Las industrias creativas, aquellas cuya producción combina arte, innovación y cultura, requieren un empuje exponencial, tanto en la República Dominicana como en la región. Los factores que testifican la necesidad de que se cuide su presente y su futuro son diversos. Estas industrias tienen un futuro prometedor; pero, para alcanzarlo con mayor estabilidad y sostenibilidad, requieren de su parte mayor audacia. Demandan, también, que los actores superen la conciencia ingenua. Este tipo de conciencia se hace visible por la poca importancia que le otorgan a la información, por las dificultades que tienen para un trabajo compartido y por el déficit de infraestructura que los afecta.
Otra dificultad relevante para estas industrias son los problemas de regulación que inciden en su funcionamiento. Por ello, necesitan, para no comprometerse con la absolutización del dinero, un mayor incentivo del razonamiento crítico y el fortalecimiento de la sostenibilidad. Requieren, además, el apoyo de políticas públicas que favorezcan la expansión de las industrias creativas. Estas industrias producen bienestar en la población, si muestran una gestión económica más racional, orientada al bien colectivo; una economía con sentido social y una dimensión solidaria con mayor alcance. Los actores de estas industrias: arquitectos, cineastas, pintores, modistos, publicistas, representantes del arte digital, artesanos y otros, han de analizar y discernir sobre su propia contribución para que las industrias que representan se mantengan vigentes en los tiempos venideros.
El futuro de estas industrias está vinculado al fortalecimiento de la imaginación creadora con el apoyo de los avances de la cultura digital, especialmente de la Inteligencia Artificial y de la institucionalidad del sector. La creatividad no se opone a la institucionalidad; la exige y ha de mantenerse de forma permanente. Asimismo, la población a nivel mundial demanda, cada vez más, espacios y momentos divertidos, ocio de calidad y cuidado personal. Requiere, también, música para contemplar, para celebrar y fortalecer su vida espiritual. Esto constituye un desafío para los creativos de la moda, de los juegos, de la música y de los creadores de la decoración de interiores.
El futuro será más promisorio, si la diversidad de componentes de las industrias creativas cuenta con las regulaciones necesarias. El futuro de los actores de las industrias culturales depende, en gran parte, de los avances que experimenten con respecto a la propiedad intelectual, al derecho de autor. Para el futuro de estas industrias es fundamental contar con una regulación actualizada y conforme a los requerimientos nacionales e internacionales. Las instituciones de educación superior (IES) tienen un compromiso con el futuro de estas industrias, en lo que concierne a calidad de la producción, a la formación para que se apropien de la legislación que gravita sobre su trabajo. Tienen el compromiso, además, de fundamentar el trabajo de estos creadores con una formación en investigación que cualifique su producción.
En esta dirección, la educación superior puede contribuir para que, en el futuro, estas industrias tengan más visibilidad; más conocimiento y valoración en la sociedad y en las instituciones. Del mismo modo, las IES pueden, en el presente y en el futuro, resignificar los programas digitales para incrementar, en las industrias creativas, el progreso en el uso de la tecnología y en el diseño de programas que posibiliten la modernización. En este mismo sentido, pueden elevar el desarrollo cultural. Al potenciar su capacidad y estilo modernizante, las expectativas de cara al futuro se amplían. Estas industrias diversificarán sus ofertas y tendrán que responder a una mayor demanda en la sociedad y en el mercado.
Con el respaldo de las IES, el tiempo futuro le permitirá un acceso más ágil a los recursos tecnológicos y geoeconómicos, al ocupar un lugar más estratégico en la región. Pero, para avanzar en la posición estratégica, han de fortalecer el intercambio y la producción conjunta. En este mismo sentido, han de establecer estándares de calidad que les permitan una competitividad eficiente y ética.
El futuro de estas industrias va a depender, en gran parte, de las acciones que desarrollen para mantener su especificidad. Dependerá, también, de la visión que tengan para leer reflexivamente los cambios que se producen en los contextos y en las personas. En esta tarea, las IES poseen programas y herramientas para fortalecer la formación y la capacidad estratégica de los actores de las industrias creativas. Al hacer este trabajo, las IES fortalecen su oferta educativa, promueven un desarrollo académico en el que la liberad tiene fuerza; la actividad creadora gana espacio y credibilidad institucional. El aprendizaje y el fortalecimiento es recíproco. Los creadores les aportan a las IES oportunidades para avanzar en el desarrollo de la creatividad, de la flexibilidad y de un conocimiento situado de las industrias creativas.
Las IES les aportan a las industrias creativas programas, procesos formativos e instrumentos que fortalecen y amplían su desarrollo cultural y su capacidad de innovación. Este enriquecimiento mutuo ha de tener una perspectiva sistémica y, por ende, menos coyuntural.
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