El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que el estrecho de Ormuz operará sin cobro de peajes "durante los 60 días del periodo de alto el fuego, ni tampoco después de que expire ese plazo", en una declaración publicada en su red Truth Social.
Pero la promesa choca con tres realidades simultáneas: Irán ya anunció tarifas por "servicios de navegación", la propia Casa Blanca diseña un sistema de escolta paga para buques, y cientos de barcos siguen varados sin cruzar el estrecho.
Trump responde al caos con una promesa de libre tránsito
La publicación del mandatario republicano en Truth Social llegó pocas horas después de que el Ejército iraní declarara el cierre del estrecho de Ormuz, alegando un "flagrante incumplimiento" del memorando de entendimiento firmado el miércoles 18 de junio entre Washington y Teherán, tras la incapacidad de Estados Unidos de frenar los ataques de Israel contra Hizbolá en el Líbano.
Trump no mencionó el nuevo bloqueo en su mensaje. En cambio, reiteró la postura que ya había adelantado el martes 16 de junio durante la cumbre del G7 en Évian, Francia, cuando afirmó ante el presidente emiratí Mohamed bin Zayed Al Nahyan que el paso marítimo "se abrirá sin peajes, incluso después de los 60 días".
"Cuando se abra de forma permanente, será sin peajes", reiteró en aquella ocasión.
La promesa que se contradice sola
Irán: sin "peajes", pero con tarifas por "servicios"
Apenas un día después de que Trump lanzara su promesa en el G7, el canciller iraní salió a matizar: Teherán no cobrará "peajes de tránsito" como tales, pero sí aplicará tarifas por "servicios de navegación, protección ambiental y seguros".
La diferencia es semántica, no económica: es un peaje con otro nombre. Irán no reconoce la autoridad de Trump para definir las condiciones de tránsito por aguas que considera bajo su soberanía.
La Casa Blanca diseña un sistema de cobro por escolta
La contradicción más incómoda para Trump, sin embargo, no viene de Teherán sino de su propio gobierno. Según reportes del 17 de junio, la jefa de gabinete Susie Wiles, por instrucción directa del mandatario, ordenó desarrollar un sistema de escolta militar paga para buques comerciales que crucen el estrecho.
En la práctica: Trump dice "sin peajes" mientras su Casa Blanca diseña un mecanismo de cobro por protección naval. El servicio de "VIP passage" —como lo denominó la prensa anglosajona— implicaría que los armadores paguen a Estados Unidos por la seguridad que Washington no puede garantizar de otra forma.
Los barcos siguen sin moverse
La tercera fisura en el relato de Trump es operativa. Pese a la promesa de apertura "total para el viernes 20″, cientos de buques siguen varados sin cruzar el estrecho, incluido el petrolero español Monte Urbasa, inmovilizado desde el 1 de marzo.
Las aseguradoras marítimas aún no han levantado las restricciones de cobertura para la zona, y los armadores no se mueven sin esa garantía, independientemente de lo que diga Trump en Truth Social.
Un acuerdo que no llegó a durar una semana
El memorando de entendimiento, firmado digitalmente por Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian, establecía "la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano".
El documento abría un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones.
Sin embargo, Israel continuó sus bombardeos sobre posiciones de Hizbolá en el sur del Líbano, lo que Teherán interpretó como una violación del acuerdo. El Ejército iraní anunció este sábado el nuevo cierre del estrecho, poniendo en jaque un entendimiento que no llegó a durar ni siete días.
El peso geopolítico de Ormuz

El estrecho de Ormuz es el corredor energético más sensible del planeta: por él transita aproximadamente el 20% del petróleo crudo que se consume en el mundo.
Su cierre, iniciado meses atrás en el marco de la guerra que estalló el 28 de febrero pasado, ha tenido consecuencias directas en los precios internacionales del crudo y, por extensión, en los costos de combustibles en países importadores como República Dominicana.
Este mismo sábado, Trump presumió en un acto en Maryland que unos 700 barcos estarían saliendo del estrecho y que el crudo "va a caer muy bajo", presentando la reapertura como una victoria política. Horas después, Teherán contradijo ese relato con el anuncio del nuevo bloqueo.
La amenaza de fondo: 60 días o represalias militares
La promesa de libre tránsito de Trump no es la única señal que Washington ha enviado a Teherán esta semana. El viernes 19, durante la ceremonia de presentación del nuevo Air Force One —donado por Qatar— y en declaraciones a Axios, el mandatario advirtió que si en 60 días no se concreta un acuerdo definitivo, Estados Unidos podría retomar acciones militares.
"Tenemos el mayor poder militar del mundo. Lo vieron en Irán: en prácticamente una semana destruimos toda su armada, toda su fuerza aérea y su radar. Lo arrasamos todo", afirmó.
La CIA, por su parte, ya había advertido internamente sobre el riesgo de que Israel hunda el pacto, según reportes de esta semana. El nuevo cierre iraní parece confirmar esos temores.
Lo que sigue
Mañana domingo, representantes de ambas naciones se reunirán en Suiza para mantener conversaciones técnicas sobre el acuerdo de paz y quizás definir si estas negociaciones pueden sobrevivir a la fractura que el accionar israelí ha vuelto a abrir entre Washington y Teherán.
Trump dice que Ormuz será libre. Irán cobra por "servicios". Su propia Casa Blanca diseña una escolta paga. Y los barcos no se mueven. La promesa suena más como un deseo que como una realidad.
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