Las devastadoras imágenes del atentado ocurrido en la Vía Panamericana, a la altura de la zona rural de Cajibío, en el departamento del Cauca, han devuelto a Colombia a un estado de conmoción y dolor por una violencia que no consigue dejar atrás.
Y es que el ataque con explosivos que causó la muerte de 21 personas –en su mayoría, campesinos– es el peor contra civiles desde la firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno colombiano y la antigua guerrilla de las FARC hace casi una década.
Es a las disidencias de esa extinta organización que se le atribuye la autoría de esta masacre –que también causó 56 heridos– y de más de una treintena de actos violentos con explosivos y drones perpetrados durante el fin de semana, en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, al suroeste del país sudamericano.
Frente a este repunte de la violencia, la condena internacional no se ha hecho esperar y, este miércoles 29 de abril, tanto la ONU como el papa León XIV expresaron mensajes similares.
En un comunicado, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos reiteró su "condena por los ataques directos e indiscriminados contra población civil" y reforzó su llamado a "los grupos armados no estatales a respetar el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y a cesar cualquier ataque en contra de la población civil".
Del mismo modo, instó al Estado a fortalecer su presencia "en todo el territorio", a reforzar las herramientas de prevención, a "garantizar investigaciones efectivas" y brindar "toda la atención pertinente a las víctimas en materia humanitaria y psicosocial".
Por su parte, en el marco de una audiencia general en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV expresó su "dolor y preocupación" por la "trágica situación de violencia que aflige la región suroeste de Colombia" y manifestó su "cercanía en la oración a las víctimas y a sus familiares".
Asimismo, el sumo pontífice exhortó "a todos a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz".
Su mensaje va en línea con lo expresado por la Conferencia Episcopal de Colombia días atrás, cuando en un comunicado instaron a los grupos armados "a cesar inmediatamente todo acto que atente contra la vida, a cumplir con los principios del derecho internacional humanitario y a tratar con humanidad a la población".
"Persistir en la violencia solo profundiza el sufrimiento del pueblo y destruye el tejido social", remarcaron.
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Capturan al principal sospechoso del atentado
Mientras en la vereda de La Pedregosa el martes se realizó el entierro de once de las víctimas que residían en ese poblado, las autoridades colombianas anunciaron la detención del que consideran el "principal responsable" de la matanza.
Se trata de José Alex Vitoncó, alias 'Mi Pez', quien fue arrestado en un operativo conjunto de la Policía y el Ejército en la aldea Tablones, en la zona rural de Palmira, situada en el departamento del Valle del Cauca.
Según los organismos de seguridad, Vitoncó es señalado de ser uno de los autores intelectuales del ataque y el "máximo cabecilla" de la estructura local del denominado Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las antiguas FARC, que es liderada a nivel nacional por alias Iván Mordisco, el hombre más buscado de Colombia.
En su cuenta de X, el presidente Gustavo Petro destacó el arresto del "responsable del asesinato de 21 personas en la acción terrorista cometida en Cajibío".
En tanto, su ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, acusó al detenido de ser "uno de los principales responsables de orquestar la masacre de campesinos, mujeres, niños y líderes sociales en el suroccidente del país, y cabecilla principal de una de las estructuras más peligrosas en el norte del Cauca".
Señalado desde el principio por el gobierno como autor del atentado, el EMC admitió en la noche del martes su "responsabilidad política" por lo que calificó de "error táctico" en el marco de una supuesta maniobra fallida contra el Ejército, un acto que "no tiene justificación alguna".
Sin embargo, los actos violentos no cesan y este miércoles, el Ejército colombiano aseguró haber frustrado "una acción terrorista al ubicar y neutralizar un artefacto explosivo" situado "en un punto de tránsito frecuente de la población civil" en la localidad de Argelia (Cauca).
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La violencia enrarece la campaña presidencial
El recrudecimiento de la violencia, sobre todo tras el mortífero atentado en Cajibío, ha inundado la campaña de cara a las elecciones presidenciales del 31 de mayo próximo y se ha convertido en un elemento de acusaciones cruzadas entre los candidatos.
Para Sergio Guzmán, analista de riesgo político en Bogotá, la oleada de ataques sería precisamente una manera con la que alias Iván Mordisco buscaría mostrar su capacidad para causar daño y "afianzar su credibilidad" ante el próximo gobierno colombiano.
"Parte de lo que están haciendo es generar influencia de cara al futuro", le dijo Guzmán a la agencia AP, en referencia a eventuales negociaciones.
Esa hipótesis también la hizo sobrevolar el presidente Gustavo Petro, quien el lunes aseguró que los grupos armados "obedecen a la junta del narcotráfico" y, por eso, "no me extraña que los grupos del Cauca estén tratando de sabotear elecciones".
"Nos quieren sabotear las elecciones para que gane la extrema derecha por miedo y usan sus frentes narcotraficantes. Es una hipótesis a confirmar pero cada vez más estrecha", aseveró.
En esa línea, el candidato oficialista Iván Cepeda –que compite porque la Constitución colombiana no permite la reelección– consideró "profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político".
"Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral", afirmó en un comunicado el domingo, en el que también expresó su "más enérgico rechazo a estos actos de barbarie".
Desde la oposición, en cambio, el repunte de la violencia es un motivo más para criticar al gobierno. La aspirante conservadora, Paloma Valencia, viajó a Cali, capital del Valle del Cauca, para, según sus palabras, estar "junto a la gente que tiene miedo, que llora a sus familiares, que necesita volver a sentirse tranquila" y reprochó que el presidente Petro no haya visitado la zona.
Asimismo, Valencia –quien denunció un supuesto plan de los grupos armados para atentar en su contra, sobre el cual el Ministerio de Defensa aseguró que no existen indicios– sostuvo que "la violencia viene de las disidencias de las Farc y el ELN (protegidos por la paz total de Cepeda y Petro)", a los que "convenientemente ahora los clasifican de extrema derecha".
En la misma línea, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, que según encuestas recientes se ubica segundo detrás de Cepeda en intención de voto, afirmó el martes que "el Cauca y el Valle del Cauca se inundan de sangre de ciudadanos inermes, asesinados por las bombas del terrorismo que Iván Cepeda y Petro, han protegido", y acusó al candidato oficialista de ser "cínico" por señalar "para confundir y defender a los autores de esta barbarie".
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Con EFE, AP, AFP y medios locales
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