Donald Trump se frota las manos por el crudo venezolano. Él mismo lo ha confesado, antes y después de la detención del presidente de venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, el 3 de enero de 2026. Ese deseo ha avivado voces que sostienen que el petróleo, más que la democracia o la lucha contra el narcotráfico, es el verdadero interés de la Casa Blanca tras la 'Operación Resolución Absoluta'
La excandidata presidencial por el Partido Demócrata, Kamala Harris, derrotada en las urnas por Trump en 2024, sostuvo en X que la captura de Maduro "no se trata de drogas ni de democracia. Se trata de petróleo y del deseo de Donald Trump de erigirse en el dictador regional". La demócrata añadió: "Que Maduro sea un dictador brutal e ilegítimo no cambia el hecho de que esta acción fue ilegal e imprudente".
Copartidarias de Harris se unieron al cuestionamiento sobre la tesis de Washington. Alexandria Ocasio-Cortez, representante por Nueva York, también resaltó en redes sociales que "no se trata de drogas. Si lo fuera, Trump no habría indultado a uno de los mayores narcotraficantes del mundo el mes pasado", en alusión al perdón del republicano, en el marco de las elecciones presidenciales en Honduras, a Juan Orlando Hernández, el expresidente centroamericano que pagaba una condena de 45 años por narcotráfico en una cárcel de Virginia.
No solo los demócratas cuestionaron el plan de Trump para Venezuela, la congresista republicana Marjorie Taylor Greene sostuvo que "derrocar a Maduro se trata de una clara maniobra para controlar el suministro de petróleo venezolano".
"Si la acción militar de Estados Unidos y el cambio de régimen en Venezuela realmente se trataba de salvar vidas estadounidenses de las drogas mortales, ¿por qué el gobierno de Trump no ha tomado medidas contra los cárteles mexicanos? Y si enjuiciar a los narcoterroristas es una alta prioridad, ¿por qué el presidente Trump indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández?", escribió Taylor Greene en X.
Bernie Sanders, senador de Vermont y figura prominente del ala progresista demócrata, centró su ataque en la legalidad de la orden de Trump para enviar sus tropas a suelo latinoamericano, al destacar que "el presidente de Estados Unidos no tiene el derecho de llevar al país a una guerra unilateralmente, incluso contra un brutal y corrupto dictador como Maduro".
La afirmación de Sanders contrasta con las palabras del sábado del secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que la incursión en la capital venezolana "no es el tipo de misión sobre la que se puede notificar al Congreso".
Trump campaigned on an “America First” platform. Now he wants to "run" Venezuela?
60% of Americans live paycheck to paycheck. Health care is collapsing. Housing is unaffordable.
Trump should address these major crises at home and end his illegal military adventurism abroad. pic.twitter.com/vyoNpEcn4a
— Sen. Bernie Sanders (@SenSanders) January 3, 2026
Sanders, que calificó como "operación militar ilegal" la detención de Maduro y como "imperialismo puro" la política trumpista, exhortó al Congreso a aprobar inmediatamente una Resolución de Poderes de Guerra, una medida adoptada en 1973 como respuesta a los excesos presidenciales durante la guerra de Vietnam.
Matiz republicano
Al interior del Partido Republicano, si bien casi todos han cerrado filas con Trump en la defensa de la legalidad de la operación contra Maduro, algunos funcionarios cercanos al Despacho Oval se muestran prudentes frente al plan del presidente de administrar transitoriamente Venezuela.
Rubio se mostró confiado en que la influencia de Washington en Venezuela fuera suficiente para abrir una etapa de transición de poder, sin referirse a una ningún órgano estadounidense al mando del país sudamericano.
"No sabemos exactamente qué significa eso", respondió a CNN el senador republicano por Ohio Jim Jordan, tras ser preguntado por la idea de que "un grupo" designado por la Casa Blanca manejara Venezuela mientras se materializaba una transición, tal como explicó escuetamente Trump en la rueda de prensa del sábado.
Thomas Massie fue uno de los primeros republicanos en condenar la incursión militar en Caracas. En una publicación en X del 3 de enero de 2026, Massie escribió: "Si esta acción fuera constitucionalmente válida, el fiscal general no estaría tuiteando que han arrestado al presidente de un país soberano y a su esposa por posesión de armas en violación de una ley estadounidense de 1934 sobre armas de fuego".
Coalición progresista condena la política de Trump
Una coalición de países de gobiernos progresistas, en ocasiones antagónicos a Trump, conformada por Brasil, Chile, Colombia, México, España y Uruguay emitió este domingo una declaración conjunta en la que expresan una "profunda preocupación y rechazo a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en el territorio de Venezuela, que contravienen principios fundamentales del derecho internacional”.
El texto, que no menciona explícitamente a Estados Unidos, reivindica el derecho a la población venezolana a determinar su destino "sin injerencias externas y en apego al derecho internacional". En relación con la voluntad de Washington de gestionar la industria petrolera, el comunicado rechaza "cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos".
España, el único país por fuera de Latinoamérica que firma el comunicado, se perfila así como el actor europeo más crítico con la política de Trump en Venezuela, en un continente que gravita entre la cautela por no enemistarse con Trump y el apego a sus valores fundacionales, de respeto al derecho internacional.
Esta prudencia se refleja en las palabras del canciller alemán, Friedrich Merz, quien aseguró que "tomará un tiempo" evaluar a legalidad de la operación estadounidense. La declaración contrasta con la postura del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien sostuvo que su país "no reconoció al régimen de Maduro. Pero tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región hacia un horizonte de incertidumbre y beligerancia".
Mientras Trump aboga por una administración controlada por Estados Unidos en conveniencia con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, otros líderes mundiales destacan que debería ser la oposición venezolana la que tome las tiendas del país. El presidente francés, Emmanuel Macron, por ejemplo, expresó su deseo de "que el presidente Edmundo González Urrutia, elegido en 2024, pueda asegurar esta transición lo más rápido posible", según escribió en X.
"Un precedente peligroso"
El secretario general de la ONU, António Guterres, demostró su preocupación, a través de un portavoz, por el hecho de "que no se hayan respetado las normas del derecho internacional", durante la operación estadounidense en Caracas.
Tanto Guterres, como el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidieron respetar la Carta de las Naciones Unidas, cuyo artículo 2.4 establece que los Estados miembros "se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas".
Pero el respeto por este documento ya lo ha puesto en entredicho Amnistía Internacional, quien alertó de que la operación "es muy probablemente una violación del derecho internacional, incluida la Carta de la ONU, al igual que la intención declarada de Estados Unidos de gobernar Venezuela y controlar sus recursos petroleros".
Con información de Reuters y EFE.
Compartir esta nota