El líder norcoreano recibirá a Xi Jinping el lunes 8 de junio en Pyongyang en la primera visita oficial del presidente chino al país en siete años.

El encuentro coincide con el 65º aniversario de la firma del Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua entre China y Corea del Norte, un acuerdo que durante décadas simbolizó la estrecha relación entre ambos regímenes.

Un Kim Jong-un más fuerte que en 2019

Xi Jinping no viaja únicamente para conmemorar la efeméride.

Según los expertos consultados por France 24, el mandatario chino busca reforzar su imagen de gran potencia mundial, al nivel de Estados Unidos. Después de haber recibido en Beijing a varios líderes europeos, al presidente ruso Vladimir Putin y al presidente estadounidense Donald Trump en los últimos meses, Xi quiere sumar ahora a Kim Jong-un a su lista de éxitos diplomáticos.

Pero también persigue un objetivo más estratégico: reafirmar la influencia china sobre Corea del Norte.

La relación entre ambos países ha cambiado profundamente desde 2019. Entonces, Beijing era prácticamente el único sostén económico y geopolítico de Pyongyang. China concentraba gran parte del comercio norcoreano y representaba la principal vía de supervivencia para el régimen.

Sin embargo, en estos años Kim Jong-un ha conseguido ampliar su margen de maniobra internacional.

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El abandono del acercamiento a Estados Unidos

En 2019, Corea del Norte todavía aspiraba a una cierta normalización diplomática con Washington. Kim esperaba lograr un alivio de las sanciones internacionales a cambio de concesiones sobre su programa nuclear.

Ese escenario desapareció.

North Korean leader Kim Jong Un, with his daughter, observes what state media said was a test launch of an upgraded surface-to-surface ballistic missile in North Korea on April 19, 2026
El líder norcoreano, Kim Jong-un, acompañado por su hija, observa lo que los medios estatales describieron como una prueba de lanzamiento de una versión mejorada de un misil balístico superficie-superficie en Corea del Norte, el 19 de abril de 2026.

Las relaciones entre Washington y Pyongyang atraviesan uno de sus peores momentos y el líder norcoreano ha optado por una estrategia basada en el fortalecimiento de su capacidad militar.

La prioridad del régimen es ahora modernizar sus fuerzas armadas, ampliar su arsenal nuclear y reforzar la seguridad interna.

La guerra de Ucrania cambia el tablero

La invasión rusa de Ucrania alteró profundamente la posición internacional de Corea del Norte.

A medida que la guerra avanzaba, Rusia necesitó grandes cantidades de munición y equipamiento militar. Pyongyang respondió suministrando proyectiles y, según múltiples informes, también soldados para apoyar el esfuerzo bélico ruso.

El acercamiento culminó a finales de 2024 con la firma de un acuerdo de asociación estratégica entre Moscú y Pyongyang.

Para Kim Jong-un esto supone una ventaja fundamental: ya no depende exclusivamente de China.

Ahora cuenta también con Rusia como respaldo político, militar y económico.

Una potencia nuclear de facto

Aunque la comunidad internacional no reconoce oficialmente a Corea del Norte como potencia nuclear, la realidad es que el país ha consolidado ese estatus.

Pyongyang incorporó su condición de Estado nuclear a la Constitución en 2022 y organismos especializados como el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) estiman que dispone de unas 50 ojivas nucleares.

In this photo provided by the North Korean government, its leader Kim Jong Un, front right, visits a new facility to produce nuclear bomb fuels at an undisclosed place in North Korea on Wednesday, Jun
En esta fotografía difundida por el Gobierno de Corea del Norte, su líder, Kim Jong-un (delante, a la derecha), visita una nueva instalación destinada a la producción de combustible para armas nucleares en un lugar no revelado del país, el miércoles 3 de junio de 2026.

Esta evolución ha incrementado el valor estratégico del régimen para actores como Rusia e incluso para Irán, que observa con interés la experiencia norcoreana en materia de desarrollo militar.

La estrategia de seducción de Beijing

En este contexto, la relación entre China y Corea del Norte ha dejado de ser estrictamente jerárquica para convertirse en una relación más transaccional.

Por ello, Xi Jinping podría llegar a Pyongyang con incentivos concretos.

Uno de ellos sería impulsar el turismo chino hacia Corea del Norte, un sector que Kim Jong-un considera prioritario para obtener divisas y estimular la economía.

China también podría seguir suavizando su postura respecto al programa nuclear norcoreano. Beijing ha dejado prácticamente de hablar de desnuclearización y ha pasado de una actitud de tolerancia crítica a una aceptación tácita de la realidad nuclear de su vecino.

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Cooperación militar y tecnología

Algunos expertos creen que Xi podría ofrecer además formas de cooperación tecnológica para evitar que Rusia monopolice la influencia militar sobre Pyongyang.

Entre las posibilidades figura el acceso a capacidades avanzadas de observación por satélite, fundamentales para mejorar la precisión de los misiles norcoreanos.

Aunque Corea del Norte ya dispone de misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense, todavía necesita perfeccionar su capacidad de identificación y seguimiento de objetivos.

Un mensaje conjunto contra Estados Unidos

La visita también puede traducirse en una victoria diplomática para Kim Jong-un.

Los analistas consideran probable que ambos líderes publiquen una declaración conjunta en Pyongyang en defensa de un mundo multipolar y en contra de lo que califican como hegemonía estadounidense.

Ese mensaje permitiría reforzar la narrativa compartida por Beijing, Moscú y Pyongyang de que el orden internacional liderado por Occidente está perdiendo peso.

Mucho más que una visita simbólica

Para China, esta visita no responde únicamente al deseo de exhibir influencia internacional.

Los expertos advierten de que Corea del Norte podría convertirse en un actor clave en la proliferación de armas de destrucción masiva, ya sea ampliando su apoyo militar a Rusia o colaborando con Irán en cuestiones nucleares.

En un momento en que Washington parece centrado en otras prioridades estratégicas, Beijing se presenta como el único actor con capacidad real para influir sobre Kim Jong-un y moderar algunas de las decisiones que podrían incrementar aún más la inestabilidad global.

Por eso, detrás de los gestos protocolarios y las fotografías oficiales, la visita de Xi Jinping a Pyongyang podría tener implicaciones que van mucho más allá de la relación bilateral entre ambos países.

 

*Análisis adaptado de su original en francés

France24

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