Lo anunció Donald Trump después de haber mantenido conversaciones con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun. A medianoche del jueves 16 de abril entró en vigor un cese al fuego de diez días en Líbano.
La tregua empezó tras un mes y medio de ataques entre Israel y el grupo político chiita, dejando más de 2.200 muertos del lado libanés, indicó el último reporte del Ministerio de Salud de Líbano. Este cese al fuego debe permitir la organización de negociaciones de paz directas entre ambos Gobiernos.
Sin embargo, la fragilidad del alto el fuego se evidenció casi inmediatamente tras la aplicación del acuerdo. En la madrugada de este viernes, el Ejército libanés acusó a Israel de violaciones repetidas del alto el fuego, señalando “bombardeos intermitentes que han afectado una serie de pueblos” e incursiones en el sur del país.
Por su parte, Hezbolá anunció que bombardeó "una concentración de soldados israelíes cerca de la ciudad de Khiam”, en el sur de Líbano, “en respuesta a la violación del alto el fuego por parte del Ejército de ocupación”.
Horas después, un ataque con drones israelíes contra un vehículo mató a una persona. Según reportó el diario libanés L’Orient Le Jour, el ataque se produjo en la carretera principal entre Kounine y Bint Jbeil.
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Familias libanesas regresan a sus hogares
Estos ataques llevaron a las autoridades libanesas a pedir a sus ciudadanos no retornar de inmediato a las localidades del sur del país.
Desde inicios de marzo, el conflicto entre Hezbolá e Israel había obligado a alrededor de 1,2 millones de libaneses a huir de sus hogares. Con la entrada en vigor del cese al fuego, muchas de ellas ahora intentan volver a sus casas.
En los suburbios del sur de Beirut, duramente bombardeados por Israel y donde muchos edificios están destruidos, los habitantes regresaron a sus barrios, constatando la magnitud de los daños.
“Íbamos cada día a un lugar diferente, porque no encontrábamos espacio en el centro de acogida”, contó Insaf Ezzeddine a la agencia AFP, regresando en moto con su marido y su hija.
“Nuestra casa ha sufrido graves daños por los bombardeos, pero, gracias a Dios, se ha declarado el alto el fuego y espero que la guerra termine”, añadió.
Además, la autopista del sur del país se llenó de una larga fila de vehículos, cargados de maletas, colchones y muebles. Se formó un atasco frente al puente de Qasmiyeh, que pasa sobre el río Litani y conecta la región de Tiro, en el sur, con el resto del país. El puente, dañado el día anterior por ataques israelíes, fue habilitado de urgencia por el Ejército libanés, para que los viajeros puedan pasar.
Sin embargo, los que lograron volver a sus hogares se enfrentaron a más escenas de destrucción que de alegría. De vuelta a la ciudad sureña de Nabatieh, una de las localidades más bombardeadas por Israel, Fadel Badreddine no podía creer la magnitud de los daños.
“Es imposible vivir aquí. Imposible. Tomamos nuestras cosas y nos vamos otra vez”, confesó a la agencia Reuters. “Que Dios nos conceda alivio y ponga fin a todo esto de forma permanente para que podamos volver a nuestros hogares”, agregó.
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Israel no ha cumplido su objetivo de “desmantelar” a Hezbolá
Las familias libanesas que decidieron regresar a sus hogares del sur de Líbano también han ignorado los llamamientos del Ejército israelí.
A pesar de haber pactado el acuerdo de cese al fuego, Israel había advertido de que todavía no ha terminado su operación militar contra Hezbolá. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, incluso advirtió a la población libanesa de que tendrían que abandonar de nuevo la zona “si se reanudan los combates”.
Por otra parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había informado el jueves de que su Ejército mantendría su presencia en una franja de 10 kilómetros alrededor la frontera durante la tregua.
“Una zona de seguridad de 10 kilómetros de profundidad, mucho más fuerte, mucho más potente, mucho más controlable y mucho más sólida que la que teníamos antes. Aquí es donde estamos y no nos iremos”, precisó Benjamin Netanyahu en un mensaje compartido tras el alto el fuego.
Con el mismo tono, el primer ministro israelí también subrayó que Israel sigue persiguiendo el mismo objetivo, es decir el “desmantelamiento” de Hezbolá.
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La comunidad internacional aboga por una paz duradera en Líbano
Por su lado, el presidente libanés, Joseph Aoun, insistió el viernes en que las negociaciones directas con Israel son a la vez “delicadas” y “cruciales”.
El mandatario libanés dijo que busca “consolidar el alto el fuego, garantizar la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios meridionales ocupados, asegurar la liberación de los prisioneros y resolver las disputas pendientes sobre diversas cuestiones fronterizas”.
Las discusiones entre Líbano e Israel deberían celebrarse en Washington, aunque todavía no se ha comunicado ninguna fecha. Serían las primeras negociaciones directas entre ambos enemigos desde los años 1970.
En paralelo, se han multiplicado los comentarios por parte de la comunidad internacional, llamando a que el actual cese al fuego permita encontrar una solución pacífica y duradera en este conflicto.
“Los esfuerzos deben ahora centrarse en una solución política duradera que aborde las causas profundas del conflicto y garantice protección a largo plazo para los civiles de todas las partes”, señaló, por ejemplo, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, en un mensaje publicado en la red social X.
Por su parte, el Kremlin “saludó” el alto el fuego y dijo esperar que se lograra “acuerdos que permitan evitar la futura repetición de enfrentamientos”.
El Gobierno británico expresó un mensaje similar. “Este alto el fuego ofrece una esperanza muy necesaria a la población civil de ambos países: la posibilidad de regresar a sus hogares y que quienes más han sufrido en esta guerra puedan comenzar a reconstruir sus vidas”, comentó la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, en un comunicado.
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Con Reuters, AFP, EFE y medios locales
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