No hace mucho, Abelardo de la Espriella vivía en Florencia, Italia. Paseaba por las calles de la Toscana, escribía libros, cantaba ópera y producía su propio vino. Ya tenía amplia visibilidad y aseguraba que la política no era para él.
Sin embargo, ahora, ese mismo hombre afirma ser el único capaz de salvar al país del "narcoterrorismo y la izquierda".
En entrevista con France 24, defendió que "Colombia atraviesa sus horas más oscuras", afirmando que hay una "pandemia de inseguridad", el "país bañado en sangre y terrorismo" una crisis de salud y de falta de empleo.
"Cada momento de una nación requiere de un liderazgo particular. Si el país no estuviera tan mal, la gente no estaría pensando en mí", afirmó uno de los más notorios detractores de las políticas del saliente presidente Gustavo Petro.
Irrupción pública
El ascenso de Abelardo de la Espriella recuerda al de otros ‘outsiders’ de la ultraderecha global que habían irrumpido en política reciente, como el caso de Javier Milei en Argentina: fenómenos tan atípicos como reveladores de una época.
Su objetivo, afirma ante AFP, es que “la empresa más importante del país, que es el Estado, sea manejada por gente que en su vida ha creado riqueza”.

De la Espriella promete gobernar con la mano dura de Nayib Bukele en El Salvador, con la famosa "motosierra" de Javier Milei en Argentina y el discurso anti-establishment de Donald Trump en Estados Unidos.
Su historia es la de un abogado polémico que ganó notoriedad, fama y fortuna defendiendo a figuras sospechosas de crímenes y la farándula y que ahora aspira a llegar a la Casa de Nariño sin haber ocupado un cargo público.
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Un abogado que no evitó los casos incómodos
Para entender quién es De la Espriella hay que empezar por su oficio.
Nació el 31 de julio de 1978 en Bogotá, creció en Montería, en la costa caribe colombiana, y estudió derecho en la Universidad Sergio Arboleda.
En 2002, con 24 años y 500.000 pesos colombianos —que entonces no llegaban a 200 dólares—, fundó su propia firma: De La Espriella Lawyers. Más de 20 años después, esa empresa tiene oficinas en Colombia y Estados Unidos y activos declarados por más de 39.000 millones de pesos (unos 10,5 millones de dólares).
Lo que lo llevó a la fama no fue su trayectoria académica, sino su disposición a hacerse cargo de los casos que pocos querían defender.
El caso que lo catapultó a la primera plana fue el de David Murcia Guzmán, cerebro del esquema piramidal DMG, considerado el mayor fraude financiero en la historia de Colombia. Aunque Murcia terminó condenado a más de 30 años de prisión, De la Espriella consolidó allí su reputación de abogado dispuesto a asumir causas que otros evitaban.
Luego vino Alex Saab, el empresario venezolano entregado a Estados Unidos y condenado por lavado de activos, señalado por Washington de ser un testaferro del Gobierno de Nicolás Maduro.

De la Espriella fue su asesor legal entre 2013 y 2019. Ese vínculo representa hoy uno de sus principales puntos de crítica: organizaciones de defensa de la prensa han documentado intentos del candidato de silenciar a periodistas que investigan su relación con Saab, mientras que la Fundación para la Libertad de Prensa ha denunciado un patrón de acoso judicial contra reporteros que siguen el tema.
Entre 2008 y 2019, De la Espriella figura como demandante en 109 casos por injuria y calumnia, la mayoría de ellos archivados.
Pero también hubo otros casos que ayudaron a matizar su imagen.
Uno de ellos fue la representación de Natalia Ponce de León, víctima de un ataque con ácido que estremeció a Colombia en 2014. El actual candidato presidencial por el movimiento "Defensores de la Patria" logró una condena histórica y ayudó a que el Congreso promulgara una ley específica contra este tipo de crímenes.
También representó al expresidente colombiano Álvaro Uribe en su demanda contra Daniel Mendoza Leal, creador de la serie web 'Matarife', y obtuvo sentencias favorables en dos instancias.
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El personaje: entre el Rolls-Royce y la política de trinchera
Casi tan importante como sus casos judiciales fue el personaje que De la Espriella construyó en paralelo en sus redes sociales.
Apodado 'El Tigre', suele mostrarse en jet privado, al volante de su Rolls-Royce Phantom y en sus casas de Miami, Bogotá y la campiña italiana. También grabó dos álbumes musicales, publicó cinco libros, participó en series de televisión y lanzó su propia línea de ropa masculina, además de un ron y un vino con su nombre.
Esa excentricidad y su abierto rechazo hacia la política tradicional genera en sus seguidores una fascinación parecida a la que despiertan Javier Milei y Nayib Bukele.
"Yo represento a quienes nunca han vivido del Estado", aseguró en una entrevista con la agencia de noticias EFE.
Pero, para sus detractores, en cambio, encarna la figura de un hombre completamente desconectado de la realidad de un país en el que más de un tercio de la población vive en condiciones de pobreza.
Además, en sus redes sociales y discursos, De la Espriella explota otro rasgo central de su estilo político: una agresividad retórica similar a la de Milei.
"Señores de la izquierda, en mí tendrán a un enemigo acérrimo que hará todo lo posible para destriparlos y enfrentarlos", dijo en declaraciones radiales a una emisora local.
La frase generó fuerte indignación en un país donde la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por el exterminio de más de 6.000 militantes del partido de izquierda Unión Patriótica.
"No vine a hacer la política de siempre", suele decir. "Vine a cambiar la política para siempre".
Padre de cuatro hijos de entre 3 y 14 años, dijo a la agencia AFP que tiene “los cojones” necesarios para gobernar “con mano de hierro” Colombia, el principal productor mundial de cocaína.
Sobre sus posturas, Zulma González, coordinadora senior de Análisis Político para Latinoamérica en 'Prospectiva Public Affairs Latam', afirma que este candidato tardó en ser tomado en serio.
"Hace dos años generaba chiste. Cuando la gente empezó a ver todo lo que convocaba, empezó a posicionarse como un candidato viable", explica a France 24. "Él dice que nunca pasó necesidades, que vive afuera y tiene empresas. Y eso también ha podido venderse".
Bukele, Milei y la "mano dura"
Su salto a la política tiene una lógica que él mismo no oculta. El uribismo, que dominó la derecha colombiana durante dos décadas bajo el liderazgo del expresidente Álvaro Uribe, ha perdido fuerza. El partido Centro Democrático, de Uribe, llega con un músculo menguado a los comicios del 31 de mayo.
En ese vacío emergió De la Espriella, quien en 2023 fundó el movimiento "Defensores de la Patria" y anunció su candidatura presidencial.
Su ideología es la de la derecha radical contemporánea. Se declara admirador de Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, el chileno José Antonio Kast y de Donald Trump. También firmó un documento de alineamiento con Vox, el partido español de extrema derecha.
"La política necesita más empresarios y menos políticos", afirma en declaraciones a AFP.

