El dolor de la separación familiar forzada bajo el segundo mandato de Donald Trump fue protagonista en el premio World Press Photo, el más importante para la fotografía periodística y documental.
La imagen ganadora mostró una escena dolorosamente cotidiana bajo una mirada que intenta convertirla en advertencia contra la indiferencia.
"Espero que despierte conciencia. Esto se está convirtiendo en una nueva rutina en Estados Unidos y no debería serlo", declaró en conversación con la agencia EFE la autora, Carol Guzy, una veterana de 70 años, ganadora de cuatro premios Pulitzer.
Guzy se ha dedicado a transitar los pasillos del edificio federal Jacob K. Javits de Manhattan, para documentar lo que ella describe como el “desgarro” de la separación.
En esa instalación, uno de los pocos espacios federales que aún permiten ocasionalmente el ingreso de fotoperiodistas, funcionan cortes de inmigración, uno de los cotos de caza favoritos de los enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Allí los que acuden a sus citas muy frecuentemente terminan corriendo la suerte de quien ha faltado a sus deberes, y no de quien los ha cumplido.
El retrato de las consecuencias humanas
La imagen ganadora mostró uno de esos momentos. Luis, un migrante de origen ecuatoriano, es separado violentamente de su familia. El hombre, sostén de hogar, deja atrás a una esposa y tres hijos entre siete y 15 años. Dos de ellas lloran desconsoladamente mientras intentan aferrarse a él.
"Las niñas simplemente se agarraban a su padre con tal desesperación que parecía que intentaban evitar que se lo llevaran. Es imposible no sentir el dolor que atraviesa toda la escena", describió Guzy.
“Las separaciones familiares eran siempre las más difíciles de soportar", agrega la fotógrafa residenciada en Washington, quien viaja frecuentemente a Nueva York para aprovechar las puertas todavía abiertas del edificio Javits y documentar el día a día de las cortes de inmigración para el ‘Miami Herald’, que publicó la imagen ganadora.
"Hay momentos en los que todos acabamos llorando, incluso quienes estamos allí trabajando. Escuchar los gritos de los niños cuando ocurre algo así es devastador", relata Guzy.
El jurado de World Press Photo consideró que la imagen reflejaba las consecuencias humanas de las decisiones políticas, como la de deportación masiva del segundo Gobierno de Donald Trump.
La directora del prestigioso galardón, Joumana el Zein Khoury, destacó que la gráfica “muestra el dolor inconsolable de unos niños que pierden a su padre en un lugar construido para impartir justicia” y documenta los estragos de una política migratoria que “ha convertido los tribunales en escenarios de vidas destrozadas”.
“Nadie está a salvo aquí”, condensó Guzy, refiriéndose al Estados Unidos que le ha tocado vivir a personas como Luis y sus hijas.
Incluso para la propia fotógrafa, curtida en la cobertura de conflictos y catástrofes en el mundo entero, es difícil reconocer a su propio país: "He fotografiado guerras y crisis en muchos países, pero presenciar esto en mi propio país tiene un peso completamente diferente. Como ciudadana estadounidense, es desconcertante".
¿Una campanada escuchada?
Otro de los galardonados con el World Press Photo, el español Brais Lorenzo (premiado en la versión europea por su cobertura de los incendios en Galicia), destacó el trabajo de Guzy por el impacto potencial que puede tener más allá del drama inmediato que refleja.
"Creo que precisamente a lo que ayudan este tipo de premios a nivel internacional o mundial es a poner el foco en temáticas relevantes que pueden partir desde un ámbito local (…) pero se extrapola también a nivel global", comentó Lorenzo.
Si el desgarrador relato puede o no generar algún cambio, todavía está por verse, pero este 23 de abril ‘NBC’ reporta que la agencia migratoria estadounidense ICE ha instruido a sus agentes a abstenerse de ingresar a viviendas sin órdenes judiciales y ejecutar detenciones en cortes de inmigración solo en caso de extranjeros con órdenes de deportación vigentes.
Dos altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) le dijeron a la cadena que los agentes han recibido indicaciones verbales que revierten dos de las prácticas más rechazadas de la policía migratoria.
Antes de eso, el ICE parecía haber suspendido las redadas masivas, y al ser confirmado por el Senado en sustitución de la polémica Kristi Noem, el nuevo secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin prometió que el ingreso a domicilios solo se realizaría con órdenes judiciales.
Actuaciones como la del ICE en Minneapolis levantaron indignación incluso en legisladores republicanos, cuando se les observó derribando puertas y entrando fuertemente armados a viviendas donde los afectados les reclamaban que mostraran órdenes judiciales.
Con EFE
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