Según el historiador, Manuel Núñez Ascencio, la vigencia del pensamiento de duartiano radica en que concibió la independencia como un proyecto de ideas antes que de fuerza. A su juicio, el patricio comprendió que la libertad no se alcanzaba solo con las armas, sino con ideas organizadas. Explica que por esta razón fue creada La Trinitaria, una estructura clandestina cuyo objetivo era para impulsar una república soberana.
"La Trinitaria, una sociedad secreta que no era un simple grupo de conspiradores, sino una red de células revolucionarias con un juramento sellado en sangre. ¿Su objetivo? Implantar una república libre, sin amos extranjeros, bajo el nombre de República Dominicana. Pero no se quedó ahí: usó el teatro, la cultura y hasta las sociedades "filantrópicas" para educar en silencio, sembrando en la juventud el germen de la libertad".
En una entrevista realizada por Acento, Ascencio destaca que el padre de la patria también fue el principal arquitecto de los símbolos nacionales que aún definen la identidad dominicana. Desde el nombre República Dominicana, hasta el lema “Dios, Patria y Libertad” y la concepción de la bandera, con sus colores, fueron ideas de Duarte.
También resalta un fragmento escrito en la Constitución donde se expresa "…Aquí no hay nobleza que no sea la virtud, ni aristocracia que no sea el talento…" Y califica esta expresión como "democracia pura".
Por otro lado, el historiador resalta el sacrificio personal de Duarte como parte de su legado. La entrega de su patrimonio familiar para financiar la causa independentista, sus largos años de exilio, pero "con la cabeza en su tierra" y su regreso al país sin aspirar a honores reflejan, según el académico, a un líder que colocó el destino nacional por encima de cualquier interés personal.
Para el académico, ese desprendimiento convierte a Duarte en un referente de dignidad, responsabilidad y compromiso con la nación dominicana.
Por otro lado, el también historiador Reynaldo Espinal señala que Duarte será para siempre el referente por excelencia en la vida dominicana , no sólo por ser el fundador de nuestra nacionalidad sino por los valores que encarna.
"Duarte es el referente para buscar edificarnos moral, etica y patrióticamente".
El experto resalta cómo Duarte expresaba su concepción de la nacionalidad como un proyecto político basado en la autodeterminación y la dignidad, no en la confrontación con otros pueblos. "No concibió la nacionalidad contra nadie. Duarte concibió la nacionalidad como el proceso político mediante el cual nosotros podíamos autodeterminarnos. Siempre en el marco de defender que nosotros podemos ser un país, aunque pequeño, un país digno", explicó.
"Ese es el legado de Duarte que nos acompañará por siempre, y el que debemos transmitir a las nuevas generaciones. No un Duarte angelical, sino uno muy humano, pero antepuso la Patria a sus propios intereses".