 53 días de guerra: total, 63.000 millones de dólares, sin incluir los daños materiales y económicos en el resto de los países involucrados.
Finalmente, algunos expertos opinan que Irán monitorea la opinión pública de los estadounidenses y sus índices económicos. Si Trump mejora sus expectativas para las elecciones de medio término en noviembre, Irán, destruida y hecha trizas económicamente, iniciaría un ataque sorpresa a Israel y los países del Golfo forzando a Estados Unidos a entrar nuevamente en la guerra. El lema: «Si muero, todos moriremos juntos».
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