Tras el triunfo de la independencia en 1844, Duarte quedó fuera del poder y fue desplazado por líderes conservadores como Pedro Santana, quien tenía intenciones de anexar al país. Como resultado, pasó largos años fuera de República Dominicana, viviendo en exilio.
Durante su tiempo en el exilio, y en medio de conflictos políticos internos del país, Duarte se dedicó a recaudar fondos para apoyar causas patrióticas, en especial durante la Guerra de Restauración contra España en la década de 1860. Luego, en 1864 fue enviado como representante diplomático a Venezuela, aunque esta misión terminó convirtiéndose en otro período fuera del país.
A lo largo de estas décadas, Duarte vivió con su familia en condiciones económicas modestas y lejos de la vida política dominicana, pese a que en varias ocasiones recibió invitaciones para regresar.
Muerte en Venezuela
El padre de la patria, murió a las 3 de la madrugada, del 15 de julio de 1876, en su hogar situado en las esquinas del Zamuro y el Pájaro, conforme al acta de defunción expedida por el Jefe Civil Miguel Piña.
La cual constataba:
“De las noticias que he podido adquirir aparece que el finado tenía 63 años de edad, soltero, industrial y natural de la República de Santo Domingo e hijo legítimo de Juan José Duarte y Manuel Díez, difuntos”.
Su fallecimiento fue anunciado a través del Diario de Avisos, de Caracas, en la edición de la tarde del 15 de julio de 1876, sus familiares y amigos realizaron la invitaron al acto del sepelio para el día 16 de julio de 1876.
Al momento de su fallecimiento, Duarte ya recibía poca atención pública, ya que estaba lejos del escenario político dominicano. Según cita el historiador Orlando Inoa en su texto Juan Pablo Duarte. Su última batalla: Padre de la Patria.
En ese momento no era el Padre de la Patria en su natal República Dominicana ni tampoco se le reconocía como tal en ninguno de los otros lugares del extranjero donde residió por más de la mitad de su vida, pues esa consideración no se la profesaban ni sus contados amigos. En su país ni tan siquiera se le tenía en buena estima, pues el anuncio de su muerte pasó sin mayor repercusión. La noticia se conoció una semana después de ocurrida.
Conforme al portal Educando, los restos de Duarte descansaron en el cementerio de Tierra de Jugo, en Caracas. Y luego fueron extraídos y trasladados 8 años después. El Ayuntamiento en pleno los recibió y los depositó en la Comandancia del Puerto, donde fueron custiodados por una guardia de honor.
El gobierno dominicano, en 1943 dispuso mediante la Ley No. 237 que los restos de los Padres de la Patria fueran trasladados al Baluarte o Puerta del Conde, donde permanecieron por mas de tres décadas. Después, en 1976 se realizó su traslado al Altar de la Patria, por disposición del entonces presidente, Joaquín Balaguer.
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