Sus propuestas más resonantes incluyen la construcción de diez megacárceles de máxima seguridad administradas por operadores privados —al estilo del Cecot salvadoreño—, el bombardeo de campamentos de grupos armados, la retoma de las fumigaciones aéreas con glifosato para erradicar cultivos de coca y la implementación del fracking para explotar yacimientos no convencionales de petróleo y gas.
En economía plantea una fuerte reducción del Estado, la eliminación de regulaciones laborales y una alianza renovada con Estados Unidos, que incluye reanudar la compra de armas a Israel, suspendida por el actual presidente colombiano, Gustavo Petro.
Cuando el Gobierno de Donald Trump impuso sanciones a Petro en medio de una disputa diplomática, De la Espriella lo celebró en redes sociales con un simple "¡Yeah!".
En ese contexto, los expertos debaten si detrás de ese perfil disruptivo existe realmente un programa coherente.
"Es un significante vacío: un contenedor de diferentes tendencias cercanas a la derecha radical", sostiene el politólogo Alejandro Chala, en declaraciones al medio 'ElDiario.es'.
"Detrás suyo convergen reservistas y retirados del Ejército, sectores de las iglesias neopentecostales y evangélicas, algunas élites regionales y libertarios de la escuela austríaca, al estilo Milei", agrega.
Las controversias que lo persiguen
Más allá de su relación con Alex Saab, el pasado de De la Espriella arrastra otras controversias que sus críticos no olvidan y suelen utilizar en su contra.
En 2004 creó la Fundación Iniciativas por la Paz (FIPAZ), que impulsó el acuerdo entre el Gobierno del presidente Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el grupo paramilitar responsable de masacres y desapariciones a lo largo del país.
Según el canal 'Noticias Uno', FIPAZ recibió una millonaria suma proveniente de esa organización. La Fiscalía colombiana archivó las investigaciones en dos ocasiones —en 2009 y 2017—, pero el episodio sigue siendo uno de los señalamientos más delicados que pesan sobre su figura.
En plena campaña, De la Espriella denunció un supuesto plan para atentar contra su vida usando francotiradores y apuntó contra la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI).

La DNI rechazó las acusaciones y lo instó a presentar las pruebas ante la Fiscalía.
La polémica se sumó a una larga lista de escándalos que parecen alimentar la narrativa de persecución.
¿Dónde está parado hoy?
De la Espriella es el principal candidato opositor, aunque se ha ubicado por debajo del oficialista Iván Cepeda, del Pacto Histórico —la coalición del presidente Petro—, que encabeza las encuestas con una intención de voto de 38%.
De la Espriella ha llegado hasta un 30% en promedio según los resultados de distintas encuestadoras y pelea el segundo lugar con Paloma Valencia, candidata del uribista Centro Democrático.
Según los sondeos, lo más probable es que haya segunda vuelta el 21 de junio. Y ahí los números cambian: algunas consultoras muestran a De la Espriella imponiéndose a Cepeda en un eventual balotaje, concentrando el voto anti-Petro. Otras lo proyectan perdiendo ante el candidato del Pacto Histórico.
"Probablemente todos los abelardistas votarían por Paloma Valencia, pero no todos los palomistas votarían por Abelardo", advierte Zulma González. "Los votantes de centro no se irían completamente con él".
Colombia convive desde hace décadas con una fuerte polarización. La figura de De la Espriella ha sumado un nuevo peldaño al fenómeno ante un panorama inédito: el fin del primer gobierno de izquierda en un país que en toda su historia ha sido gobernado por la derecha. Que ese contexto le beneficie o no lo resolverá el sentir de la mayoría de los colombianos el 31 de mayo.
Con EFE, AFP y medios locales
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