El mandatario francés, Emmanuel Macron, llegó al Arco del Triunfo en París este viernes 8 de mayo para asistir a la que muy probablemente sea su última conmemoración del Día de la Victoria en Europa como jefe del Ejecutivo, dado que las próximas elecciones presidenciales podrían coincidir con la histórica fecha.
La conmemoración por el aniversario número 81 del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, comenzó con una ofrenda floral en la estatua del general Charles de Gaulle, donde Macron depositó rosas azules, blancas y rojas antes de intercambiar unas palabras con Yves de Gaulle, el nieto del legendario militar que lideró la resistencia contra la Alemania nazi.
Minutos después, frente a la Llama del Recuerdo, reavivada cada noche en homenaje al Soldado Desconocido y a las víctimas de los conflictos del siglo XX, el Coro del Ejército del país y el 'Canto de los Partisanos' interpretaron a capela el himno francés, 'La Marsellesa'. El momento trascendió a la prensa nacional como el más solemne de la ceremonia.
EN DIRECT | Cérémonie de commémoration du 81e anniversaire de la Victoire du 8 mai 1945. https://t.co/EtBsRoTe4G
— Élysée (@Elysee) May 8, 2026
Macron prolongó durante cerca de una hora sus intercambios con miembros del Comité de la Llama, representantes de asociaciones, veteranos de las Fuerzas Armadas y altos mandos militares, antes de abandonar el lugar.
Al acto también acudieron el primer ministro, Sébastien Lecornu; la ministra de Defensa, Catherine Vautrin y, por primera vez en calidad de alcalde de París, Emmanuel Grégoire.
La ministra delegada para Veteranos y Memoria, Alice Rufo, abandonó rápidamente la ceremonia para abordar una avión rumbo a otra conmemoración menos grata al otro lado del mar Mediterráneo.
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Un paso más que simbólico en Argelia
Mientras en París se hablaba de los festejos por el Día de la Victoria, la ministra delegada para las Fuerzas Armadas, Alice Rufo, emprendió un viaje a Argelia, donde visitará Sétif. Fue allí donde las fuerzas francesas masacraron a miles de ciudadanos durante la represión a las movilizaciones independentistas del 8 de mayo de 1945, al mismo tiempo que en Europa se acallaban los fusiles.
"Esta es la verdad de nuestra historia y es un honor para Francia afrontarla", señaló el Palacio del Elíseo en un comunicado.
Rufo llega al país del norte de África con la misión de acelerar el deshielo en las relaciones bilaterales, que se han tambaleado en los últimos dos años. Para ello, viajó acompañada de Stéphane Romatet, el embajador francés en Argelia retirado por el presidente Emmanuel Macron en abril de 2025, quien "retomará sus funciones", apunta la nota de la oficina presidencial.
La visita de la ministra es el segundo viaje de un miembro del Gobierno francés a Argelia en menos de tres meses, tras la visita del ministro del Interior, Laurent Núñez, a mediados del pasado febrero. Estos acercamientos demuestran una normalización de los lazos diplomáticos tras la crisis del verano de 2024 desencadenada por el apoyo de París a un plan de autonomía "bajo soberanía marroquí" para el territorio en disputa del Sáhara Occidental.

La visita del Gobierno francés a uno de los lugares más simbólicos de la represión independentista sirve para recordar lo ocurrido 8 de mayo de 1945, cuando cerca de 10.000 personas se congregaron para celebrar la victoria aliada sobre la Alemania nazi. En la movilización se mezclaron vítores para los aliados y consignas en favor de la libertad colonial.
Un altercado entre un policía francés y un manifestante que sostenía una bandera argelina terminó con el segundo muerto a tiros. La multitud entró en caos y estallaron los disturbios que pronto se extendieron a poblados circundantes como Guelma, Kherrata o Bône.
Los saqueos, las violaciones y los asesinatos se intensificaron en los siguientes dos días. La represión causó 45.000 muertos, según los argelinos, aunque las cifras francesas reducen esa estimación a entre 1.500 y 20.000, incluyendo 103 europeos. 4.000 personas fueron arrestadas y 99 condenadas a muerte.
En febrero de 2005, Francia reconoció "una tragedia inexcusable", a través de su embajador Hubert Colin de Verdière.
Diez años después, el entonces secretario de Estado francés para Asuntos de Veteranos, Jean-Marc Todeschini, participó en las conmemoraciones de la masacre en Argelia, depositando una corona de flores al pie del mausoleo de Bouzid Saâl, el primer muerto en Sétif que portaba la bandera verde y blanca.
El Palacio del Elíseo sostuvo en su comunicado de este viernes que el enfoque demuestra el deseo del presidente de la república de abordar las relaciones entre Francia y Argelia con honestidad, respetando todos los recuerdos asociados a ellas".
En 2020, Argelia declaró el 8 de mayo como el Día del Recuerdo, en memoria de los fallecidos por la represión de la revuelta anticolonial.
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Con AFP, EFE y medios locales
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