La candidata al Congreso por el Distrito 13 de Nueva York, Darializa Avila Chevalier, se encuentra bajo presión simultánea de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y de especialistas en derecho electoral, luego de que su campaña organizara una rifa de entradas para partidos del Mundial 2026 destinada a voluntarios que hicieran trabajo puerta a puerta (canvassing).
Además, por prometer helados gratuitos a los primeros votantes en acudir a las urnas.
La denuncia fue publicada este sábado por medios como The Irish Star y el Washington Examiner, que recogieron las advertencias de expertos legales y la reacción del organismo rector del fútbol mundial.
Una campaña que cruzó dos líneas rojas a la vez
Avila Chevalier, de 32 años, socialista democrática y miembro de la DSA (Democratic Socialists of America), compite en la primaria demócrata del Distrito Congresional 13 contra el representante en funciones de origen dominicano Adriano Espaillat, quien busca su sexto mandato.
En ese contexto de alta competitividad, su equipo diseñó una estrategia de movilización que terminó generando problemas en dos frentes distintos: el electoral y el deportivo.
Por un lado, la campaña ofreció a sus voluntarios la posibilidad de ganar entradas para partidos del Mundial 2026, que se disputa actualmente en suelo estadounidense, a cambio de realizar tareas de proselitismo puerta a puerta que, junto a prometir helados gratuitos, despuntan como prácticas que expertos en legislación electoral consideran directamente prohibida.
La FEC en el centro del debate
Sean Cooksey, exdirector de la Comisión Federal de Elecciones (FEC) y actual asesor legal del vicepresidente JD Vance, fue categórico al ser consultado por el Washington Examiner: ofrecer a los votantes "efectivo u otros objetos de valor" a cambio de su participación electoral "es abiertamente ilegal" bajo la legislación federal vigente.
La norma apunta a evitar que los candidatos compren, directa o indirectamente, la concurrencia a las urnas.
El caso del helado gratuito —proveniente de un negocio local— ya había encendido alarmas antes de que trascendiera la rifa de entradas mundialistas. La combinación de ambas iniciativas amplió el alcance del escrutinio legal sobre la campaña.
La FIFA también interviene
El frente deportivo no tardó en sumarse. Según informó The Irish Star este mismo sábado 20 de junio, la FIFA tomó acciones ante el uso de sus entradas como incentivo de campaña política.
El organismo regula con estrictez la distribución, cesión y reventa de boletos para sus torneos, y el uso de esas entradas como premio en una rifa electoral representa una zona gris —cuando no una violación directa— de sus términos y condiciones.
El perfil de una candidata que acumula controversias
Avila Chevalier no es una figura nueva en la polémica. Nacida en Florida de padres inmigrantes asimismo dominicanos, estudió en la Universidad de Columbia y cursa un doctorado en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).
Su candidatura cuenta con el respaldo del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también socialista democrático, quien en mayo logró que la FIFA y el comité organizador reservaran 1.000 entradas a 50 dólares para residentes de la ciudad.
En semanas recientes, la candidata había generado titulares por eliminar una cuenta de Twitter con miles de publicaciones en las que expresaba apoyo a abolir la policía, las prisiones y las fronteras.
También fue cuestionada por declarar en un podcast que "todas las deportaciones son incorrectas", incluyendo las de personas condenadas por delitos graves, opinión no compartida por Adriano Espaillat .
En una entrevista televisiva en PIX11 la semana pasada, tanto Avila Chevalier como su rival Espaillat generaron revuelo al ser consultados sobre el Mundial: el representante dijo apoyar a México, mientras que la candidata manifestó que hinchaba por Senegal. Ninguno mencionó a Estados Unidos.

El Mundial como escenario político en Nueva York
La Copa del Mundo 2026, que se juega en territorio estadounidense con partidos en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, se ha convertido en un eje inesperado de la política local neoyorquina.
La escasez y el alto costo de las entradas generaron tensión social antes del inicio del torneo, lo que llevó al alcalde Mamdani a negociar con la FIFA un cupo de boletos accesibles para residentes de bajos ingresos.
En ese contexto, el uso de entradas mundialistas como moneda de cambio electoral resulta especialmente sensible: mientras miles de neoyorquinos no pudieron acceder a los partidos por los precios, una candidata al Congreso las ofrecía como premio a quienes golpearan puertas en su nombre.
La primaria demócrata del Distrito 13 está programada para el 23 de junio de 2026, lo que convierte estos días en el tramo final y más crítico de la campaña.
Compartir esta nota